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Los pasos en falso de Trump en la guerra contra Irán

Desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el mandatario republicano ha realizado una serie de declaraciones erráticas, ha cambiado de opinión, entre otros. La última ocurrió este lunes cuando señaló que Washington se encontraba en conversaciones con Teherán y fue desmentido por la República Islámica.

Donald Trump. Foto: @WhiteHouse en X

El presidente Donald Trump se retractó el lunes de su amenaza de atacar las centrales eléctricas de Irán y decidió prorrogar el plazo que le había dado a Teherán para que reabra el estrecho de Ormuz, ordenando al Pentágono que posponga “todos y cada uno de los ataques militares” contra las plantas y la infraestructura energética de la República Islámica durante cinco días.

El sábado, Trump le dio a Irán un ultimátum para que reabriera el estrecho de Ormuz en 48 horas o se enfrentaría a ataques masivos. En respuesta, Teherán amenazó con atacar centrales eléctricas en Israel y los países del Golfo si el presidente de Estados Unidos cumplía su amenaza, y los mercados se tambalearon ante la inminente escalada.

“Me complace informar que Estados Unidos de América y el país de Irán han mantenido, durante los últimos dos días, conversaciones muy buenas y productivas sobre una resolución completa y total de las hostilidades en Medio Oriente”, anunció Trump el lunes por la mañana en su red Truth Social.

“Estamos tratando con un hombre que creo que es el más respetado, no el líder supremo, no hemos tenido noticias suyas”, dijo Trump, negándose a nombrar a la persona porque dijo que no quería que lo mataran.

La decisión, dijo, se basó en el “tono y la tónica” de las “conversaciones constructivas” que continuarán a lo largo de la semana. Sin embargo, Teherán negó que dichos diálogos se hayan llevado a cabo y afirmó que Trump solo intentaba calmar los mercados energéticos. De hecho, tras el cambio de rumbo del inquilino de la Casa Blanca, los futuros de las acciones estadounidenses se dispararon y los precios del petróleo cayeron.

Ante esto, el mandatario norteamericano señaló que la negación iraní fue resultado de un malentendido dentro del liderazgo de Teherán. La República Islámica, por su parte, alegó que Trump había cedido para evitar mayores aumentos en los precios de la energía y para ganar tiempo para sus planes militares.

Incluso más, Trump dijo que habían acordado 15 puntos con Teherán y que entre ellos se encontraba que no tendrían una bomba nuclear.

Según el portal Axios, los funcionarios estadounidenses dijeron que es difícil determinar quién toma las decisiones en Teherán después de que tantas figuras importantes fueran asesinadas por Israel, y con el líder supremo Mojtaba Jamenei permaneciendo en la sombra.

Trump recalcó que cree que las personas con las que Estados Unidos está hablando dentro de Irán son representativas del régimen.

Fuentes consultadas por Axios afirmaron que han existido intermediarios que han transmitido mensajes entre Estados Unidos e Irán, pero Teherán ha negado categóricamente que haya habido comunicación directa con Washington. Una fuente estadounidense afirmó al medio que Turquía, Egipto y Pakistán han estado intercambiando mensajes entre Estados Unidos e Irán durante los últimos dos días.

Un hombre ondea una bandera nacional de Irán en la plaza Enghelab en Teherán, Irán, el 4 de marzo de 2026. Foto: Xinhua Shadati

Según la fuente estadounidense, los ministros de Asuntos Exteriores de los tres países mantuvieron conversaciones por separado con el enviado especial de Estados Unidos para Medio Oriente, Steve Witkoff, y con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi.

“La mediación continúa y está progresando. El diálogo se centra en poner fin a la guerra y resolver todos los asuntos pendientes. Esperamos tener respuestas pronto”, declaró una fuente familiarizada con los detalles.

El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, mantuvo una conversación telefónica el domingo con Witkoff, Araghchi y sus homólogos de Pakistán, Turquía y Qatar, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio, añadiendo que Abdelatty hizo hincapié en la importancia de “contener los efectos más amplios del conflicto e impedir que se extienda”.

Un funcionario israelí informó a Axios que los países mediadores estaban intentando convocar una reunión en Islamabad, con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, y otros funcionarios representando a Teherán, y Witkoff, el asesor Jared Kushner y posiblemente el vicepresidente JD Vance representando a Estados Unidos, posiblemente a finales de esta semana.

El funcionario le dijo a Axios que Israel sabía que varios países estaban realizando esfuerzos de mediación para iniciar conversaciones entre Irán y Estados Unidos, pero se sorprendió por las declaraciones de Trump de que estos contactos estaban progresando y que aparentemente existían acuerdos sobre 15 puntos.

Sin embargo, Ghalibaf negó dichas conversaciones. “No se han celebrado negociaciones con Estados Unidos, y se utilizan noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros y escapar del atolladero en el que están atrapados Estados Unidos e Israel”.

Otros cambios de rumbo

Desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero pasado, Trump ha tenido otros cambios de opinión. Así ocurrió cuando hace unos días advirtió de posibles nuevas acciones estadounidenses contra Kharg, una pequeña isla frente a la costa de Irán, donde se encuentra una importante terminal petrolera considerada el sustento económico de la República Islámica.

Donald Trump. Foto: @WhiteHouse en X

El 13 de marzo se informó que el Ejército estadounidense había bombardeado la isla. Trump declaró entonces que sus instalaciones militares habían quedado “totalmente destruidas”, pero que las fuerzas estadounidenses se habían abstenido de atacar su infraestructura petrolera.

El viernes, Axios, citando a cuatro fuentes con conocimiento del asunto, afirmó que la administración republicana estaba considerando planes para ocupar o bloquear la isla con el fin de presionar a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz, uno de los canales de navegación más importantes del mundo, situado al sur de la costa iraní.

“El Ejército de Estados Unidos puede tomar la isla de Kharg en cualquier momento”, dijo un funcionario de la Casa Blanca en un comunicado a la BBC, y agregó que Trump no tenía planes de enviar tropas a ningún lugar, pero que “conserva todas las opciones como comandante en jefe”.

Como si fuera poco, una pequeña controversia se vivió en el salón oval el jueves de la semana pasada cuando un periodista japonés le preguntó, durante la recepción a la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, por qué Washington no avisó a sus aliados del ataque a Irán.

“¿Quién sabe más de sorpresas que Japón?”, bromeó Trump. “¿Por qué no me contaste lo de Pearl Harbor?”. El comentario pareció incomodar a su interlocutora, ya que no solo rompía el protocolo, sino que destruía décadas de tradición diplomática de evitar, en nombre de la armonía bilateral, el asunto del bombardeo sobre la base estadounidense en Hawái que en 1941 mató a más de 2.400 personas y provocó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

A ello se suma que Trump ha dado indicaciones contradictorias sobre cuánto tiempo continuará el conflicto. Después de haber dicho casi al comienzo de la guerra que podría durar “de cuatro a cinco semanas”, el presidente y los miembros de su administración han emitido declaraciones contradictorias sobre el cronograma y los objetivos de la confrontación.

En ocasiones, han sugerido que Estados Unidos se esforzaba por derrocar al gobierno iraní y lograr una “rendición incondicional”, y que continuaría la ofensiva el tiempo que fuera necesario. En otras, Trump y sus funcionarios transmitieron el mensaje de que la guerra ya había logrado su objetivo de diezmar al Ejército iraní.

El 11 de marzo de 2026 se celebró en Teherán el funeral de altos mandos militares iraníes fallecidos durante los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel. Foto: Xinhua Sha Dati

Hace dos semanas, Trump se contradijo en varias ocasiones en una intervención televisada sobre sus planes en Irán, tras semanas de insistir al mismo tiempo en que Estados Unidos había ganado la guerra y en que aún quedaba mucho por hacer. Horas después, publicó en su cuenta de Truth Social varios mensajes incomprensibles que rebotaban noticias halagadoras sobre él publicadas hace meses.

Una columna del diario israelí Hareetz señaló que de los objetivos iniciales de la guerra, queda poco. La “destrucción total” de las instalaciones nucleares de Irán -el mismo logro sin precedentes que supuestamente fue la culminación de la guerra de 12 días con Irán en junio pasado- no significa mucho, dado que los 440 kilogramos de uranio iraní enriquecido al 60% aún no han sido localizados.

Otros casos

El sábado, Trump se alegró públicamente por la muerte de Robert Mueller, el exjefe del FBI y exfiscal especial que investigó hace años la presunta influencia rusa en la campaña electoral de 2016.

Y antes de eso, recordó el diario El País, se encuentra la carta al primer ministro de Noruega en que le enrostraba que no le hubieran dado el premio Nobel de la Paz, aunque no fuera parte de sus competencias, el discurso en Davos plagado de insultos a los aliados o aquella conferencia de prensa en la que pronunció un monólogo sobre un manicomio en Queens y la confianza de su madre en que algún día sería una estrella de béisbol.

Para sus simpatizantes y para los miembros de su Administración todo eso solo prueba la “personalidad heterodoxa” del presidente, así como el “estilo impredecible y cercano” de alguien que no repara en las convenciones de la política tradicional y que por eso ha aglutinado en torno a su figura un movimiento, casi un culto, sin precedentes en la historia reciente de Estados Unidos.

Para el psicólogo de la Universidad Johns Hopkins, John Gartner, que conversó con el diario El País, todo ello alimenta la lista de los ejemplos que prueban que el presidente de Estados Unidos, que en junio cumplirá 80 años, no está bien.

El periódico citó una encuesta de Reuters-Ipsos, la cual reveló a finales de febrero que el 61% de los estadounidenses (incluidos un 30% de los republicanos) considera que Trump se ha vuelto “errático con la edad”. También mostró una caída entre quienes sostienen que el mandatario está “mentalmente lúcido y es capaz de afrontar desafíos”: del 54% registrado en septiembre de 2023 a un 45% en la actualidad.

Gartner, que lleva una década alertando sobre los “trastornos mentales” de Trump, ha señalado que es “un narcisista maligno”. “La hipomanía de Trump explica esa energía tremenda, que no necesite dormir mucho, su arrogancia e impulsividad y sus errores de juicio, porque cree que siempre tiene razón”, dijo en conversación con El País.

“Lo único más peligroso que un Hitler americano es un Hitler americano con demencia”, dijo y añadió que el cerebro de Trump “se está deteriorando”. “El nivel de deterioro es impactante, si comparas su discurso actual con el de los años 80. Antes era un tipo articulado. Es muy bueno, eso sí, disimulando sus problemas, riéndose, actuando con confianza cuando se traba”, concluyó.

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