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Fiscal regional Castro Bekios enfatiza riesgos del Corredor Bioceánico y advierte ventana de 24 meses para actuar

El persecutor definió la medida como una “oportunidad estratégica” para el desarrollo de la región y el país, pero al mismo tiempo como una “amenaza crítica”.

El fiscal regional Juan Castro Bekios.

Uno de los temas en que el fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, ha insistido es sobre los riesgos que trae aparejada la puesta en marcha del Corredor Bioceánico Capricornio (CBC).

En medio de su participación en el seminario “Nuevas tendencias del tráfico de drogas en la cadena logística marítimo-portuaria”, desarrollado ayer y hoy en Viña del Mar, volvió sobre el punto, recalcando que urge tomar medidas para hacer frente a las problemáticas asociadas.

En medio de su exposición, el persecutor describió el escenario actual de diversos fenómenos delictivos que enfrenta el norte, entre ellos, el tráfico de drogas, donde Antofagasta está marcando cifras nacionales con 36 toneladas incautadas este año, lo que representa el 60% de todas las incautaciones nacionales.

Pero la situación podría empeorar, pues el mencionado corredor que conectará puertos chilenos con brasileños, paraguayos y argentinos, podría transformarse en un multiplicador estructural de amenazas criminales para Chile.

Como indicó, esto podría abrir la puerta a nuevas organizaciones criminales, el narcotráfico marítimo y terrestre, el lavado de activos, la irrupción de drogas sintéticas, la minería ilegal y el robo de cobre, así como posibles vinculaciones con organizaciones terroristas, corrupción institucional, contrabando y cibercrimen.

Asimismo, advirtió la posibilidad de una “proyección extra-hemisférica”, gracias a las redes marítimas que conectan a Chile con destinos distantes, sus amplias capacidades logísticas y el interés de organizaciones criminales lejanas, como el Cartel Jalisco Nueva Generación, que ya ha intentado operaciones en el país.

De acuerdo con Castro Bekios, hay cuatro nodos críticos en la región, como son la existencia de una franja sin vigilancia en los pasos fronterizos, deficiente cobertura de inteligencia, carencia de infraestructura y horarios no continuos, a lo que se agrega una baja cobertura de inspección de contenedores en los puertos de la región.

El fiscal fue enfático en que tales amenazas “no se enfrentan sólo con más controles y operativos, sino con una reingeniería institucional en seguridad, inteligencia y persecución penal”.

Ante ello, presentó una serie de propuestas. Entre ellas, la creación de un Centro de Inteligencia Portuaria Conjunto, cobertura continua de Carabineros y PDI en pasos fronterizos, la creación de un equipo interagencial permanente para delitos en minería, un aumento de analistas criminales, la creación de un registro de empresas exportadoras y contratistas (con cruce de información con Interpol), el sellado electrónico de contenedores, un aumento del porcentaje contenedores de inspeccionado en origen, y la suscripción de un “protocolo de inteligencia” para los puertos de destino.

El persecutor dijo que el Corredor Bioceánico es una “oportunidad estratégica” para el desarrollo de la región y el país, pero al mismo tiempo una “amenaza crítica”, por lo que instó a no perder de vista los problemas y desafíos que podría acarrear. “El corredor no crea el problema, lo escala”, afirmó.

En la parte final de su exposición, Castro Bekios planteó que la ventana de respuesta a estas amenazas es limitada: 24 meses. “Chile cuenta con un horizonte crítico entre 2026 y 2028 para fortalecer sus capacidades preventivas antes de que el fenómeno se consolide”, sostuvo.

“El Estado de Derecho en el norte de Chile, se juega en el corredor”, apuntó.

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