Por Fernando FuentesElecciones en Brasil: La apuesta de Lula en medio de la irrupción de un candidato de centro
El mandatario brasileño confirmó como compañero de fórmula a su actual vicepresidente, Geraldo Alckmin, quien modera su imagen. Ello, mientras el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, lanzó su candidatura como alternativa a Lula y Flávio Bolsonaro.

La política brasileña se reconfigura aceleradamente de cara a las elecciones presidenciales de octubre: mientras el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (80) confirmó este martes que repetirá con el vicepresidente Geraldo Alckmin la fórmula que ganó en 2022, un día antes el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (76), se lanzó a la carrera por el sillón del Palacio de Planalto como alternativa a Lula y Flávio Bolsonaro (44). El miembro de Partido Social Democrático (PSD), que busca captar el voto del centro, adelantó que en caso de victoria su primera medida será amnistiar al expresidente Jair Bolsonaro.
“El compañero Alckmin tendrá que dejar el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios porque vuelve a presentarse como candidato a la vicepresidencia de la República”, declaró Lula. Junto con él, dos tercios del gabinete de ministros será renovado. El martes se anunciaron 14 nuevos ministros. Se espera que la mayoría de las carteras queden a cargo de sus secretarios ejecutivos, mientras que otras están pendientes de decisión, como la cartera de Relaciones Institucionales, cargo que ocupaba Gleisi Hoffmann (PT), que permanece vacante.
Según Folha de Sao Paulo, Lula aprovechó la reunión de gabinete del martes para preparar el terreno con sus ministros, quienes se postularán para un cargo en un enfrentamiento directo contra Flávio Bolsonaro. O Globo, a su vez, dijo que el líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) utilizó la instancia para ensayar el discurso que adoptará en la campaña.

En la reunión con los titulares de los ministerios que dejarán sus cargos para postularse a cargos legislativos y sus sucesores en las carteras, Lula afirmó que, de ser elegido, Flávio Bolsonaro entregaría Brasil a Estados Unidos. Según los participantes, el mandatario volvió a calificar a su oponente de “traidor a la patria”, consignó Folha.
Continuando con sus ataques contra Flávio, el presidente criticó el reciente viaje del senador a Estados Unidos y afirmó que incluso los minerales raros serían entregados a los estadounidenses bajo un posible gobierno liderado por su oponente. Según relatos de los asistentes al encuentro, Lula también declaró que la población brasileña debe estar al tanto de la amenaza de lo que él denominó “entreguismo” a intereses extranjeros.
En la reunión, el líder del PT también pidió a los ministros que dejarán sus cargos que trabajen para cambiar la “promiscuidad” presente en la política. “Lo importante es que estén convencidos de la importancia de su participación y de la importancia del cargo al que aspiran, y aún más, que estén dispuestos a entrar en la vida del Congreso y parlamentaria para ayudar a cambiar la promiscuidad que se ha instalado en la política mundial y brasileña”, declaró.

Según Lula, algunos dejarán el gobierno “para misiones mucho más importantes en los próximos meses”. “La política ha empeorado mucho. Hoy todavía hay mucha gente seria que hace política con P mayúscula, pero la verdad es que, en muchos casos, la política se ha convertido en un negocio. Cualquiera que se postule para un cargo lo sabe: los cargos tienen un precio muy alto”, afirmó.
“Sin una marca clara de su administración que sea reconocida por la población”, Lula planea centrar su campaña electoral en comparar su gobierno con el de Jair Bolsonaro, padre del senador Flávio Bolsonaro, su principal rival en las urnas, escribió Sérgio Roxo, analista de O Globo.
Con un índice de desaprobación del 51%, según una encuesta de Quaest publicada a principios de marzo, el presidente y su entorno apuestan a que los votantes se convencerán de que el país está mejor hoy que hace cuatro años.
Y la apuesta de reeditar su fórmula presidencial con Alckmin va en esa dirección. El cuatro veces gobernador del Estado de Sao Paulo, quien fue derrotado por Lula en las presidenciales de 2006 como candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), modera la imagen del actual mandatario y le aporta votantes a los que de otra manera no llegaría, algo vital para el líder petista.
Sin perspectivas concretas de contar con MDB, PSD o União Brasil en la candidatura, el presidente, al confirmar a Alckmin, evitó generar resentimiento con el partido que se espera sea el principal socio del PT en las elecciones, el Partido Socialista Brasileiro (PSB) de su compañero de fórmula. De esta manera, indicó indirectamente que solo formará alianzas con partidos de izquierda, tal como sucedió en 2022, señaló Sérgio Roxo.
“Sin desmerecer la trayectoria política del exgobernador de Sao Paulo, lo cierto es que, desde que la popularidad de Lula comenzó a desplomarse el año pasado, eran conscientes de que no había ninguna posibilidad de atraer a otro partido importante a la coalición, como el MDB o el PSD”, apuntó la columnista de O Estado de Sao Paulo, Roseann Kennedy.
“Si optara por una coalición con el propio PT de Fernando Haddad o con el PSOL de Guilherme Boulos, por ejemplo, estaría enviando un mensaje de radicalización a la izquierda, lo que aumenta el riesgo de rechazo por parte de ciertos sectores de la sociedad y del electorado. El PSB mantiene su lealtad a Lula y, con Alckmin, logra aportar mayor equilibrio a la candidatura. Los partidos que forman parte de cualquier gobierno, independientemente de su afiliación política, solo formalizan su presencia en la candidatura cuando la expectativa de la victoria del candidato es inequívoca, lo cual no ocurre hoy”, agregó.
Caiado y su amnistía a Bolsonaro
Mientras el Partido de los Trabajadores ordena sus candidaturas para impulsar a Lula hacia su cuarta presidencia, que ejercería de los 81 a los 85 años, otras formaciones políticas también se definen.
Es el caso de Caiado, gobernador del Estado de Goiás, y candidato presidencial del Partido Social Demócrata (PSD), un nombre que sugiere algo que no es: se trata de un partido de neta centroderecha. Tanto es así, que anunció que su primera medida será amnistiar a Jair Bolsonaro, de 71 años, y condenado a 27 años y tres meses de prisión por liderar un fallido intento de golpe de Estado contra Lula entre 2022 y 2023.
“Mi primera medida será precisamente una amnistía amplia, general e irrestricta, siguiendo el ejemplo de lo que (el presidente) Juscelino Kubitschek supo hacer con gran maestría con todos aquellos que se rebelaron realmente en un auténtico intento de golpe de Estado por parte de la Fuerza Aérea”, dijo Caiado, de 76 años, y que ya fue candidato presidencial en 1989, obteniendo solo el 0,72 % de los votos.

Caiado anunció este lunes su candidatura a las elecciones presidenciales de octubre como opción frente a la polarización entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. “La polarización no es un rasgo de la política nacional; está sustentada por aquellos que realmente se benefician de ella ¿Puede ser desactivada? Sí, eso es lo que pretendo hacer llegando a la Presidencia”, declaró en la sede del PSD en Sao Paulo.
Político con larga trayectoria y estrecha relación con el sector agropecuario, Caiado representará al PSD, agrupación de centroderecha conocida por su flexibilidad para respaldar tanto a progresistas como a conservadores. Formado como médico, el candidato se presentó como la alternativa para “pacificar” Brasil, enfrentar el avance del crimen organizado y promover la innovación en inteligencia artificial y la industria de minerales críticos.
Caiado también expresó que uno de sus objetivos es impedir que el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula pueda volver a gobernar, postura coincidente con la extrema derecha liderada por Flávio Bolsonaro, hijo mayor de Jair Bolsonaro. “Si no rompemos esa polarización, vamos hacia un atraso inimaginable en este país”, subrayó.
Tras incorporarse recientemente al PSD, luego de que su anterior partido, União Brasil, descartara su candidatura presidencial, Caiado destacó la gestión realizada en Goiás, estado que atribuye su fuerte crecimiento a la industria agropecuaria. Cuenta con un 88% de aprobación en su bastión.
No obstante, las encuestas hasta ahora lo sitúan con un respaldo cercano al 5%, muy por detrás de los favoritos Lula y Flávio Bolsonaro, quienes serían los principales contendientes en una eventual segunda vuelta.
“Su campaña tendrá que lidiar con situaciones inevitables: 1) La mayor parte de los votos que puede obtener se encuentran en la derecha y la extrema derecha; 2) No contará con el apoyo de la mayoría de su partido; 3) Para paliar estas limitaciones, Caiado tendría que convertirse en una estrella de la política digital, impulsado por activistas experimentados conectados con los estados de ánimo e influencias de ese entorno, lo cual es poco probable que suceda, ¿verdad?”, señaló Vinicius Torres Freire, columnista de Folha de Sao Paulo.
“Si no quiere ser un simple figurante, un ayudante de producción o un mero peón en el espectáculo del hijo de Bolsonaro, Caiado tendría que presionar a Flávio y refrescarle la memoria sobre el candidato miliciano. ¿Lo hará?”, se preguntó.
“Si Caiado no logra establecer una tercera opción, demostrará que, para bien o para mal, no existe, y que la polarización está profundamente arraigada en la sociedad brasileña, al igual que el trumpismo lo está en la sociedad estadounidense”, comentó Elio Gaspari, columnista de O Globo.
Y agregó: “Una cosa es segura: con la entrada de Caiado en la contienda, la campaña electoral ha perdido su desagradable sabor a monotonía. Lula contra Bolsonaro, padre o hijo, es una disputa vieja”.
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