Por José Carvajal VegaLos factores que analiza Defensa para avanzar a una “desescalada” del estado de excepción en la Macrozona Sur
Una serie de factores son los que está analizando el gobierno, y especialmente la cartera dirigida por el ministro Fernando Barros, para comenzar a disminuir la presencia militar en la zona. Dicho proceso, según fuentes del Ejecutivo, comenzaría a finales de abril.

Desde el arribo de las nuevas autoridades al Ejecutivo, la situación de la Macrozona Sur ha sido un tema al interior del gobierno del Presidente José Antonio Kast. En menos de un mes tanto el Mandatario como el ministro de Defensa, Fernando Barros, han visitado dos veces los lugares bajo estado de excepción, principalmente para reunirse con las autoridades militares en la zona que ya cumple 1.416 días bajo esta medida constitucional.
Pero la situación de la Macrozona Sur, también, ha sido uno de los temas centrales que se han tratado durante el Consejo de Seguridad, instancia creada por la administración de Kast. En dichas reuniones, según fuentes de La Tercera, ya se ha planteado y analizado la posibilidad de que el gobierno aplique una “desescalada” al estado de excepción, hasta llegar al término de la medida.
Esta desescalada o posibilidad de acabar con el despliegue militar en el sur del país, es algo que ya ha planteado el propio ministro Barros. Primero, lo hizo ante el Congreso durante la discusión de la renovación de la medida constitucional y también en diversas entrevistas.
“Como se sabe, está la intención de ir disminuyendo la presencia, de ir tomando acciones que permitan volver a la normalidad, fortaleciendo lo que es la policía, tanto Carabineros como la PDI, de manera que estas puedan llevar normalmente el control del orden público. De manera que, en definitiva, pueda retomarse una situación de normalidad”, dijo en la Cámara el ministro de Defensa quien ha estado siguiendo muy de cerca la situación.
En conversación con radio Duna, y consultado sobre si la medida era sostenible, planteó: “Quisiéramos que no. No es que no fueran sostenibles, sino que no fueran necesarias. Las Fuerzas Armadas están en las zonas del incendio, están presentes. Y llevan un rato importante, y a medida que uno las retira, inmediatamente llega la queja ciudadana que dan una sensación de seguridad y confianza”.

Las razones
Quienes conocen de las conversaciones que se han planteado al interior del gobierno respecto a la zona sur, afirman que una de las principales razones por las que se está planteando la posibilidad de reducir el estado de excepción, es por la actual realidad de las regiones del Biobío y La Araucanía.
Las condiciones en la zona ahora son mejores al escenario del que existía, por ejemplo, en 2021, lo que permitiría rebajar la medida. Además de lograr la detención de una serie de líderes de organizaciones delictuales que operaban en la zona, también se ha logrado reducir los hechos de violencia. Sin ir más lejos, según cifras de Carabineros expuestas por el Ministerio del Interior ante el Congreso, durante los últimos cinco años los hechos de violencia rural han disminuido 80%.
Junto con eso también se ha planteado al interior del Ejecutivo que una de las razones para retroceder en la medida constitucional es que “se tiene que volver a la normalidad” en la zona, pese a que existe una evaluación muy positiva del despliegue de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) en la Macrozona Sur.
Pero además de aquello también existe un análisis que hace Defensa respecto a las instituciones que operan en la zona. Eso explica que otro de los factores que podrían incidir en la desescalada es que Carabineros ahora está más capacitado y dotado de herramientas para asumir solos la seguridad de la zona y sin la colaboración de las instituciones militares.

También en materia militar, fuentes de Defensa plantean que otro factor es que hay una preocupación sobre el desgaste de los funcionarios del Ejército e infantes de Marina que están desplegados en la zona, lo que se podría comenzar a traducir en un alto número de retiros voluntarios por parte de los militares o bien en un aumento en licencias médicas.
En Duna, Barros abordó aquello, afirmando que este tipo de despliegues “suponen largos turnos, es un desgaste, pero el Presidente Kast, una de las primeras cosas que hizo fue ir a reunirse con las Fuerzas Armadas”.
A pesar de que el ministro destacó a “una tropa muy motivada” en la zona, “claramente hay una esperanza de ir disminuyendo la presencia de las FF.AA., liberándolas de eso. Pero no nos olvidemos que cada tiempo o meses, en este caso ya cuatro años, dedicado a eso, significa sacrificar en alguna medida la capacitación, el entrenamiento de las fuerzas propias”.
El posible plan
Si bien todas las decisiones, destacan fuentes de gobierno consultadas por este medio, se tomarán considerando un análisis acabado y realista de la situación en la zona sur, cualquier decisión podría ser paulatina y tendría a abril como el mes clave.

En ese sentido, entre las alternativas iniciales que se barajan para aplicar una desescalada en el estado de excepción en la Macrozona Sur, es comenzar a levantar la medida en algunas provincias. Es decir, comenzar a reducir las provincias bajo dicho escenario, hasta llegar a un levantamiento total.
Sin embargo, otra posibilidad que existe, si las condiciones lo permiten, sería que al llegar a finales de abril, tiempo en el que se debe renovar la medida en el Congreso, el gobierno simplemente no lo renueve y ponga fin a la medida constitucional que se aplica desde 2022 en la Macrozona Sur.
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