Mesa Social alista protocolo para la “última cama”

En otros países afectados por el Covid-19 el personal médico ha debido tomar decisiones de tipo ético.

La instancia creada por el gobierno solicitó al rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, una propuesta que aborde los conflictos éticos que surgen con la pandemia. Entre esos temas está la necesidad de establecer protocolos claros ante el eventual colapso del sistema de salud.




A 15 días de que Chile entrara a la Fase 4 de la pandemia se cuentan 16 fallecidos. Quién y cómo se deben comunicar los casos fatales ha sido un tema de análisis al interior de la Mesa Social por el Covid -19, constituida hace unas semanas.

El consenso es que solo corresponde a las autoridades de salud dar a conocer esa información. Pero también hay otro punto. La instancia creada por el gobierno mandató al rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, a entregar una propuesta que aborde los conflictos éticos que acarrea el virus. Entre esos temas está la necesidad de establecer protocolos claros para que, ante el eventual colapso del sistema de salud, el personal médico enfrente la decisión de definir quién recibe tratamiento y quién no.

El rector Sánchez estregará esta semana la propuesta a sus pares. Y para eso pidió la colaboración de cinco especialistas en bioética, entre ellos Sofía Salas, doctora del Centro de Bioética de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo.

“Las personas más vulnerables son más susceptibles de morir, pero eso no significa que los jóvenes sean inmunes al Covid-10”, plantea.

En su propuesta a la mesa, Salas enfatiza la necesidad de establecer criterios claros frente a lo que llama “el dilema de la última cama” que enfrentará el personal médico cuando haya que decidir quién tiene prioridad de tratamiento. Algo que en las últimas semanas ha sido pan de cada día en países como Italia y España. Salas sostiene que será necesario establecer equipos que decidan la oportunidad de tratamiento. “Es un tema muy sensible , se ha recomendado que exista un equipo de decisión y que no sea el tratante inmediato. También hay que transparentar los criterios, porque pudiera llegar a ocurrir que falten camas para pacientes críticos”, añade.

La profesional sostiene que los principales centros de bioética han sacado sus recomendaciones y la mayoría coincide en que la asignación de los recursos debe hacerse en base a la cantidad de años y calidad de vida. Bajo ese criterio no solo incide el factor de la edad. “Un paciente joven, de 30 años, con un cáncer diseminado que se contagia, probablemente no será el candidato principal a tratamiento”.b

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