Edmundo Paz Soldán: “Evo no se quedará callado ni va a querer un puesto de segundón"

Evo Morales se coloa su mascarilla después de una conferencia de prensa, el lunes en Buenos Aires. FOTO: AP

Como parte del ciclo de Conversaciones LT, el escritor boliviano señaló que si el futuro Presidente boliviano toma distancia del fallo de La Haya y además rompe con Venezuela, dará la señal de que es independiente de Evo Morales.




El escritor boliviano Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, 1967), es de quienes piensan que aún no es el momento para que Evo Morales retorne a su país. Esto, pese al arrollador triunfo electoral en primera vuelta del candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce, en las elecciones del domingo. “En este momento al MAS no le conviene que vuelva Evo Morales, porque tiene un discurso muy beligerante y polarizador. Además tiene varios casos pendientes con la justicia, que en Bolivia nunca es independiente de la política”, dice.

Paz Soldán -autor de libros como Palacio Quemado y el Delirio de Turing-, participó el martes en el ciclo de Conversaciones LT, dirigido a los suscriptores de La Tercera. Durante la entrevista, el intelectual boliviano dijo que la estrategia revanchista del gobierno de Jeanine Áñez terminó beneficiando al MAS. Y sobre el futuro rol del expresidente boliviano fue enfático: “Evo no va a querer quedarse callado ni va querer tener un puesto de segundón o simbólico. De ahí va a depender la cintura de Arce. Pero no creo que Arce rompa con Evo”.

Las encuestas proyectaban que en Bolivia habría una segunda vuelta. Sin embargo, Luis Arce se impuso con un 54%. ¿Qué pasó con los sondeos?

En las últimas encuestas había algo sospechoso: un 20% de indecisos, un porcentaje muy alto. La mayoría de los encuestadores pensó que el MAS tenía su techo y que la mayoría de los indecisos iba a decantarse por Carlos Mesa o Luis Fernando Camacho. Esa era la duda. Se analizó la elección como si fuese la de 2019. Pero este año hemos tenido dos cosas fundamentales: la pandemia, que ha provocado una crisis económica muy fuerte en Bolivia, y por otro lado una pésima gestión de Jeanine Áñez, con varios casos de corrupción por el caso de los ventiladores mecánicos. Además, en vez de hacer un gobierno de unidad y transición, su proyecto fue muy revanchista con la gente que apoyaba a Evo Morales. Ese revanchismo provocó, en parte, que hubiese un voto oculto que apoyaba al MAS pero no quería decirlo en las encuestas, porque este año ha sido de mucha inestabilidad y persecución política.

Precisamente en un año de alta tensión, en el que producto de la pandemia se suspendieron en dos ocasiones las elecciones ¿Qué tanto influyó la gestión de Áñez en el triunfo de Arce y en la rearticulación del MAS, que estaba muy golpeado tras la renuncia de Evo en noviembre de 2019?

En lo que ha ayudado ha sido en el tema de la identificación sociocultural. Porque en las primeras semanas después de asumir el Palacio Quemado, se sacó la bandera aimara de los uniformes militares. Muchos se cortaron la wiphala. Y hubo escenas en las que se ofendía a la wiphala, como diciendo se acabó. Fue un proceso reacionario, como olvidarse del período de Evo Morales y su Estado plurinacional, y volver a lo que había antes, cuando teníamos una República unitaria. Por eso el futuro vicepresidente y excanciller David Choquehuanca fue muy importante para unir el voto de grupos que se habían distanciado de Evo Morales. El ataque reaccionario del gobierno de Áñez a los símbolos que había implementado el MAS provocaron una contrarreacción étnico-cultural muy fuerte. Además la persecución contra algunos líderes del MAS también permitió que de alguna manera se recuperara la mística de un partido con su líder en el exilio, de gente que no podía salir de una embajada o que estaba en la cárcel. Eso provocó la unidad del MAS, mientras que la derecha no pudo unirse.

¿Qué fue lo que permitió que Arce ganara en primera vuelta? ¿Qué imagen cultivó en la campaña? ¿Se alejó de la figura de Evo?

Esta victoria es más de lo que consiguió Evo hace un año, lo cual indica que mucha gente se había desencantado de Evo porque él desconoció el referendo (2016) que le impedía volver a postular. Y si hay más del 50% de apoyo a Arce ahora claramente es que su apoyo ingresó a las clases medias urbanas, que tienen una gran nostalgia o una mirada positiva de Luis Arce, un tecnócrata que en los años del boom económico -cuando Bolivia tenía un crecimiento anual de 4%- fue aplaudido por los organismos internacionales, no necesariamente socialistas, como el FMI. Arce se mantuvo en la campaña a la sombra de Evo, no metió la pata y de hecho, ha hablado de un gobierno de unidad, de evitar revanchismos, y que el MAS debe reconocer sus errores. Su discuro es mucho menos beligerante que el de Evo Morales y eso creo que no daña al binomio.

¿Qué tanto determinó la pandemia, con una Presidenta que además quiso ser candidata, aunque finalmente depuso su candidatura?

El inicio del fin para Áñez fue cuando se animó a candidatearse, cuando tenía cierto apoyo. En ese momento ella tenía una buena cantidad de apoyo, como un 18%, igual que Mesa. El hecho de que las elecciones fueron postergadas, eso ayudó al MAS y no a la derecha. El fracaso de Áñez le pasó factura a Mesa y a Camacho, no así a Arce.

Luis Arce durante una entrevista el martes en La Paz. FOTO: AP

¿La votación obtenida por Arce es una validación a la figura de Evo o no necesariamente?

Hay una zona negra entre quienes avalan y no avalan el fraude electoral (de 2019). Con el ingreso de los militares a la escena, se trataba de un proceso constitucional quebrado. Más allá de los resultados, sí se puede pensar que hubo algún tipo de interrupción del proceso que tiene que ver con la idea de algún tipo de golpe de Estado.

¿Qué rol podría jugar Evo Morales en el gobierno de Arce?

En este momento al MAS no le conviene que vuelva Evo Morales, porque tiene un discurso muy beligerante y polarizador. Además tiene varios casos pendientes con la justicia, que en Bolivia nunca es independiente de la política. En un tiempo prudente vamos a tener a Evo de vuelta en Bolivia. Pero Evo no va a querer quedarse callado ni va querer tener un puesto de segundón o simbólico. De ahí va a depender la cintura de Arce.

Como ministro de Economía Arce fue muy reconocido ¿Es sostenible en el tiempo el crecimiento que tuvo Bolivia en esa etapa?

Creo que no es sostenible y esa es una cosa que le pasará la factura al nuevo gobierno, porque los años de bonanza coincidieron con los años espectaculares de precios de las materias primas. Pero esa bonanza se acabó incluso antes de la pandemia, alrededor de 2016. La pandemia obligará a tomar decisiones muy complejas.

¿Quién podría hacer de contrapeso al nuevo gobierno del MAS? ¿Será Carlos Mesa o su tiempo ya acabó?

Habrá dos lideres: Camacho y Mesa. El problema es que Mesa es un institucionalista y por tanto estará dispuesto a los consensos con el MAS. Pero Camacho es diferente, porque tiene otro tipo de liderazgo, uno caudillista, acotado a Santa Cruz y lejano al mundo andino. Camacho será un poder molesto al gobierno de Arce.

¿Cómo visualiza que será la futura relación entre Chile y Bolivia, especialmente después del fallo de La Haya?

Lamentablemente (el tema) Chile ayuda a la demagogia política de todos los lados en Bolivia. Si un político boliviano quisiera hablar de tener una relación normal con Chile perdería muchos puntos. Incluso después del fallo de La Haya algunos sectores han pedido dar vuelta la página. Uno de los que no ha asumido la derrota es Evo Morales. Entonces no sé si Arce va a tener suficiente pragmatismo para tomar distancia. Si Arce (toma distancia) dará la señal de que es independiente de Evo. O bien si se anima a cortar con Venezuela, por todos los abusos a los derechos humanos.

El escritor boliviano Edmundo Paz Soldán.

¿Podría ser que Arce pueda terminar convertido en una suerte de Lenin Moreno, el Presidente de Ecuador que rompió con Rafael Correa y también con Venezuela?

Dudo que llegue hasta ese punto, por las corrientes más duras del MAS. No creo que Arce rompa con Evo.

¿El triunfo de Arce podría significar que la izquierda comience a recuperar el terreno perdido después de que el continente giró hacia la derecha años atrás?

Las desigualdades sociales que existen en América Latina y que continúan profundizándose, además de la pandemia, van a permitir que los partidos de izquierda tengan una presencia importante. No me extrañaría que la crisis por la pandemia abra una etapa interesante para los partidos de izquierda. El próximo año vienen las elecciones en Brasil, donde no creo que se premie a Jair Bolsonaro por su gestión en la pandemia.

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