Artista realiza intervención urbana en el MAC con los secretos del público

Este sábado, María Luisa Portuondo exhibirá y recolectará confesiones anónimas.

Diez años después de que María Luisa Portuondo Vila (1983) descubriera sin querer un secreto familiar, la artista pudo concretar un proyecto que convierte esa revelación en una obra de arte. Tras morir su padre, la artista heredó todas sus pertenencias, entre las cuales encontró un carta donde contaba que de niño, su padre se había enterado de que su apellido original no era Portuondo. Su padre biológico lo había abandonado junto a su hermano y su madre, quien luego de volver a casarse había decidido cambiarle el apellido de sus hijos por el de su nuevo marido. El padre de María Luisa nunca contó la verdad ni a sus futuros dos medios hermanos, ni tampoco a su esposa e hijo: el secreto se lo llevó a la tumba.

“Desde que me enteré de la verdad que guardaba mi papá, la idea del secreto comenzó a rondarme. Son espacios de sombra que se generan en nuestro inconsciente y que pueden ser muy dolorosos. Después años la idea se cristalizó y pude armar una obra de arte que funciona como un proceso de introspección personal, de memoria y de liberación colectiva al mismo tiempo”, dice la artista que este sábado, entre 11 y 19 horas, llevará a cabo en el frontis del MAC de Parque Forestal la intervención Secreto, donde exhibirá más de 800 confesiones anónimas.

A principios de 2016, Portuondo comenzó el proyecto en Valparaíso, luego viajó a Barcelona y por estos días está en Frutillar recolectando secretos. La dinámica es simple: si lees uno, dejas otro a cambio. “La idea es que sea un intercambio, que se produzca un acto de confidencialidad y de complicidad con el otro. Acá no hay juicios, esta es una ventana para que la gente se haga consciente de su secreto, al escribirlo, este se transforma en un objeto palpable y de alguna forma se disminuye el factor de tabú”, explica la artista.

Formada como actriz y directora teatral, Portuondo viene desde 2011 trabajando con el Laboratorio Escénico Visual (LEV), en proyectos de arte urbano, donde el público es el motor principal. Junto a la artista María Antonieta Landa, en 2013, colgó 8 mil grullas de origami, confeccionadas por el público y colgadas en el Cementerio General, con la idea de estrechar el lazo entre el transeúnte y la ciudad. También de forma personal, en 2015, Portuondo participó en el Festival Hecho en Casa, con Declárate, donde invitó al público a manifestar su deseo, reclamo o pensamiento en un papel que era depositado dentro de una piñata -colgada a 25 metros de altura en la Estación Central- que luego era reventada sobre la audiencia. Sin duda, este fue antecedente de Secreto.

“Soy gay y me odio”; “Hice la PAA (Prueba de Aptitud Académica) por mi hermano y ahora es un respetable abogado”; “Mi papá engaña a mi mamá con su prima, no me atrevo a contarle a mi mamá”, son algunos de los secretos recolectados por la artista, quien realiza también una encuesta sobre la honestidad de las confesiones.

“Hay secretos de todo tipo, pero en general las personas suelen asociarlos a la culpa, al pecado en nuestra cultura que es muy católica. La experiencia es fuerte, al punto que he tenido que dejar de leerlos todos, porque me generaba una energía a veces muy negativa”, cuenta Portuondo quien elaborará un libro cuando llegue a reunir tres mil secretos. Durante este 2017, planea itinerar con el proyecto por diferentes ciudades -ya tiene invitaciones a Valdivia, Río de Janeiro y Ciudad de México, pero debe conseguir fondos- y también está en conversaciones con instituciones como Sename, Cárcel de Puente Alto y el Hospital Siquiátrico de la U. de Chile.

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