Confesiones y una novela: Fito Páez llega a las librerías chilenas por partida doble

Esta semana debuta en el país Diario de viaje, donde el rosarino repasa su agitado 2015.

Como tantas otras veces a lo largo de sus más de tres décadas de carrera, Rodolfo Páez prepara su regreso a Chile. Esta vez, eso sí, fuera de los escenarios. Si bien por estos días diversas productoras locales negocian nuevos conciertos del rosarino para los festivales de verano y para el próximo otoño en la capital, el retorno más inmediato al país del autor de Circo beat se materializará esta semana y en las librerías, con la llegada de sus dos últimos proyectos literarios.

Así lo confirma la editorial Planeta, encargada de la distribución local de Diario de viaje (algunas confesiones y anexos), un nuevo volumen escrito por el cantautor, que tal como indica su título funciona como bitácora de su recorrido reciente pero también como una colección de memorias. La misma firma está detrás de la reedición de

La puta diabla, la primera novela del artista, publicada originalmente en 2013 pero hasta ahora no distribuida oficialmente en Chile.

El primer libro, presentado por el solista a fines de noviembre pasado durante la última edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, es un recorrido de casi 250 páginas por los momentos más significativos que vivió el trasandino en su día a día durante 2015. Una colección de hitos personales y artísticos seleccionados de manera arbitraria por el autor, quien fue anotando pasajes y anécdotas de un año especialmente movido en papeles sueltos, su computador e incluso en servilletas de avión.

“Uno no es muchas veces quien cree que es y el diario te ayuda a ver eso”, dijo Páez en la conferencia de lanzamiento sobre este ejercicio de autoanálisis, que definió como “un relato descarnado” y “un reality salvaje y casi sin filtro” de todas las experiencias que vivió durante el año pasado, que incluyó la gira de aniversario de los 30 años de su disco Giros -que pasó por el Teatro Caupolicán en mayo pasado- y el lanzamiento de Locura total, álbum firmado a dos manos con el brasileño Paulinho Moska.

Con detallados relatos divididos por fecha, acompañados de fotografías inéditas, Diario de un viaje permite observar en profundidad los avatares diarios de una estrella de la música continental, que a sus 53 años no abandona sus inquietudes artísticas y mantiene su frenético ritmo en directo, lo que deriva en achaques diversos como sus habituales problemas respiratorios, producto de cambios de temperatura y el aire acondicionado.

“La juventud se fue hace mucho pero tu espíritu cree que no”, reconoce Páez, quien a ratos transforma su bitácora en un inventario de las múltiples drogas legales que consumió en la ruta durante 2015. Casi todas. “Contrariamente, la vida sexual no tiene límites. No viagra my friends”, aclara.
Asimismo, en las páginas del diario se va revelando la faceta íntima del solista, con pasajes dedicados a sus encuentros con amigos y colegas en distintos países, a su vida familiar junto a sus hijos y su novia Eugenia, y también anécdotas de sus visitas al estadio Gigante de Arroyito -para ver a Rosario Central-, comidas favoritas y últimas lecturas.

A las crónicas de viaje se suman lo que el argentino llama “anexos”: breves apartados donde éste reflexiona sobre temas tan diversos como el influjo de los brasileños Os Mutantes en la escena musical latinoamericana; su trabajo junto al fallecido productor Phil Ramone; la clasificación de sus distintos tipos de resacas después de noches de juerga o cómo se gestó su exitosa Mariposa tecknicolor.

Las páginas también dan cuenta del famoso carácter del rosarino, impetuoso y perfeccionista. “Es tanta la pasión derramada sobre lo que hago que a veces puedo hacer que la sangre llegue al río”, explica en un párrafo donde relata una feroz pelea con uno de sus músicos, Diego Olivero. Pero tal vez el encontronazo más notable es el que tuvo con el español Joaquín Sabina a fines de los 90, que terminó por suspender la gira que ambos emprenderían por el continente luego de lanzar el álbum conjunto Enemigos íntimos, una de las grandes decepciones del argentino.

Entre anécdotas sobre sueños eróticos en aviones y fiestas junto a Moria Casán y Charly García -uno de los personajes que más se repiten en el texto- se cuelan también algunas escuetas menciones a Chile, que visitó ese año primero en el verano, acompañado sólo de un piano, y luego en marzo durante una comentada actuación en la Fiesta de la Vendimia de Curicó.

En paralelo, durante estos días llegará por primera vez a las librerías nacionales La puta diabla, el debut en la novela del cantautor argentino. Allí el autor combina comedia y novela epistolar para contar la historia de Félix Ure, un exitoso cineasta bonaerense que debe lidiar con su ex esposa, un hijo, su drogadicción y un nuevo amor en su vida.

Seguir leyendo