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Hasan Hasanovich, sobreviviente de Srebrenica: “Lo que ocurrió es una mancha negra en la conciencia de la sociedad holandesa”

A 31 años de la peor masacre en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, Hasan Hasanovich, sobreviviente e historiador del Centro Memorial de Srebrenica, conversa con La Tercera sobre cómo hasta hoy existen quienes niegan el genocidio e incitan al odio.

Memorial de las víctimas del genocidio en Srebrenica.

A pocos kilómetros del río Drina, que hace de frontera entre Serbia y Bosnia, se erige el Centro Memorial de Srebrenica. Compuesto, por un lado, de una pradera con tumbas que se extiende por las colinas, y por el otro, de una fábrica abandonada en la que se instaló en su tiempo un batallón de fuerzas de paz de la ONU, este lugar recuerda la peor masacre en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, contra una población musulmana, y que puso en práctica el término de “limpieza étnica“.

Empezando el 11 de julio de 1995 y durante un poco más de una semana, más de 8 mil hombres y niños fueron asesinados por las fuerzas serbias en la ciudad y sus alrededores, que hasta entonces eran un enclave bosnio. En entrevista con La Tercera, Hasan Hasanovich, director del programa de Historia Oral del Centro Memorial de Srebrenica y sobreviviente, recuerda lo ocurrido.

Hasan Hasanovich, sobreviviente y director del programa de Historia Oral del Memorial del Genocidio en Srebrenica.

¿Por qué se erigió el memorial en este lugar?

El lugar donde se encuentran estos edificios albergaba anteriormente una base del contingente holandés de las Naciones Unidas. Estas tropas llegaron para proteger a la población civil del enclave de Srebrenica, un territorio rodeado por fuerzas serbias. Fueron enviadas por la ONU con la misión de mantener la paz y proteger a las personas. Los refugiados que se encontraban allí daban por sentado que, de ser atacados, contarían con la protección de la ONU y también de la OTAN, en su calidad de fuerza principal de la comunidad internacional.

En julio de 1995, más de 25 mil refugiados de Srebrenica acudieron a la base holandesa en busca de protección. Sin embargo, solo se permitió el acceso a un número reducido de ellos: entre 5 mil y 6 mil personas. Los refugiados admitidos en la base fueron alojados en el edificio que tenemos delante, mientras que la gran mayoría permaneció en el exterior. Cuando las fuerzas serbobosnias llegaron al lugar, separaron a las mujeres y a los niños; por otro lado, apartaron a todos los hombres y muchachos para trasladarlos a los llamados “lugares de ejecución”, donde fueron asesinados.

Existe otro grupo de supervivientes asociado, al que se conoce como la “marcha de la muerte”, y en el que estuve. Se trata de los hombres y muchachos que huyeron a través de colinas y montañas hacia Tuzla.

Centro Memorial del Genocidio en Srebrenica.

¿Qué edad tenía para ese momento?

Tenía 19 años. En ese camino mataron a mi hermano gemelo, a mi padre y a mi tío, soy el único que sobrevivió. Llegué a Tuzla tras seis días de caminata. A veces nos escondíamos, nos ocultábamos en arroyos y entre los arbustos.

La marcha fue atacada por diversas fuerzas serbias mientras avanzaba. El recorrido iba desde Srebrenica hasta Tuzla, atravesando colinas y montañas. Fue un camino larguísimo: 120 kilómetros a través de territorio enemigo. La gente caminaba entre 30 y 40 kilómetros diarios.

A veces debíamos caminar de noche para evitar ser vistos por el enemigo. El enemigo contaba con artillería y bombardeaba y disparaba contra la columna de personas. Muchos murieron durante los bombardeos y otros resultaron heridos. Pero a la mayoría la obligaron a bajar y rendirse. Gritaban desde los caminos: “¡Vengan, entréguense! Respetaremos la Convención de Ginebra, no les haremos daño”. Incluso utilizaron vehículos confiscados a la ONU para engañar a la gente.

“Somos de la ONU, bajen, los ayudaremos”, decían. Pero lo que hacían era capturarte, llevarte a prisión y, más tarde, matarte.

Exposición al interior del Centro Memorial del Genocidio en Srebrenica.

¿Cuál era la situación de Srebrenica antes de 1995?, ¿dónde estaba en relación con la guerra?

A partir de abril de 1992, las fuerzas serbobosnias, con el apoyo de Serbia, iniciaron la ocupación del este de Bosnia, una zona habitada mayoritariamente por musulmanes. La región cayó bajo el control de fuerzas serbias, procedentes tanto de Serbia como de la población serbia local, que se unieron para establecer lo que denominaban la “Gran Serbia”. Existía un proyecto político en Belgrado para consolidar este territorio y expulsar a todos los no serbios.

Estas operaciones militares se conocieron como “limpieza étnica”: el objetivo era que no quedara nadie. Básicamente, pueblos y ciudades enteros fueron arrasados ​​por las fuerzas serbias. Se destruyeron e incendiaron mezquitas, se expulsó a la población y miles de personas fueron asesinadas. Así, al comienzo mismo de la guerra, más de 10 mil musulmanes bosnios perdieron la vida en el este de Bosnia.

Pero hubo resistencia acá…

En Srebrenica y en otros dos lugares, Žepa y Goražde, los bosníacos, al darse cuenta de que las fuerzas serbias estaban cometiendo crímenes y matando gente, decidieron resistir. Su resistencia se basaba principalmente en lo que llamamos armas de caza: rifles de caza y armas improvisadas.

Así fue como quienes resistían lograron liberar Srebrenica. Los habitantes de los pueblos circundantes eran personas recias y trabajadoras, gente muy íntegra y honesta. Si se atentaba contra sus sentimientos y su dignidad, reaccionaban con gran indignación. Alguien intentaba arrebatarles lo suyo y expulsarlos de aquel territorio, de sus amados pueblos: ellos resistieron y lograron que las fuerzas serbias huyeran de Srebrenica en abril de 1992.

De este modo se estableció el enclave de Srebrenica, adonde llegaban cada vez más refugiados que habían estado escondidos en los bosques, buscando salvar sus vidas. No había alimentos y la gente moría de hambre. Además, todas las instituciones habían colapsado prácticamente y no funcionaban. El peor período fue desde finales de 1992 hasta marzo de 1993. No era posible que la comunidad internacional hiciera llegar ayuda humanitaria.

Las fuerzas serbias lo impedían, por lo que la gente, en esencia, se estaba muriendo de hambre. Además, el territorio libre sufría nuevos ataques y se reducía día a día. Esperábamos ser protegidos y rescatados por la comunidad internacional, confiábamos en que la ONU hiciera algo.

Vista de la “Charlie Base” del batallón holandés de las Fuerzas de Paz de la ONU.

¿Sucedió eso?

Recibimos la visita del general francés Philippe Morillon, comandante de la ONU en Bosnia. Vino y vio una situación terrible. Después de un rato, pronunció un discurso y dijo: “He decidido quedarme aquí. Ahora están bajo la protección de las Naciones Unidas”. A partir de ese momento, empezó a llegar comida y ayuda humanitaria.

El 16 de abril de 1993, las Naciones Unidas emitieron la Resolución 819, declarando formalmente a la ciudad bosnia de Srebrenica y sus alrededores como una “zona segura”. Dos días después, llegaron 180 soldados canadienses, fuerzas de paz. Y empezó a llegar comida. Volvimos a la escuela y la situación mejoró porque ya no había tiroteos. Algunos incidentes, pero no bombardeos y tiroteos constantes.

En febrero de 1994, llegaron soldados holandeses para reemplazar al batallón canadiense. Y en la primavera de 1995, las fuerzas serbias cortaron el suministro a los refugiados y al batallón holandés. Entonces, las fuerzas serbias decidieron atacar Srebrenica a partir del 6 de julio.

Esto con la maquinaria pesada del Ejército de Slobodan Milosevic y Serbia. Treinta y dos soldados de la ONU fueron capturados por las fuerzas serbias y posteriormente utilizados como rehenes el 11 de julio de 1995.

Un día antes, el comandante neerlandés de la ONU, Tom Karremans, se reunió en Srebrenica con representantes civiles locales. Les comunicó que esa mañana había dado un ultimátum a Ratko Mladić, comandante de las fuerzas serbobosnias. Si no retiraba las tropas a sus posiciones anteriores antes de las seis de la mañana del 11 de julio, serían atacadas y aniquiladas por la OTAN.

Esto provocó que muchos defensores se retiraran al centro de la ciudad. Sin embargo, esa mañana no hubo ataques aéreos. Así que, alrededor de las 11, todos estaban huyendo.

La gente acudía a la zona en busca de protección de la ONU y de los neerlandeses, ya que Srebrenica se estaba volviendo peligrosa debido al ataque. Al menos ocho mil personas fueron capturadas y llevadas a los lugares donde fueron asesinadas. Alrededor de 2 mil personas fueron separadas a la vista de la ONU y llevadas a los lugares donde fueron fusiladas.

¿Existía un acuerdo entre el Ejército serbobosnio y los holandeses para evacuar a la población?

Sí, sí. Dijeron que evacuarían a mujeres y niños, y que primero ayudarían a los hombres y a los chicos jóvenes. Afirmaron que, tras interrogarlos, los dejarían libres, pero nunca lo hicieron. Se los llevaron a los lugares donde los fusilaron, donde los mataron.

Y eso fue lo que el batallón holandés aceptó en aquel momento.

Sí, sí, sí. Porque creían que habría cierto honor militar o que se respetarían ciertas normas, pero no respetaron ninguna regla. No tuvieron ninguna consideración, nada en absoluto. Los soldados holandeses querían escapar del infierno de Srebrenica sin importarles las consecuencias. No pensaban en nosotros ni en nuestros seres queridos.

Y eso es algo que, hasta el día de hoy, sigue presente en la historia de los holandeses que estuvieron aquí. Lo que ocurrió en Srebrenica es una gran mancha, una mancha negra en la conciencia de la sociedad holandesa.

Monumento con los nombres de las personas muertas durante los ataques serbobosnios a Srebrenica.

Luego de todo esto llegó a Tuzla, ¿cómo continuó?

Cuando llegamos allí, sabíamos básicamente que a todos los que se habían quedado atrás los iban a matar, sabíamos que no tenían piedad y que nos atacaban a diario. A quienquiera que atrapaban, lo mataban de inmediato. Y simplemente no podíamos decirles a los familiares de entrada: “No se hagan ilusiones”. Matar la esperanza de alguien no es algo bueno.

¿Sabía de esto y no se lo contó a sus familiares?

No, no, pero más tarde, muy pronto, cuatro años después, o tres en realidad, se descubrieron las primeras fosas comunes, y luego más y más, hasta que todo el mundo se dio cuenta de que, básicamente, todos habían muerto. Y en cierto momento en 1999, se hallaron miles de restos humanos en fosas comunes. Así que quedó muy claro qué les había pasado a aquellas personas que seguíamos buscando.

Nuestra esperanza era encontrarlos a todos e identificarlos. Se empezó a utilizar el análisis de ADN, y es el proyecto más exitoso de la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas en todo el mundo. Ahora seguimos buscando a los que aún no han sido localizados; son alrededor de mil. El resto ya ha sido encontrado, identificado y enterrado. Es decir, casi 7 mil personas.

¿Entre ellos los miembros de su familia?

Sí, los encontramos a todos hace unos años.

Entrada al Centro Memorial del Genocidio en Srebrenica.

Al final, las personas que dirigieron estas acciones, como Radovan Karadžić y Ratko Mladić, fueron condenadas por tribunales internacionales. Pero, ¿qué pasó con los perpetradores en general?

La cúpula política y militar de los serbios de Bosnia fueron juzgados y condenados, al igual que un pequeño número de soldados, pero la mayoría de los soldados que participaron en esto nunca serán juzgados ni llevados ante la justicia. Hablo de miles de ellos. El Tribunal de La Haya es un tribunal pequeño y no tenía capacidad para procesar a tanta gente. Podía juzgar a 100 o 200 personas como máximo, lo que implica costos elevados y una maquinaria compleja. Pero todos entendíamos que esto era importante para la historia.

Para mí, es más importante recopilar pruebas y presentarlas ante el tribunal, más que lograr la condena de miles de ellos. ¿Qué saco yo de eso? Nada. El sufrimiento humano... el sufrimiento no me hace sentir mejor. Pero si existe la posibilidad de educar a la gente y albergar la esperanza de que esto no vuelva a ocurrir, eso me satisface más que cualquier otra cosa.

Por supuesto, me gustaría verlos en prisión, pero prefiero este enfoque más sistemático, como el que se siguió en el Tribunal de La Haya: recopilar una enorme cantidad de pruebas que se utilizaron durante los juicios y formaron parte de las sentencias. Ahora podemos utilizar esa montaña de información con fines educativos. Es mucho mejor que, simplemente, tener a un montón de criminales condenados.

Memorial de las víctimas del genocidio en Srebrenica.

¿Cómo se vive hoy con la memoria de Srebrenica?

Toda esta zona se llama Republika Srpska. Se estableció mediante los Acuerdos de Paz de Dayton. Durante la guerra, surgió como un paraestado con el objetivo de crear una “Gran Serbia”, de la cual fuimos expulsados ​​todos los que no éramos serbios. En este territorio donde se encuentra el memorial, esa autonomía está avivando el odio; niega el genocidio e incita al odio, sin hacer nada en favor de la reconciliación.

Por ejemplo, no reconocen este memorial ni aceptan el hecho de que aquello fue un genocidio. Dicen que fue un crimen, un crimen terrible, pero no un genocidio: intentan reescribir la historia y no educan a sus niños adecuadamente. A sus hijos les enseñan que libraron una guerra de liberación: la liberación de los serbios frente a otros grupos, como los bosnios o los croatas, y que el Papa, los estadounidenses y todo el mundo estaban en su contra.

Creo que la comunidad internacional cometió un grave error al permitir que los serbios, tanto aquí como en Serbia, afrontaran su pasado de forma voluntaria, sin obligarlos a hacerlo. Fue un error enorme; en Alemania ocurrió lo contrario. Y ahora, como ves, todos viven allí en una sociedad civilizada, tras haber afrontado su pasado. Ese no es el caso acá.

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