Por Cristina CifuentesKeiko Fujimori de cara a su cuarto balotaje consecutivo: ¿Vencerá esta vez al antifujimorismo?
Los expertos coinciden que el antifujimorismo se ha debilitado en los últimos años. Sin embargo, también advierten que la oposición a Keiko Fujimori ya no solo es contra ella, sino contra aquellos partidos a los que un sector de ciudadanos denomina “el pacto mafioso”.

Tal como se ha venido repitiendo en las últimas elecciones presidenciales en Perú, la candidata Keiko Fujimori se encamina a enfrentar su cuarto balotaje consecutivo, el próximo 7 de junio, donde eventualmente mediría fuerzas en la papeleta con Rafael López Aliaga. Sin embargo, en los últimos comicios su verdadero contendor ha sido el antifujimorismo y en esta oportunidad podría no ser diferente.
Con casi el 79% de las actas escrutadas, la líder de Fuerza Popular tiene 16,8% de los votos, mientras que el aspirante presidencial de Renovación Popular obtiene 12,5%. A continuación se ubican Jorge Nieto, del Partido del Buen Gobierno, con 11,6%, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con un 10,6%.
Según el conteo rápido al 100% de Datum Internacional, Fujimori (16,8%) y López Aliaga (12,9%) encabezan los resultados, perfilándose para una segunda vuelta electoral. Esta proyección, difundida tras el flash electoral, indica un escenario ajustado, con Nieto en tercer lugar (11,6%). Esto demanda cautela debido al margen de error de +/- 1%, indicó la encuestadora.
Así, Keiko se perfila como la candidata más votada y, salvo una sorpresa, estará en el balotaje. Su partido también saca cuentas alegres, ya que lidera tanto en los escrutinios para el Senado como de la Cámara de Diputados.
Las proyecciones iniciales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) señalan que el partido Fuerza Popular superaría los 20 escaños en el nuevo Senado, mientras que Renovación Popular y Juntos por el Perú alcanzarían cerca de 10 asientos cada uno.
“Yo no he sido presidenta, todavía. Espero poder tener esa oportunidad”, declaró Fujimori al medio peruano Panorama. “El antifujimorismo ha ido disminuyendo”, agregó ante la insistencia de la entrevistadora sobre lo que podría ocurrir si ella llega a una segunda vuelta.
Hasta ahora, el fujimorismo solo estuvo ausente en dos balotajes. El primero fue en el 2001, en el primer proceso electoral un año después de la caída del régimen de Alberto Fujimori. El otro fue en el 2006: con Martha Chávez como candidata presidencial, Alianza por el Futuro logró 7,4% de los votos válidos.
Keiko Fujimori, quien desde el 2011 mantiene el liderazgo hegemónico del partido Fuerza Popular, perdió en segunda vuelta con Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, en las elecciones de 2011 y 2016, respectivamente. En la primera vuelta del 2021, la también excongresista consiguió la mínima votación de sus tres campañas: 13,4%, menos de dos millones de adhesiones. Aun así, alcanzó el balotaje, en el que cayó ante Pedro Castillo por poco más de 44.000 votos.
Alonso Cárdenas, docente de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) explicó al diario El Comercio sobre los orígenes de la polarización respecto de Fujimori. “Desde que emergió el candidato (Alberto) Fujimori, el Perú se partió en dos: el fujimorismo y el antifujimorismo. Desde entonces, el fujimorismo puede estar más o menos presente en las elecciones, pero siempre está”, indicó.

A juicio de la politóloga Denisse Rodríguez-Olivari, que habló con France 24 en Español, la presencia de la lideresa de Fuerza Popular en la papeleta se debe a que “Fujimori siempre ha conservado en las últimas elecciones un sólido voto duro”. Un hecho que adquiere mayor relevancia “dentro de un escenario tan volátil y tan fragmentado como el peruano”.
El analista político Enrique Castillo, en conversación con El Comercio, indicó que está de acuerdo con que el voto duro es el principal factor que lleva a Fujimori a la segunda vuelta tal como ha ocurrido en las tres últimas elecciones generales. Además de eso destacó la estructura partidaria de Fuerza Popular, “que es de las más fuertes del país”. No obstante, remarcó que la agrupación naranja estaría en una situación distinta si no hubiera un Fujimori en sus filas.
En ese sentido, Castillo afirmó que lo más complicado para la candidata fujimorista de cara a la segunda vuelta será enfrentar el pasivo que representa la actuación de Fuerza Popular en el Congreso desde el 2016.

En esa línea, Jeffrey Radzinsky, estratega político y especialista en campañas electorales, advirtió que “hace unos años, los votos que tuvo Keiko en el 2021 la hubiesen colocado en el cuarto o quinto lugar. El fujimorismo tiene menos potencia que hace 20 años, pero le alcanza frente a liderazgos tan débiles como los que vimos”.
En todo caso, Álvaro Gálvez Pasco, investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), dijo al mismo diario que, en un sistema político tan caótico como el peruano, Fuerza Popular “es el partido más fuerte”, debido a que se muestra “cohesionado y tiene una base de militantes”, además de presencia nacional, una estructura y, sobre todo, una importante presencia en el Parlamento.
Pero advirtió que el antifujimorismo es una fuerza política potente. “Este trasciende una postura política, es un sentimiento de rechazo a lo que el fujimorismo encarna y representa. Hay antifujimorismo de derecha, centro e izquierda, es un sector que votará por cualquiera, menos por Fujimori”, destacó Cárdenas, de la UARM.
Debilitamiento del antifujimorismo
“Tenemos a personas que están altamente agradecidas de la figura de Alberto Fujimori como el que logró detener al terrorismo, bajar la inflación, generar crecimiento económico”, describe a France 24 en Español Kathy Zegarra, analista e integrante de la Red de Politólogas de Perú, pero luego da cuenta de la polarización: “Pero también existe otro sentimiento, que es el de rechazo absoluto, porque en el periodo de Alberto Fujimori, no solamente se quebró la democracia, sino que también hubo violación de Derechos Humanos, concentró el poder y hubo muchísima corrupción, entre otros delitos por los que fue encarcelado”.
Sin embargo, los expertos coinciden en que el antifujimorismo se ha debilitado en los últimos años. “Lo han golpeado (al antifujimorismo) lo que pasó con el gobierno de Castillo y la alianza entre (Verónika) Mendoza y (Vladimir) Cerrón, entre otros factores”, indicó Gálvez Pasco.
“El problema es que el antifujimorismo no tiene una postura política propia, no se define” al margen del fujimorismo. “En términos de gestión pública, nos dejó poco y nada: todos los candidatos, luego presidentes, que derrotaron a Keiko están presos o investigados”, dijo.
“El antifujimorismo es, de todas maneras, un elemento que está presente en la política peruana. Pero más que un antifujimorismo, hoy lo que hay es un antikeikismo, que dependiendo de quién pase con Keiko Fujimori se activará (o no). Posibilidades de que ella pueda ganar existen, pero van a subir o bajar dependiendo de quién sea su contrincante”, explicó.
También subrayó que la oposición a Fujimori ya no solo es contra ella, sino contra aquellos partidos a los que un sector de ciudadanos denomina “el pacto mafioso”.

Enrique Castillo opinó que el 50% de los votantes ya no recuerda el golpe de Estado de Fujimori ni a Vladimiro Montesinos. Agregó que el antifujimorismo ha mutado “y se mantiene intenso a partir de la actuación de Fuerza Popular en el Parlamento y la participación (en la sombra) de Keiko Fujimori en los gobiernos recientes”.
Además, indicó que la promesa de la candidata presidencial de devolverle el orden al país en la seguridad, en la estabilidad política y en la economía no le alcanza para superar el balotaje.
“No creo que le sea suficiente (la promesa) de poner orden. Para la segunda vuelta, ella necesita captar a parte del 80% que no ha votado por ella y debe considerar que hay un voto de centro y de la izquierda. Va a tener que buscar un mensaje que si bien busque el orden que a la vez tienda la mano a los otros grupos. Ella le tendió la mano a Rafael López Aliaga, pero no le basta para ganar”, acotó.
En cambio, para Rodríguez-Olivari, el discurso de la “mano dura” le puede jugar a favor porque mucha gente asociaría que un potencial gobierno de Keiko Fujimori se encargaría de ordenar el país. “Si bien no existen movimientos terroristas como tales en la actualidad, sí se comparte este sentimiento de inseguridad que se ha podido tener en los 90. La idea de que Alberto Fujimori logró restaurar la paz en el Perú puede ser fácilmente utilizada hoy en día. Es decir, ella señala que conoce cómo hacer para que en el Perú nuevamente haya paz”, agrega Zegarra.
Asimismo, el analista político Gonzalo Banda sostuvo, en conversación con El Comercio, que en una campaña donde se buscó “afianzar identidades políticas negativas”, Fujimori “ha sido una profesional de la política” y este ha sido un factor diferencial sobre sus adversarios.
Banda dijo que, a diferencia de las elecciones de 2011 y 2016, la candidata presidencial evitó cuestionar o realizar autocríticas sobre el gobierno de su padre, sino más bien en esta contienda se le ha visto “más beligerante” en la defensa de un supuesto legado de Alberto Fujimori. Agregó que, en los últimos años, Fuerza Popular ha intentado construir una narrativa de reivindicación de su decenio.
“Va pasando el tiempo y todos los movimientos anti, como pasó (con los que se oponían) a (Manuel) Odría, todos los movimientos que surgieron en contra de presidentes van desapareciendo poco a poco de la escena pública”, expresó.
El excongresista Víctor Andrés García Belaúnde señaló que la muerte del expresidente Alberto Fujimori, en septiembre de 2024, “ha hecho que muera un poco el antifujimorismo”, lo que habría contribuido a la mejora en la votación de Keiko Fujimori en estas elecciones.
Destacó que la candidata de Fuerza Popular “aprendió muchísimo” en sus cuatro campañas presidenciales y que su paso por el Congreso le ha dado una experiencia que no tuvieron su padre ni otros presidentes que cerraron el Parlamento.
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