Por Carlos González Lucay“Mi madre estaba organizando mi funeral”: la historia de Stale Solbakken, el DT de Noruega que estuvo muerto por siete minutos
Hace 25 años, el entrenador de los Vikingos sufrió un infarto que cambió su vida para siempre. Hoy brilla con una inédita clasificación a cuartos de final del Mundial.
Noruega es una de las grandes sensaciones del Mundial. De la mano de Erling Haaland en la cancha y de Stale Solbakken en la banca, el elenco nórdico se instaló en los cuartos de final tras dar el batacazo ante Brasil.
El dulce momento fue algo que pocos imaginaron el 13 de marzo de 2001, cuando el corazón de Solbakken se detuvo durante siete minutos. Ese día se encontraba participando en un entrenamiento con el FC Copenhague, cuando sufrió un infarto.
De no ser por el médico Frank Odgaard, el DT hubiese cumplido 25 años bajo tierra. El facultativo del club notó rápidamente que lo que el jugador estaba sufriendo era un infarto e inició las maniobras de reanimación junto con llamar a una ambulancia. Ese acto le salvó la vida, pues si bien fue declarado clínicamente muerto, logró ser reanimado en el trayecto al hospital, donde permaneció 26 horas en coma.
“Recuerdo que vi una luz azul y después apareció un túnel. Recuerdo que pensé que me gustaría quedarme un poco más”, contó el técnico al podcast Drivkreft. En ese intertanto su madre, que vivía en Noruega, pensaba cómo llegar a Dinamarca para estar con su hijo.
“Mi madre me contó que mientras viajaba a donde yo estaba, sin saber mi estado real de salud, estuvo pensando en cómo organizar mi funeral”, reconoció en una entrevista con La Gazzetta dello Sport.
Pero logró salvar su vida. Después, los análisis arrojaron que el problema se debió a una deficiencia congénita y le fue instalado un marcapasos. Eso trajo como consecuencia que se retirara del fútbol, porque incompatible con su condición.
Atrás quedó una carrera en la que destacó como un más que correcto mediocampista. De hecho, jugó 58 partidos por la selección noruega y anotó nueve goles. Incluso, participó en el Mundial de Francia 98, donde su equipo se anotó un histórico triunfo 1-0 ante la ya clasificada Brasil, que les permitió avanzar a los octavos de final. Un par de años después disputó la Eurocopa, donde los escandinavos quedaron eliminados en la primera fase.
DT exitoso
El traspié de salud lo obligó a reenfocar sus objetivos. Ya sin la posibilidad de jugar, encaminó su carrera hacia la dirección técnica. Su primera experiencia fue en el Ham Kan de su país, para luego tener un paso de seis años y otro de siete por el Copenhague, donde ganó ocho ligas y cuatro copas, lo que le valió ser considerado por un panel de expertos como el mejor entrenador de la historia del fútbol danés. También dirigió al Colonia alemán y al Wolverhampton inglés.
Desde 2020 es el director técnico de Noruega, una labor que ha coincidido con la evolución de Erling Haaland. Y si bien en un comienzo no clasificaron al Mundial de Qatar ni a la Eurocopa, el DT continuó al frente, ganó los ocho partidos de su grupo en las Eliminatorias, incluidos los dos a Italia, y hoy firma la mejor actuación de su país en la máxima cita.
“Estos muchachos no solo cambiaron la historia del fútbol noruego, sino la historia de su país en general”, dijo el DT, muy contento sobre este nuevo logro. “Esa alegría que estamos sintiendo ahora, también la están sintiendo todos en Noruega. Así que por eso, muchas gracias muchachos”, añadió.
Además, explicó cuál ha sido el secreto del éxito de Noruega en esta Copa del Mundo. “No puedo decir otra cosa que estar de acuerdo en que es un grupo maravilloso al que le gusta estar junto. Entrenan bien, se ayudan entre ellos y todos ayudan y protegen a los demás. Hay una cultura muy fuerte, que permite que haya libertad, pero también que todos puedan ser ellos mismos de alguna manera. Es una parte importante de todo esto, cuando va bien y cuando va mal”, reveló.
“Creo que todo el país rema unido, y con eso quiero decir que tenemos una gran fiesta aquí, en Oslo y en todas las demás ciudades grandes y pequeñas de Noruega. El remo es un símbolo de eso, de que estamos todos juntos. Es un buen día y es un buen verano para ser aficionado. Creo que es mejor ser aficionado que profesor”, sentenció.
“Si sobrevivo a esto, sobreviviré a cualquier cosa”, comentó sobre la gran victoria ante el Scratch. Lo dice alguien que sí sabe de supervivencia.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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