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Rector De la Llera en inauguración del año académico UC: “Hoy los recursos deben orientarse hacia niños y niñas”

Tal como lo hizo el año pasado para analizar el proyecto del FES, la máxima autoridad de la Universidad Católica alista un nuevo informe, esta vez para proyectar escenarios de reformas al sistema de educación superior. En ese contexto, dijo que hoy la premura son los escolares.

Con la ministra de Educación María Paz Arzola y el cardenal Fernando Chomali en primera fila, Juan Carlos de la Llera, el viernes pasado inauguró oficialmente el año académico 2026 de la Universidad Católica. Lo hizo con un discurso con el cual delineó una suerte de hoja de ruta para la institución que comanda hace exactamente un año.

Pero también dejando pincelazos de su mirada sobre distintos temas, como por ejemplo, la instalación del gabinete de José Antonio Kast, o el financiamiento de la educación superior y escolar. El rector habría manifestado en círculos cercanos preocupación por un debate que, a su juicio, continúa centrado más en la contingencia que en una mirada de largo plazo del sistema.

Por esa razón, según reconocen en su entorno, tal como lo hizo para analizar el FES y sus implicancias, ahora habría encargado un nuevo informe, esta vez orientado a proyectar escenarios y proponer consensos para el futuro de la educación superior en Chile, pero mirando el sistema educativo en su conjunto.

La iniciativa -encargada nuevamente a académicos y expertos en políticas educativas de la UC- busca posicionar a la universidad como un facilitador de acuerdos en un escenario donde el sistema político no ha logrado converger en reformas estructurales que sean sostenibles en un escenario de estrechez fiscal.

A un año de haber asumido, el rector ha buscado una universidad con una impronta “extra muros”, que busca proyectarse como un actor relevante hacia una sociedad.

Pero el arranque académico de 2026 también va dejando otras cosas en la PUC. Durante la semana pasada, Arzola participó de su primer Consejo de Rectores (Cruch) como ministra. Ahí les señaló a los timoneles de universidades que la prioridad financiera del Mineduc no estará en la educación superior, sino en la educación inicial, generando incomodidad en ciertos actores, quienes ya venían contrariados por la incertidumbre que les ha generado el recorte del 3% por cada sector, así como la restricción a políticas como la gratuidad.

Y ahora Arzola encontró un aliado en De la Llera. En una entrevista dada a medios internos de la PUC la semana pasada en el contexto del arranque del año académico, el rector expresó su preocupación por el estado de la educación escolar en Chile, señalando que allí se concentra uno de los principales desafíos del país, y que es donde deberían focalizarse prioritariamente los esfuerzos y el dinero.

Los recursos son finitos. Si el país los tuviera, privilegiar o priorizar una política pública que entregue gratuidad a todos los estudiantes universitarios que lo necesitan sería absolutamente coherente. Todos estaríamos de acuerdo. Pero el país no tiene esos recursos. Y eso es una realidad. Se debe decidir dónde enfocarlos para que la sociedad se desarrolle. Creo firmemente que hoy deben orientarse hacia la educación de niños y niñas: primera infancia, educación preescolar, y escolar básica y media. Ese es el lugar donde se deben concentrar los recursos. Si Chile pone ahí el foco, estamos realmente permitiendo un futuro mejor. El desafío está, sin embargo, en ayudar a encontrar un modelo de desarrollo del sistema de educación superior que le permita continuar siendo competitivo y pertinente a nivel nacional e internacional”, señaló.

El timonel de la PUC, además, en su discurso fue tajante sobre un tema que por estos días se ha tomado la agenda. “No podemos ser esclavos de una sociedad que haga del crecimiento económico la única vara para medir el desarrollo”, aseveró, sumando que “una universidad debe recordar también que la evolución que perdura en el tiempo se expresa en la calidad de la convivencia, en la dignidad con que tratamos a los demás, en la belleza que somos capaces de producir y de reconocer, en la sabiduría que logramos transmitir. Hay, en esa mirada integral, una convicción central: el ser humano excede su utilidad”.

En cuanto al financiamiento del sistema el que es parte, expuso: “Seré directo en algo que me inquieta y que creo que debemos enfrentar con honestidad: todo este sueño de transformar Chile puede quedarse en una ilusión si no logramos resolver la fragilidad estructural de nuestro financiamiento universitario. El sistema universitario chileno depende excesivamente del pago de aranceles”.

Esta, agregó, “es una vulnerabilidad que nos expone a los ciclos económicos, que limita nuestra capacidad de planificar a largo plazo y que nos dificulta competir con las mejores universidades del mundo, cuyo desarrollo se sustenta en grandes endowments, en donaciones, en financiamiento público robusto para la investigación y la educación. Mientras ellas invierten libremente en laboratorios, en becas, en atraer talentos internacionales, nosotros debemos navegar con recursos que se estancan".

A ello se suma, según dijo, un cambio demográfico que ya comienza a sentirse por la disminución sostenida en la población joven.

En el marco de este primer año de gestión, el ingeniero también destacó la elaboración del Plan Estratégico UC 2026-2030, un proceso que -según cifras de la universidad- convocó a cerca de 3.500 integrantes de la comunidad. El documento, de acuerdo con quienes han tenido acceso a su contenido, articula una visión moderna del desarrollo institucional hasta un renovado énfasis en la identidad y experiencia católica junto al rol público de la universidad.

Entre 2014 y 2024, el gasto público en educación superior aumentó en un 121%, casi triplicando el crecimiento observado en los niveles preescolar, básico y medio. “Esto ha sido una carga importante para el Estado, que no ha representado un aumento real relevante sobre los recursos del sistema, sino un traspaso de recursos privados a públicos. Es en la educación escolar donde se juegan muchas de las brechas que luego repercuten en el sistema completo. Nadie está hablando de esto, y es, sin duda, fundamental para Chile”, señaló.

“El Estado ya ha hecho un esfuerzo muy grande por la educación superior. Hoy le toca a otros. Este es el momento de preocuparnos de nuestros niños y niñas. Nadie reclama por ellos. No tienen voz. Y ahí te juegas todo. Lo que pasa en esos primeros años de infancia, especialmente en la educación básica, condiciona completamente el desarrollo futuro. Este país tiene que valorar a sus profesores y profesoras; los educadores debieran ser un tesoro extraordinario para un país como el nuestro. Ahí está el futuro de Chile”.

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