“Estaba lloviendo fuego”: el angustiante relato de vecina de la población Antonio Varas que perdió su casa en el incendio
La mujer expuso la travesía que debió vivir para salvar su vida y la de su familia. Con nueve meses de embarazo, logró huir del lugar, pero su casa se quemó completamente. “Hay que echarle para adelante”, afirma.

Lya Cáceres (34) está a solo semanas de dar a luz a su segunda hija, tiene una niña de 9 años y junto a ella y su pareja tomaron lo que pudieron y escaparon de las llamas que terminaron por consumir su casa en la población Antonio Varas, en la localidad de Lirquén, Región del Biobío.
Al principio -admite- no pensó que las llamas alcanzarían su vivienda. Mientras estaba en la casa de sus padres, en la localidad de Montahue, en la comuna de Penco, divisó el fuego a lo lejos, cerca de las 18.00 horas del sábado.
“Nosotros estábamos en Montahue y vimos a lo lejos que venía un incendio y se empezaron a prender varios focos a la vez”, señala a La Tercera.
En ese momento Cáceres se preocupó, “porque ya el fuego venía hacia acá con dirección a Lirquén”. La mujer llamó a su pareja que estaba trabajando y acordaron que se reunirían más tarde para acudir juntos a su casa en la población San Antonio.
Cerca de las 22.00 horas llegaron a su vivienda y comenzaron a mojarla con la manguera. “Se veía todo rojo”, cuenta Lya. “Me mandaron una foto, tomada desde el semáforo de la esquina, que ya venía bajando el fuego”, esto en el sector de Geo Chile.
A petición de ella, su pareja acudió al lugar antes señalado para observar el escenario. “Me empezó a grabar, y se veía mucho humo. El fuego ya venía consumiendo casas. Nosotros no sabíamos nada”, sostiene.
Pasadas las 23.00 horas el fuego ya estaba consumiendo algunas casas del sector. Su pareja, que estaba cercano al fuego le comentó: “La casa se va a quemar. Todo esto se va a quemar. Trata de sacar lo que más puedas”.

Las alertas SAE comenzaron a llegar a sus teléfonos, pero aún no indicaban el sector de su residencia. “Yo dije entre mí: mientras no digan mi población, no voy a salir, porque para arriba el trayecto es largo y son tantas casas, que dije ‘cómo va a llegar aquí abajo (el fuego) a la carretera’. Era como demasiado imposible“. Sin embargo, eso precisamente fue lo que ocurrió.
Pasada la medianoche les llegó la alerta donde se les solicitaba evacuar San Antonio. Lya ya estaba guardando algunas cosas cuando leyó el mensaje en su teléfono. “No alcanzamos a sacar nada cuando el fuego ya venía aquí“, sostiene.
“Es como que venía el fuego abrazando todo hacia abajo. Y ahí le digo a mi hija: ya mamita vamos. Salimos con lo puesto, mi hija agarró su animalito, su humster. Mi pareja agarró el perrito y salimos, cerramos la puerta y se quemó la casa a puerta cerrada”, cuenta.
En medio de la tragedia, Lya perdió a sus gatos. “Se nos quedaron los tres gatitos. No sabemos nada de ellos”, lamenta.
Durante la evacuación no los dejaron salir del sector en vehículo, por lo que debieron caminar. “Esperamos abajo, aquí estaba lloviendo fuego, caían cenizas. El fuego venía quemando los árboles, y nosotros arrancando recién. Era un caos”, afirma.
Lya señala que la poca visión era tal, que no divisaba a su hija con el humo. “La iba tocando (a su hija), sentía que estaba al ladito mío, pero no se veía nada, había un dolor de ojos”.

Para escapar de las llamas su hija mojó previamente una polera, y entre el humo empezó a respirar con su nariz pegada a la prenda. Mientras, Lya sentía en su cuerpo el peso de su embarazo.
“Yo ya estaba fatigada, porque ya tengo nueve meses, estoy por tener a mi guagua. Entonces, al bajar camino un poco más lento”, señala. Lya cuenta que mientras arrancaban, el fuego estaba “subiéndose a las casas”.
“El fuego avanzó muy rápido, era como que le estuvieran echando bencina“, cuenta. La evacuación -afirma- fue un caos, porque los pobladores no respetaban las señaléticas ni a la autoridad policial presente.
“No respetaban el semáforo, no había luz, explotaron generadores, se escuchaba cómo explotaban las casas con los gases, las ventanas”, relata.
Cerca de una hora tardó la familia en llegar a la casa de los padres de Lya, en la localidad de Montahue, eran la 1.30 de la madrugada cuando la mujer asumió que su casa, donde residió desde los 4 años, ya no existía.
“Ya estaba todo prendido, no quise ni mirar mi casa. Se quemó todo, toda la población”, la mujer admite que nunca pensó que esto ocurriría. “Yo dije: si voy a evacuar será por el humo, o porque caen cenizas quizás, pero nunca pensé que iba a llegar el fuego acá a consumir las casas”.
Entre las cenizas de lo que fue su hogar, Lya cuenta que no hubo nada que hacer. “Cerrar las puertas nomás y correr por la vida de cada uno. Fue angustiante, fue preocupante. Fueron escenas que uno nunca pensó que se iban a ver”, dice.
Si bien lo perdió todo, Lya afirma que “hay que echarle para adelante” en la reconstrucción. Eso sí, admite que “duele”, porque más que cosas materiales, fueron sus recuerdos los que se quemaron.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
4.
Plan digital + LT Beneficios por 3 meses
Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE

















