Murillo: “Cultura del encubrimiento sigue vigente”

Autor: Ivonne Toro

José Andrés Murillo, denunciante de Kradima.

El director ejecutivo de la Fundación para la Confianza analiza la proyección del caso del excanciller.


El filósofo José Andrés Murillo no ha olvidado el día en que enfrentó al entonces canciller de la Iglesia, Óscar Muñoz Toledo, detenido este jueves por eventual abuso sexual y estupro reiterado en contra de menores.

“Recuerdo perfecto que cuando comenzamos me senté y me dijo: “¿Por qué sigue con este tema de los abusos? Deberían pasar de cambio”. Le dije que esto era gravísimo y que su rol no era juzgarnos por declarar, sino tomarnos la declaración. Me quedó grabado”, cuenta, respecto del episodio en que llegó a dar su testimonio en contra del párroco de El Bosque, Fernando Karadima.

Por su rol en la Fundación para la Confianza y porque conoce el poder que ostentó Muñoz Toledo, Murillo ha estado pendiente de cómo se desarrolla la investigación en contra del presbítero. Su análisis coincide con el del Ministerio Público: llegó la hora de ahondar en la eventual responsabilidad de obispos como encubridores de los religiosos que han usado su cargo para vulnerar sexualmente a menores.

Según fuentes del Ministerio Público, este es uno de los focos que seguirá Arias, toda vez que Muñoz Toledo ejerció desde 2011 como brazo derecho del arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati. En ese cargo, tuvo en custodia los documentos eclesiásticos en que figuraban siete acusaciones en su contra por abuso sexual y estupro, entre los años 2002 a 2018, que afectaron a menores de entre 11 y 17 años al momento de la ejecución de los delitos.

Sin embargo, no hubo denuncias ante la justicia civil.

Al respecto, Murillo destacó que como fundación están “recibiendo información respecto de cuál ha sido el rol no solo de Óscar Muñoz, sino del Arzobispado y de los obispos de los que estuvo a cargo, y los documentos a los que tuvo acceso. Estamos estudiando qué acciones legales seguir, porque esto nos parece gravísimo, ya que deja en evidencia que las palabras del Papa siguen vigentes. Aquí es el Estado el que tuvo que entrar. No fue iniciativa de la Iglesia entregar los antecedentes. La cultura de abuso y del encubrimiento sigue vigente”.

También hizo “un llamado al fiscal nacional para que le entregue las competencias necesarias y la dedicación ojalá exclusiva al fiscal Emiliano Arias para que investigue los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia en todo Chile”.

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