Por Bastián DíazEventual ofensiva militar contra Irán: Entre la amenaza de EE.UU. y la alerta en Israel
El presidente Donald Trump ha dicho que “la ayuda viene en camino”, aunque las opciones que baraja van más allá de solo una intervención militar. En tanto, Israel y Teherán ya habrían pactado, incluso antes de las protestas, para no atacarse mutuamente en el mediano plazo.

Las protestas en Irán, que han sido consideradas las más grandes desde la Revolución Islámica en 1979, se han venido intensificando esta última semana, dando cuenta de la brutalidad con la que el régimen reprime a los manifestantes: los últimos reportes han llegado a hablar, ya no de mil o dos mil, sino de hasta 12 mil muertos. Al menos esa última cifra es la que fuentes dentro de Teherán revelaron a la cadena norteamericana CBS News, marcando así uno de los episodios de violencia política más letales de la República Islámica.
En ese contexto, y entre negociaciones y conferencias de prensa, el presidente Donald Trump volvió a inmiscuirse y sugirió, sin especificar el cómo, que Estados Unidos podría intervenir en la situación iraní. Esto, después de anunciar que había cortado cualquier negociación con las autoridades del régimen, al enterarse del drástico aumento en la cantidad de muertos durante las protestas.
“Patriotas iraníes, ¡Sigan protestando! ¡Tomen sus instituciones!”, proclamó Trump en su plataforma Truth Social, en respuesta a la represión cada vez más sangrienta: “Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio. He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cese la matanza sin sentido de manifestantes. ¡La ayuda está en camino!”.
El republicano sugirió que pronto podría desplegarse una intervención directa de Estados Unidos, tras cortar las negociaciones con la República Islámica el martes, y advirtió a los líderes iraníes que dejaran de matar a los manifestantes: “Tienen que demostrar humanidad. Tienen un gran problema, y espero que no vayan a matar gente, y voy a tener un informe muy pronto. Me parece que se han comportado muy mal”, dijo el presidente el martes por la noche.
Estados Unidos atacó por última vez a la República Islámica durante la guerra de 12 días que tuvo lugar el año pasado, impactando sus instalaciones nucleares, con Irán advirtiendo que otro ataque estadounidense sería respondido en represalia contra las tropas estadounidenses en la región. De todos modos, Trump ya dio un primer paso, ordenando que cualquier nación que hiciera negocios con Irán sería castigada con un arancel del 25%.
El presidente Trump tiene varias vías para atacar a Irán por su mortal represión contra los manifestantes. El ayatolá Alí Jamenei, las fuerzas de seguridad de Teherán, los centros energéticos y, una vez más, sus instalaciones nucleares, están en lo más alto de la lista de posibles objetivos.
La intervención estadounidense podría adoptar muchas formas, siendo un ataque directo dirigido al líder del régimen, el ayatola Jamenei, probablemente el movimiento que desencadene el mayor cambio en Irán. “Un ataque puede no ser tan efectivo dependiendo del objetivo, pero un solo ataque para eliminar al líder del régimen energizaría las protestas y serviría como un mensaje efectivo para Irán”, señaló al diario New York Post Nicholas Carl, subdirector del Proyecto de Amenazas Críticas en el think tank American Enterprise Institute.
Además de Jamenei, Carl afirmó que la administración Trump podría lanzar una serie de ataques contra la policía nacional iraní o el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que ha sido la que ha llevado a cabo la brutal represión contra los manifestantes.
Alan Eyre, exdiplomático estadounidense y experto en Irán del Middle East Institute, afirmó que un ataque contra las fuerzas de seguridad sería la medida más práctica y una advertencia para Teherán. “Podría lanzar un solo ataque contra una instalación del CGRI o una instalación sitiada y, de esa manera, demostrar su apoyo al pueblo iraní”, declaró.
Además de ese ataque militar directo, la administración Trump podría desplegar satélites Starlink para apoyar a los manifestantes y proporcionarles un método de comunicación durante un apagón nacional de internet. “Teherán desea el apagón, porque mantiene a los manifestantes separados e incapaces de organizarse, por lo que esto los beneficiaría directamente sin una intervención militar directa”, concluyó Carl.

Sin embargo, el despliegue militar estadounidense en Medio Oriente contrasta marcadamente con la retórica de Trump. Las baterías de misiles Patriot, retiradas de Corea del Sur en noviembre del año pasado han regresado a la península, después de su intervención en Irán en junio. De todos modos, se informó durante la semana que un portaaviones estadounidense ya abandonó el Mar de la China Meridional, y se dirige a Medio Oriente.
La cadena estadounidense de noticias por cable NewsNation informó el jueves que el Pentágono ordenó al portaaviones USS Abraham Lincoln y a su grupo de ataque abandonar su posición en el Mar de la China Meridional y navegar hacia Medio Oriente. Estos buques incluyen destructores lanzamisiles clase Arleigh Burke.
El equipo de Seguridad Nacional de la administración Trump también considera los posibles riesgos de lanzar operaciones militares a gran escala contra Irán, sin la aprobación del Congreso, tras la operación sorpresa de la captura a Nicolás Maduro. A diferencia de Caracas, la capital costera de Venezuela, Teherán es una ciudad del interior del país.
Por otra parte, a diferencia de la “Operación Determinación Absoluta”, que capturó únicamente a Maduro y su esposa, atacar a las agencias de inteligencia, las instalaciones de seguridad y el liderazgo de Irán, incluido el líder supremo Alí Jamenei, sería prácticamente imposible.

Por su parte, Israel estaría a punto de decidir si debe atacar a Irán, según declaró un alto funcionario de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a The War Zone, hablando bajo condición de anonimato para poder comentar los detalles operativos. Israel seguiría preocupado por el gran suministro de misiles balísticos y de crucero de corto alcance que Teherán no utilizó durante la guerra de 12 días, en junio pasado.
“Existe una preocupación persistente por una posible represalia iraní, junto con indicios de actividad preventiva israelí relacionada con Irán”, declaró el funcionario a TWZ. “Todo esto se lleva a cabo bajo un nivel de secretismo excepcionalmente alto, lo que dificulta evaluar el panorama completo. Lo que se puede afirmar con certeza es que las aeronaves de las FDI y todos los elementos operativos relevantes están en el máximo nivel de preparación, a la espera de una decisión política. En mi opinión, el momento decisivo está más cerca que nunca”, aseguró.
Desde la tarde del miércoles y durante toda la noche, Israel se preparó para una posible acción de Trump contra Irán. Los funcionarios israelíes guardaron silencio en gran medida, conscientes de que cualquier intervención visible podría permitir a Teherán presentar el movimiento de protesta como respaldado por el extranjero. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu es consciente de que cualquier intervención de su país correría el riesgo de desacreditar a los manifestantes, y daría a los dirigentes iraníes una justificación para intensificar la ofensiva militar contra Israel.
Además, el diario The Washington Post informó esta semana que ya existía un “pacto secreto” de no ataque mutuo entre Irán e Israel. Días antes del inicio de las protestas en Teherán a finales de diciembre, funcionarios israelíes informaron a los líderes iraníes, a través de Rusia, que no lanzarían ataques contra la República islámica menos que Israel fuera atacado primero. Teherán respondió a través de Moscú que ni siquiera lanzaría un ataque preventivo, según diplomáticos y funcionarios citados en un informe del periódico.
Los contactos mediados por Rusia entre Israel e Irán se consideran una medida sumamente inusual, dado que la hostilidad entre los dos Estados de Medio Oriente se intensificó hasta convertirse en una guerra mortal de 12 días en junio de 2025. Sin embargo, como señala el informe, los contactos reflejaron el deseo de Israel de evitar ser visto como un factor que intensificaba las tensiones con Irán.
En todo caso, según la prensa israelí, la evaluación de las autoridades del país ya no es “si” el presidente Trump determinará una acción contra Irán, sino cuál será, cuándo y con qué intensidad.
Una fuente de alto rango israelí, citada de forma anónima por el Canal 12, dijo creer que la respuesta de Irán dependerá del alcance del ataque estadounidense. Si se trata de una operación limitada, es posible que Irán no ataque a Israel. Pero una ofensiva amplia probablemente llevará al régimen iraní a atacar el territorio israelí.
El portavoz del Ejército de Israel, Effie Defrin, dijo que las fuerzas del país no tienen intención de atacar a Irán y que las manifestaciones son un asunto interno iraní. Las mismas declaraciones fueron realizadas por el jefe del Estado Mayor del Ejército, Eyal Zamir, quien ya ha participado en una serie de reuniones de actualización sobre las protestas y la represión en la República Islámica.
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