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Evita pasar por Rusia: China alcanza un hito clave en túneles ferroviarios en Asia Central

La línea CKU, que atraviesa China, Kirguistán y Uzbekistán, permitiría ya en 2031 unir al gigante asiático con Europa y Medio Oriente.

Tren de mercancías atravesando Uzbekistán. Photographer: Utkin Mikhail

En tren y sin pasar por Rusia. Tras la reciente visita del presidente chino Xi Jinping a Kirguistán, los responsables de la construcción de la línea ferroviaria China-Kirguistán-Uzbekistán (CKU) anunciaron la perforación exitosa de un túnel clave, abriendo las posibilidades en un proyecto largamente paralizado. Concebida en 1997, esta vía férrea de 500 kilómetros pretende ofrecer la ruta terrestre más corta desde el gigante asiático hasta Medio Oriente y Europa.

El anuncio es un túnel clave en el que se considera un proyecto emblemático de la iniciativa china de “la Franja y la Ruta”, considerada una versión moderna de la Ruta de la Seda. Este túnel de 210 metros es el primero en completarse en el tramo kirguís desde que comenzaron las obras a gran escala en 2025. El avance global de este tramo ha alcanzado ya el 17%.

Una vez finalizada, la línea ferroviaria CKU se extenderá a lo largo de más de 500 kilómetros, de los cuales 305 recorrerán territorio kirguís. Conectará la ciudad de Kashgar, en la región china de Xinjiang, con Andiyán, en Uzbekistán, atravesando en su camino las montañas de Kirguistán.

Construcción de la línea CKU en Uzbekistán.

Esta nueva línea ferroviaria constituirá la ruta terrestre más corta desde China hasta Medio Oriente y Europa, estableciendo un nuevo y vital corredor comercial que evita pasar por Rusia. En comparación con el actual servicio ferroviario exprés China-Europa, se prevé que la línea CKU reduzca los tiempos de tránsito hasta en ocho días. Actualmente, las tres rutas principales entre China y Europa atraviesan Rusia o Kazajistán.

Según indicó la cadena estatal china CCTV, la provincia meridional china de Xinjiang se beneficiará directamente de esta nueva apertura hacia el oeste. Lo mismo ocurrirá con Kirguistán y Uzbekistán, ambos países sin salida al mar, que obtendrán acceso directo a los mercados de China y de la región de Asia-Pacífico.

A medida que avanza el proyecto, ya han comenzado las obras de construcción de 27 túneles, 43 puentes y 88 tramos de plataforma ferroviaria. Según la agencia de noticias china Xinhua, también se están construyendo 20 estaciones de trenes a lo largo de la ruta.

La semana pasada, el presidente chino, Xi Jinping, visitó Kirguistán. Ambos países emitieron una declaración conjunta en la que se comprometían a garantizar que la construcción del proyecto avanzara sin contratiempos. La línea CKU se inició en 1997, en una época en la que China aceleraba su apertura económica y ampliaba su proyección más allá de sus fronteras.

Sin embargo, sufrió retrasos durante décadas debido a una serie de obstáculos, que iban desde limitaciones topográficas y desacuerdos técnicos sobre el ancho de vía hasta cuestiones de sensibilidad geopolítica. Desde entonces, muchos de estos obstáculos se han superado y se han alcanzado acuerdos. Por su parte, Kirguistán ha buscado cada vez más fuentes alternativas de inversión extranjera.

Actualmente, se prevé que el ferrocarril CKU entre en funcionamiento para junio de 2031. No obstante, algunas partes parecen más interesadas que otras en que el proyecto se complete antes. El entonces viceministro de Transporte de Uzbekistán, Jasurbek Choriev, declaró en junio que su país aspira a finalizar la línea ferroviaria para 2028.

Mapa compartido en Instagram por el exministro de Relaciones Exteriores uzbeko, Vladimir Norov.

Tras la disolución de la Unión Soviética, Asia Central heredó una red ferroviaria que, en muchos casos, dejó a sus Estados recién independizados con una infraestructura de transporte orientada más hacia Moscú que hacia el resto de la región. El ferrocarril CKU abre la posibilidad de constituir el tramo clave de un “Corredor Central” que conecte China con Irán, Turquía y Europa.

El hecho de que las empresas de transporte de mercancías se muestren reticentes a enviar cargamentos a través de Rusia, debido a las repercusiones económicas contra Moscú tras la invasión de Ucrania, podría explicar en gran medida por qué la iniciativa CKU cobra impulso ahora, a medida que las empresas buscan rutas alternativas hacia el oeste desde China.

En junio de 2024, Beijing, Biskek y Taskent firmaron el acuerdo intergubernamental para impulsar el proyecto. El financiamiento de la obra, estimada en 4.700 millones de dólares, se concretó en diciembre de 2025, lo que generó optimismo en las tres naciones respecto a la conectividad regional, el comercio y el crecimiento económico. Una vez finalizado, se espera que el ferrocarril se convierta en un activo estratégico fundamental de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) de China.

Desde la perspectiva de China, el proyecto CKU constituye una vía estratégica que diversifica sus canales comerciales y refuerza el acceso terrestre a Asia Central y más allá. La construcción se inauguró oficialmente el 27 de diciembre de 2024 en Kirguistán, y los trabajos principales avanzaron a lo largo de 2025, incluyendo obras clave de túneles.

Para Uzbekistán, el ferrocarril podría servir como un enlace fundamental para el comercio y el tránsito. Taskent aspira a integrar la línea China-Kirguistán-Uzbekistán con las redes de transporte internacional existentes, incluidas las conexiones a través de Irán y Turquía.

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