Por María Catalina BatarceYáber y funcionarios del Conservador de Puente Alto develan cómo el “multifacético” Migueles gestionaba elevadas transacciones
En las declaraciones de quienes se desempeñaban en el Conservador de Bienes Raíces de Puente Alto queda en evidencia que la pareja de Vivanco movía altas sumas de dinero. No sólo recibía un sueldo por labores en la entidad, sino que también vendía dólares, compraba acciones y actuaba como intermediario en otras operaciones.

El conservador de bienes raíces de Puente Alto, Sergio Yáber, ha declarado en al menos cuatro oportunidades ante los investigadores de la trama bielorrusa. La última vez, el pasado 27 de abril, tres días después de que Gonzalo Migueles, pareja de Ángela Vivanco y coimputado en la causa, terminara de entregar por primera vez su versión de los hechos en dependencias del OS7 de Carabineros.
En la oportunidad, Yáber ahondó en los pagos que realizó a Migueles, insistiendo en que, además de pagarle una remuneración por labores formales que realizó en el Conservador de Puente Alto, en muchas ocasiones también le compró dólares y que en otra le pagó una comisión por gestiones en la compraventa de un inmueble.
En una oportunidad, sostuvo, le compró US$ 47.000 porque viajaría a Estados Unidos. “El pago lo efectúe, por una parte, depositándolo en la cuenta corriente de Migueles y el restante lo deposité en la cuenta corriente de Yamil Najle, $25.000.000. Gonzalo me señaló que el motivo por el que pedía transferir a Yamil, era porque a este último le debía dinero, a raíz de un viaje familiar a propósito de un Congreso de Derecho Registral en Costa Rica en noviembre o diciembre de ese año”, manifestó el cuestionado conservador.
Como detalló, los pagos que hizo en ese momento a Migueles se tradujeron en cuatro transferencias por cinco, seis, tres y cuatro millones de pesos que efectuó la funcionaria Claudia Soto. “Ella efectivamente es la que efectuó la transferencia, a propósito de que yo le instruí que lo hiciera, a medida que fuese entrando dinero al Conservador en efectivo. Ella lo hizo porque yo estaba de vacaciones”, manifestó Yáber.
Otro pago en el que ahondó fue en el referente a acciones que le compró a Migueles, por poco más de $ 16 millones, aunque cuando se le exhibieron otros cheques, sostuvo no recordar el motivo. Yáber, además, afirmó que no siempre quedaba registro de las compras de dólares que hacía, sobre todo cuando se trataba de montos que consideraba menores, de menos de US$ 8 mil.
Hizo presente, en el mismo sentido, que por las labores formales que Migueles desarrolló en el Conservador, siempre emitió boleta. “Siempre hubo de por medio boleta de honorarios. No hubo pagos de mi parte sin mediar boleta de honorarios de Gonzalo Migueles, hasta donde recuerdo”, afirmó Yáber. Parte de esos pagos, el primer año y medio que prestó servicios ahí, se pagaron -como dijo- en efectivo.
Expuso, asimismo, que sólo en una oportunidad le pagó por una gestión en la compra de un inmueble. “Me prestó servicios como corredor de propiedades con ocasión de la compra de un inmueble ubicado en calle José Luis Cobbo, en enero o febrero de 2023, los pagos habrían sido efectuados en esa fecha. La comisión habría sido de $5.000.000, aproximadamente. Esto ocurrió en una única oportunidad", agregó Yáber.
Precisó, asimismo, que había transferencias que le hizo en función de salidas sociales que tenían. Salían a comer y comprar vinos.
Facilitador de dólares
Claudia Soto es funcionaria del Conservador de Puente Alto, actuaba como administradora de finanzas, y declaró el mismo día que Yáber en calidad de testigo. En primero punto, también aseguró que también le había comprado dólares a Migueles.
“Sí, estuve revisando mis cartolas, y una vez le compré 500 dólares. Fue el 20 de junio de 2023, y se lo pagué mediante transferencia electrónica a su cuenta, por la suma de $400.000 pesos. Seguramente me debe haber ofrecido que tenía dólares, seguramente estuvimos hablando de las vacaciones, debo haberle comentado que tenía que pagar la tarjeta de crédito y por eso me ofreció dólares y yo se los compré”, indicó.
Esa fue la única vez que dijo haberle comprado dólares, pero en otra compró acciones de Colbún a petición de él. “Las acciones las compré a nombre de mi hijo y no a nombre mío. Gonzalo me transfirió $100 mil a mí y $4 millones a mi hijo. Fue el 30 de septiembre de 2021. Con eso se compraron 30.941 acciones, por un total de $4.071.836 pesos, a través de la corredora de bolsa Santander (...) Tanto la venta de las acciones como el dividendo se hicieron a la cuenta de mi hijo, quien a su vez le transfirió a Gonzalo Migueles”, transmitió.
Según afirmó, no vio problema en hacerle dicho favor a Migueles, pues además “su señora era ministra de lo corte”, como acotó. Recordó, además, que también supo que, en su momento, Yáber compró acciones en Enjoy a petición de Migueles.
Era habitual que ella llenara formularios de depósitos e hiciera esos encargos, por lo que detalló la veces que supieron de transferencias a Migueles. Asimismo, precisó que solía invitar a sus colegas en el conservador a los cumpleaños de la exministra Vivanco, por lo que Soto también compartió con ella en estos eventos.
A la consulta de si tenía otra operación o transferencia con Migueles, la mujer precisó: “Tengo varias, pero son, por ejemplo, de almuerzos, una vez que no pude pagar las contribuciones con mi tarjeta de crédito, me las pagó él y después le devolví la plata, ese tipo de cosas”.
Nelson Vera, oficial primero en el Conservador de Puente Alto, también fue citado a declarar, pero a diferencia de parte de sus pares, él dice no haberle comprado dólares a Migueles. Según dijo, en una ocasión le prestó mil dólares, monto que recibió de regreso en efectivo.
Relató, asimismo, que tuvo conocimiento de que en una bodega del recinto se guardaron cosas de Vivanco, y que cuando el conservador fue allanado, recibió rápidamente llamadas de Migueles.
“Sí, me llamó, quería saber qué es lo que habían preguntado. Hablé solo con él. Él me dijo que Ángela estaba con él. No recuerdo si ella me hizo alguna consulta. No sé cómo supo del allanamiento. Cuando nos allanaron, mientras tomaban declaración, Gonzalo me llamó varias veces. Después del allanamiento lo llamé desde el teléfono de mi señora para saber qué quería, le conté que todo lo que me habían preguntado era por él, que habían incautado el teléfono de don Sergio. La última vez que vi a Gonzalo fue el 31 de diciembre de 2024. No hubo más llamadas posteriores, ni con Gonzalo, ni con Ángela”, rememoró.
Consultado sobre qué especies de Vivanco se guardaron en las instalaciones, dijo no saber. “Sé que llevaron unas cajas y la persona que estaba a cargo ahí las dejó en la bodega. Yo no sé qué hay en esas cajas", manifestó Vera.
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