Venezolanos en Chile: quiénes llegaron, cuándo y cómo se han integrado
De acuerdo al Censo de 2024, hay 669.408 migrantes de Venezuela en Chile. Los expertos apuntan a que se trata de un tipo de migración que procura establecerse, a diferencia de otros fenómenos similares en la región. Algunos cálculos apuntan a que tras la caída de Maduro, el 40% de los migrantes venezolanos podría devolverse de forma paulatina, el 30% se quedaría definitivamente y otro 30% tendría la intención de regresar sí o sí.

Hace justo una semana, Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en Caracas. Y aunque hay cinco mil kilómetros de distancia entre la capital venezolana y la chilena, la noticia inundó rápidamente las calles de Santiago entre gritos y aplausos. Chile no es ajeno a toda esa realidad: con los años, el país se ha transformado en el hogar de cientos de miles de venezolanos que han decidido migrar. Además de ser visible en el día a día, las cifras también dan cuenta de este fenómeno.
Aunque aún no existe una medición tan precisa, el Censo de 2024 cifró en 1.608.650 a la población migrante. Entre esta, los venezolanos configuran la mayor comunidad extranjera, con 669.408 residentes, lo que representa un 41,6% del total de inmigrantes censados. No obstante, activistas aseguran que este número podría ser un poco más alto, casi llegando a 900 mil. Un cambio importante considerando que en la medición de 2017 el primer lugar lo ocupaba Perú, con 233.432 residentes en el país.
La Región Metropolitana concentra el 65,9% de los inmigrantes venezolanos, con 441.568 personas. Santiago, por su parte, lidera como la comuna con mayor número de residentes de esta nacionalidad, sumando 100.967, seguida por Estación Central (43.732) y San Miguel (29.418). Entre las 10 comunas con mayor población venezolana, destacan también Independencia, La Florida y Ñuñoa.

¿Cuándo y quiénes?
Pese a que los datos dan cuenta de que la mayoría de los venezolanos que han decidido asentarse en el país son jóvenes y profesionales, con el tiempo la comunidad se ha vuelto cada vez más heterogénea. De acuerdo a los datos del censo, que fueron analizados por el Servicio Jesuita a Migrantes, 27% de los venezolanos en Chile terminó la educación superior, 43,5% el ciclo escolar completo y un 0,4% no ha cursado ningún nivel.
“En un primer momento, como entre 2016 y 2017, cuando Venezuela atravesaba un período muy difícil en términos económicos, las primeras oleadas de migrantes correspondían, en su mayoría, a personas con altos niveles de educación y con recursos para venir a Chile, sostenerse un tiempo sin trabajar e instalarse de manera más regular”, explica Miguel Pérez, director Escuela de Antropología de la UDP.
Con el tiempo, explica el académico, el perfil fue mutando: “Con la crisis de la pandemia y otros procesos que vivió Venezuela en esos años, se facilitó la llegada de migrantes venezolanos de menor estatus socioeconómico a Chile”.
Según datos analizados por el Servicio Jesuita a Migrantes a partir del Censo 2024, la mayor parte de los venezolanos llegó a Chile entre 2017 y 2019, período que concentra el 48,1% del total. Le siguen quienes arribaron entre 2020 y 2022, con un 32,9%, y entre 2023 y 2024, con un 10,9%. En menor proporción se encuentran los que ingresaron entre 2014 y 2016 (6,6%).
A juicio de Juan Pablo González, jefe de estudios del Servicio Jesuita a Migrantes, las restricciones aplicadas durante la pandemia y las posteriores modificaciones legales en Chile marcaron un cambio en los patrones migratorios. “Esto genera un proceso donde no solamente empieza la población migrante, sino que también la irregularidad migratoria empieza a dispararse. Esta es una segunda etapa que tiene que ver con el fenómeno, donde ya Chile tiene una estructura más restrictiva de lo que teníamos en el pasado. Si uno mira los datos de irregularidad entre 2021 y 2022, hay más de 50.000 casos de ingresos por persona habilitada que empiezan a bajar en 2023 a 2024. Sin embargo, por ejemplo, lo que es la informalidad laboral en personas migrantes siguen aumentando”.
Gastón Passi, académico de la Escuela de Gobierno de la U.Central, experto en migraciones, coincide en esta división de oleadas que realizan los otros expertos.
“Hay varias olas migratorias venezolanas en Chile. Podemos identificar una primera oleada de carácter ideológico, en la que se anticipaba un cambio fuerte en la política de Venezuela. Luego, desde 2010 en adelante, se observa una segunda oleada más intelectual y profesional”, explica.
Además, sostiene que “la última oleada fuerte, que se extiende desde 2017 a la fecha, se mezcla entre varios elementos, pero está, sin lugar a dudas, marcada por el deterioro económico del país, el aumento del autoritarismo y de la represión. Por lo tanto, se trata de una oleada más diversa que las anteriores: no afecta solo a las élites económicas o políticas, sino que es mucho más amplia y heterogénea desde el punto de vista socioeconómico”.

Echar raíces
Aunque la captura de Maduro ha reabierto la incertidumbre sobre el futuro de cientos de miles de venezolanos, los análisis y las cifras muestran que la mayoría de quienes llegaron a Chile lo hicieron con la intención de establecerse de forma permanente.
Según el Centro de Políticas Migratorias (CPM) en un informe publicado en febrero de 2025, del total de 544.772 extranjeros que cotizan en el sistema de pensiones, Venezuela alcanza la mayor cifra, que es 209.505. Le sigue Perú, con 99.808, y Colombia, con 73.763 personas.
El académico de la Escuela de Gobierno de la U. Central segura que “eso se debe a varios factores. Probablemente, claro, es el tipo de migración que viene a asentarse de manera más rápida en el sistema político chileno, ya que es una migración distinta a la peruana o a la argentina, que era más tradicional en Chile. Por lo tanto, necesitan establecerse con mayor rapidez y vincularse institucionalmente en el país. Además, son quienes más cotizan, porque también son el grupo con mayor número de migrantes dentro del país”.
En ese contexto, el académico sostiene que una diferencia con otros grupos que han migrado de otras regiones es que “se trata de un tipo de migración que procura establecerse y relacionarse de manera más rápida, dado el tipo de éxodo que se genera en Venezuela, que no ocurre tanto por decisión propia, sino por la presión económica, política y social que se vivía en el país”.
El estudio Análisis de la Contribución Fiscal y Económica de la Migración Venezolana, realizado por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), también es concordante en que existe una alta ocupación entre los migrantes venezolanos, tanto en el mercado formal como en el informal.
Brecha salarial
Chile destaca por tener la tasa de ocupación migrante más alta entre los países estudiados, y aunque existen brechas salariales notables entre formales e informales, el 89% de los migrantes venezolanos en Chile tiene empleo.
De esos trabajadores, el ingreso medio mensual de los regularizados ronda los $ 958 dólares, mientras que el de los informales desciende a $ 495 dólares, según datos del estudio.
“Hay diversas formas de adaptarse o de generar pertenencia en una sociedad de destino, y evidentemente una de ellas es el empleo, que es una de las instancias más relevantes, junto con el colegio, como espacios de sociabilización y de generación de lazos con la sociedad que los acoge”, recalca Passi.
En cuanto a las ocupaciones, el espectro es amplio. Según el análisis del Servicio Jesuita a Migrantes, realizado a partir de los datos del censo, el grupo más numeroso corresponde a trabajadores y/o vendedores de servicios, comercios y mercados, que representan un 21,4%.
Le siguen quienes se dedican a las ocupaciones elementales (10,1%), es decir, quienes están en trabajos que engloban a limpiadores, asistentes domésticos de hoteles y oficinas, peones de la industria, la construcción, el transporte o la agricultura, además de los ayudantes de preparación de alimentos.
Por otro lado, 7,8% se desenvuelve como profesionales, científicos o intelectuales, y 2,7% tienen cargos de dirección o gerencia.
Miguel Pérez, académico de la UDP, asegura que, independientemente de los estudios o del currículum de quienes llegan, “una característica importante de la comunidad venezolana en Chile es su alta empleabilidad. En general, ya sea en trabajos formales o informales, una parte significativa está empleada”.
En ese contexto, expertos y figuras de la comunidad venezolana en Chile afirman que el empleo y los ingresos serán factores claves que tendrán en consideración al momento de definir su permanencia. Según explica Alexander Maita, director del Comando ConVzla y vocero de Vente Venezuela en Chile, 30% de ellos se queda definitivamente en Chile y este porcentaje “es comerciante, es médico, tiene clínica o tiene buenos negocios acá”.
Maita agrega que otro 40% se devolverá de forma paulatina, ya que tienen un trabajo estable y una situación regular, entonces pueden volver de forma más controlada. Por el contrario, 30% restante de la población tiene la intención de regresar a su país.
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