Por Fernando FuentesTerremoto político en Reino Unido: Starmer anuncia su dimisión como primer ministro dos años después de su histórica victoria electoral
Su decisión allana el camino para el séptimo primer ministro británico en la última década. El líder laborista cedió ante la creciente presión tras el éxito de Andy Burnham contra Reform UK en Makerfield.

En un verdadero terremoto político en Reino Unido, el laborista Keir Starmer no resistió más la presión y anunció este lunes su dimisión como primer ministro británico, y la convocatoria de elecciones primarias para que el Partido Laborista busque un sucesor.
Cediendo ante una rebelión interna en su partido y un desafío a su liderazgo del país, afirmó que permanecería como primer ministro hasta que se eligiera un nuevo líder del partido, probablemente en septiembre, en lugar de luchar por mantenerse en el cargo que ganó hace casi dos años.
“En cada decisión que he tomado he puesto al país que amo por delante. Mi partido se preguntaba si yo era la persona mejor situada para ser candidato en las próximas elecciones. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario”, reconoció Starmer, consciente de que la gran mayoría de diputados deseaba su dimisión.
“Dimitiré como líder del Partido Laborista. Ya he informado al rey de mi decisión”, anunció, rodeado de todos los ministros, colaboradores y altos funcionarios de su efímero gobierno, constituido hace casi dos años.
Según The New York Times, aún no está claro cuándo Starmer dejará Downing Street. El premier ha declarado que quiere que el plazo para presentar candidaturas para su sucesor se abra el 9 de julio y se cierre durante el receso de verano del Parlamento. Un nuevo líder laborista sería elegido en septiembre y se convertiría entonces en primer ministro. Sin embargo, si solo hay un candidato, Andy Burnham, podría asumir el cargo en julio.
El favorito de las bases del Partido Laborista es el ya exalcalde de Manchester, Andy Burnham, y todo hace pensar que será él quien ocupe la jefatura de gobierno en sustitución de Starmer. Burnham logró imponerse el pasado jueves a la ultraderecha de Nigel Farage, el partido Reform UK, en las elecciones de la circunscripción de Makerfield, lo que le permitió lograr un escaño de diputado y estaba ya en condiciones de activar un proceso de primarias en su partido.
La dimisión de Starmer es un hecho impactante, destaca The New York Times. Hace menos de dos años, el político le dio la victoria al Partido Laborista por mayoría absoluta en las elecciones generales de 2024. Ahora anuncia su salida de Downing Street el próximo mes.
Su decisión allana el camino para que Reino Unido tenga su séptimo primer ministro en una década, prolongando un período de agitación política para el país desde que votó a favor de abandonar la Unión Europea en 2016. De hecho, el relevo se producirá justo cuando están a punto de cumplirse 10 años del referéndum del Brexit, que empujó al país a una inestabilidad de la que no logra salir.
Después de haber consultado a sus ministros, miembros del Partido Laborista y representantes sindicales,Starmer había llegado a la conclusión de que debía renunciar si quería evitar una rebelión que, antes o después, parecía encaminada a expulsarle del cargo, según adelantaron ya el domingo diversos medios británicos. El conjunto del gobierno tenía planeado reunirse, como es habitual, el martes y todo apuntaba a una dimisión en cadena de ministros para forzar los acontecimientos si Starmer no renunciaba antes.
Si bien Starmer insistió el viernes en que se presentaría a cualquier contienda por el liderazgo, las conversaciones con ministros y el tiempo que pasó con su esposa Victoria en Chequers durante el fin de semana parecen haber cambiado su postura decisivamente.
Se sabe que más de media docena de ministros del gabinete le comunicaron en privado que su tiempo en el cargo había terminado, mientras que Starmer y su círculo íntimo comenzaron a trabajar el sábado en los borradores de su discurso de renuncia, indicó el diario The Guardian.
Derrota en elecciones y Mandelson
Starmer dimite tras meses de presión sobre su liderazgo, que estuvo a punto de fracasar en febrero cuando Anas Sarwar, líder del partido en Escocia, le pidió que renunciara. En ese momento, el gabinete lo respaldó.
Pero el hundimiento del Partido Laborista, en las elecciones municipales de Inglaterra y autonómicas de Escocia y Gales del pasado 7 de mayo, puso definitivamente contra las cuerdas al actual primer ministro. Desde entonces se ha enfrentado a una creciente rebelión interna que ha logrado capear durante semanas, hasta la elección de Burnham en Makerfield.
A pesar de sus bajos índices de aprobación personal, en los últimos meses Starmer parecía estar en una posición más sólida gracias a su gestión de la crisis de Medio Oriente y su negativa a ceder ante las presiones de Donald Trump de involucrar a Reino Unido en una guerra con Irán.
Sin embargo, cualquier respiro se desvaneció cuando The Guardian reveló en abril que Peter Mandelson, su controvertido candidato a embajador de Reino Unido en Washington, había sido nombrado a pesar de no haber superado la verificación de antecedentes de seguridad.
Según el periódico, el nombramiento de Mandelson fue el último de lo que muchos dentro del Partido Laborista consideran una larga serie de errores de cálculo políticos por parte de Starmer, entre los que se incluyen la restricción de los subsidios para la calefacción en invierno y los recortes en el bienestar social, que provocaron una caída en las encuestas del partido.
La salida de Starmer culmina una desastrosa caída en desgracia desde que se convirtió en el cuarto líder laborista en ganar unas elecciones, obteniendo más escaños en 2024 que nadie desde la aplastante victoria de Tony Blair en 1997.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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