Por Bastián DíazIrán: el modelo venezolano en la mente de Trump
El presidente norteamericano expresó su deseo de tomar parte en la elección del próximo líder supremo, luego de una semana de bombardeos y un Teherán sin líder. Dentro de Estados Unidos, el mandatario tendrá que buscar cómo vender “una victoria”, a medida que los precios del combustible suben por la crisis en el estrecho de Ormuz.

“La apuesta más grande de su presidencia”: con esas palabras, el New York Times describió la autorización que dio Trump a iniciar la guerra en Irán. Una autorización que ponía en riesgo la vida de sus tropas, traía más muerte e inestabilidad en la región más volátil del mundo, y lo ponía a él mismo, frente a sus votantes, en entredicho.
En un momento en que la aprobación de Trump sigue bajando, y las elecciones de medio término se inclinan cada vez más al lado demócrata, el mandatario metió a Estados Unidos en su operación militar más cara desde la invasión a Irak en 2003. Y aún con el “éxito inmediato” que implicó el haber matado a la mayor autoridad enemiga en cuestión de horas, el futuro de la guerra es poco claro.
Así, con un camino poco claro para terminar esta guerra, la administración de Trump empieza a dar bosquejos de lo que sería necesario para llamar a sus soldados de vuelta a casa. Y, esta vez en un país con el triple de población que Venezuela, parece que el presidente quisiera imponer un modelo similar post-conflicto.
En una entrevista con Axios, el presidente norteamericano comparó este jueves la situación de Irán con la de Venezuela, diciendo que descarta que el hijo del ayatola Jamenei, Mojtaba Jamenei, deba ser el próximo líder supremo de Irán: “Están perdiendo el tiempo. El hijo de Jamenei es un peso ligero. Tengo que participar en el nombramiento, como con Delcy en Venezuela”.
El mandatario aseguró que no aceptaría un sucesor que continúe con las políticas del ex líder supremo, y considerando el interés de las negociaciones entre Teherán y Washington, Trump pondrá todas sus fichas en conseguir que el nuevo liderazgo en Irán acabe con el programa nuclear y desarme los misiles balísticos.
En entrevista con La Tercera, el investigador del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, Robert Evan Ellis, aseguró que ciertas partes del modelo venezolano son particularmente replicables en Irán: “Para mí, ese es el escenario más probable: un nuevo liderazgo que no sea necesariamente democrático, ni necesariamente libre de elementos teocráticos, incluso ex miembros del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, pero que se comprometa simbólicamente a abandonar su programa nuclear y al terrorismo contra sus vecinos, y que esté abierto a empresas estadounidenses y occidentales con respecto a contratos petroleros y otras inversiones”.
Para el analista político norteamericano John Zogby, de la encuestadora Zogby Strategies, no han habido suficientes señales como para saber qué planea Trump con el país persa. “El presidente no ha explicado los objetivos de la guerra ni su visión de un Irán post-régimen. Como en casi todas las dictaduras, el ayatolá asesinó o encarceló a posibles líderes de la oposición y les cortó la capacidad de comunicarse. El sentimiento entre la gran mayoría de los jóvenes es a favor de la democracia, pero no hay claridad sobre quién liderará o podría liderar”, indicó el experto.
En ese sentido, la experiencia previa de las invasiones estadounidenses en la región no es muy esperanzadora: “En Irak, Estados Unidos prohibió a los sunitas participar en el gobierno, pero eran ellos los que tenían experiencia. En Libia, la muerte de Gadafi trajo consigo un estado fallido. Simplemente no hay claridad aquí. Lo que es seguro es que ningún gobierno puede ser impuesto por una potencia externa como Estados Unidos o Israel”, apunta Zogby.
Si no hay un plan claro ahora, mucho menos lo había el viernes cuándo Trump dio el “sí” a la operación. Lo que sí había, confirmó el Washington Post durante esta semana, era un deseo del mandatario de “matarlo antes que me mate”, como confirmó a ABC News: “Y lo maté primero”.
Esto, citando los intentos que habría hecho Irán por asesinar a Trump en 2024, y que fueron detectados por los agentes de seguridad nacional en julio de ese año, cuando aún era candidato. El mismo secretario de Defensa, Pete Hegseth, indicó que al final Trump fue “el que rió último”, luego del asesinato del ayatola.
Pero si esos intentos formaron parte de la decisión de Trump, el principal promotor de esta guerra tiene nombre y apellido: Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí. El New York Times describe los últimos meses del presidente norteamericano: “Detrás de escenas, su movimiento hacia la guerra crecía inexorablemente, alimentado por aliados como Netanyahu, que presionaron al presidente a dar un golpe decisivo contra el gobierno teocrático de Irán, y por la propia confianza que Trump sentía después de la exitosa operación que sacó a Maduro de Venezuela en enero”.
Después de la guerra de doce días en junio de 2025, Netanyahu insistió en repetidas ocasiones a Trump, pidiendo el permiso para atacar al régimen iraní, que se encontraba debilitado. Incluso en Mar-a-Lago, en diciembre, el primer ministro israelí pidió la aprobación para bombardear los campos de misiles del país persa.
Solo dos meses después, Netanyahu consiguió algo mucho mejor: un compañero de guerra totalmente comprometido en botar al régimen. En una entrevista con The New York Times el domingo, el presidente estadounidense dijo que simplemente se convenció de que Irán nunca le daría lo que quería:“Hacia el final de la negociación, me di cuenta de que estos tipos no iban a llegar donde queríamos. Y me dije, ‘Hagámoslo ya.’”
De todos modos, las cosas no son fáciles tampoco al interior del país. Ya con más de un año en la presidencia, la insatisfacción de los estadounidenses para con el desempeño general de Trump alcanzó un 60%, según una encuesta realizada a finales de febrero por ABC, The Washington Post e Ipsos. En un tema más económico, el 65% no aprueba la gestión de la inflación por parte del presidente.
Para peor, la misma guerra con Irán tampoco es muy popular entre los norteamericanos, y una encuesta este pasado domingo, hecha por CNN, mostró que el 59% de los encuestados desaprueba la decisión de atacar Irán. Otra encuesta, de Reuters e Ipsos, cuenta por su parte que solo el 27% de los estadounidenses aprueban la campaña militar.
“Los presidentes son reacios a involucrarse en estas situaciones a menos que nos provoquen, ataquen directamente”, dijo a Barbara Perry, historiadora presidencial del Miller Center de la Universidad de Virginia, al New York Times: “Luego suele haber un efecto de agrupamiento en torno a la bandera. Ahora no vas a tener eso.”
Respecto a los intereses “domésticos” de Trump, Zogby ve difícil que haya una forma de “éxito” que el presidente pueda vender a sus votantes: “Es difícil ver un camino hacia el éxito. Cuando George W. Bush lanzó el ataque a Irak en 2003, tenía un índice de aprobación de su desempeño de un 69%. Trump ya está al revés en las encuestas, y el 59% desaprueba la acción militar en Irán. Y sus encuestas sufrirán cuanto más dure esto”.
Precisamente el iniciar una guerra en Medio Oriente formaba parte de las cosas que, en campaña, Trump había dicho que no haría, y en general su base electoral prefiere un enfoque “America First” por sobre las operaciones en otras partes del mundo. Sin embargo, parece que esta contradicción no afecta particularmente a los republicanos.
“Aunque una parte clave del movimiento MAGA se opone a grandes guerras en el extranjero, la mayoría del movimiento ha tendido a seguir el liderazgo del presidente Trump en cuanto a lo que es ‘correcto’, en lugar de influir en las decisiones del presidente cuando hay una diferencia fuerte. El grado de disidencia probablemente también dependerá de la percepción del ‘éxito’ estadounidense y de la capacidad del presidente Trump para asegurar un ‘acuerdo’ con un régimen sucesor en las próximas semanas”, indica Evan Ellis.
Otro factor importante, señal el investigador, es la duración de la guerra, incluyendo en eso la capacidad que tenga Irán de continuar atacando objetivos norteamericanos con sus drones kamikaze Shaheed. Esto, considerando que aún si los misiles balísticos iraníes son destruidos, los drones pueden atacar fuertemente a la economía internacional, subiendo significativamente los precios del petróleo si el estrecho de Ormuz continúa efectivamente cerrado, “o si se percibe una expansión o escalada de la guerra, hacia otros estados del Medio Oriente”.

Respecto a un posible fin de la guerra, Zogby indica que ahora mismo, al igual que con Irak, Afganistán y Venezuela, “la parte fácil está hecha”: “El jefe de Estado fue removido. En Afganistán e Irak, se desató el caos. En Venezuela, la vicepresidenta ahora lidera y parece ser tan brutal como su predecesor. En Irán, aún no hay un reemplazo confiable ni competente del ayatolá. No hay un plan y nunca lo hubo. Los tiroteos y bombardeos pueden durar semanas, pero la ‘construcción nacional’ podría durar una eternidad”.
“Aunque el presidente Trump ha llamado al pueblo iraní a la sublevación, sospecho que el escenario más probable es que, eventualmente, surja una facción dentro de la Guardia Revolucionaria dispuesta a llegar a un acuerdo con Estados Unidos, comprometiéndose a poner fin al programa de armas nucleares de Irán y al terrorismo contra sus vecinos. La mayoría de los misiles balísticos de Irán y buena parte de su Armada probablemente serán eliminados en una semana”, especula por su parte Evan Ellis.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
2.
3.
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE

















