Corea del Norte: El país más hermético del mundo
La "dinastía Kim" ha gobernado la nación asiática con mano de hierro. Los norcoreanos han sido enseñados durante décadas a adorar a su líder, mientras sobreviven a la pobreza.

Corea del Norte es conocido como el país más hermético del mundo. Sus habitantes no pueden salir de su territorio y los extranjeros no tienen permitido ingresar, sólo en casos muy excepcionales. Esa ha sido la forma en que ha gobernado la "dinastía Kim", que ha administrado el país desde 1945.
El país asiático vive actualmente una importante crisis económica. Ejemplo de ello, es que según informes recientes, el 40% de la población norcoreana sufre hoy de hambruna. Los economistas sostienen que Norcorea está al borde del "colapso" y estiman que tendrá que abrirse al mercado mundial para sobrevivir.
Desde 1990 a 1998, el PIB cayó un 55% en el país. A pesar de esto, el profundo discurso anticapitalista del régimen de Kim Jong Il evita un cambio económico. Durante los años que lleva administrando Corea del Norte él ha repetido una y otra vez que ese sistema va en contra de la identidad norcoreana.
Este discurso anticapitalista es parte de la filosofía política y moral planteada por Kim Jong Il y su padre y antecesor, Kim Il Sung, llamada Juche. Como sostiene Sung Chull Kim en su libro "North Korea Under Kim Jong Il", esta última está basada en tres "tendencias", las cuales guían el diario vivir de los norcoreanos: la tradición antijaponesa, el antiimperialismo y el socialismo.
El primero de ellos se basa en la opresión japonesa de 35 años a la que estuvieron sometidos los norcoreanos. Durante todo ese tiempo, los nipones buscaban un control absoluto sobre ellos, por lo que erradicaron las costumbres locales. Así, entre otras cosas, establecieron el japonés como idioma oficial y obligaban a los norcoreanos a ponerles a sus hijos nombres japoneses. Esta situación generó en los norcoreanos un marcado rechazo hacia los nipones, a quienes siguen viendo como una amenaza.
De esa forma, aunque los norcoreanos viven hoy con fuertes problemas económicos, constantemente recuerdan que bajo la ocupación japonesa estuvieron mucho peor, ya que en ese entonces, la pobreza entre ellos era extrema. El mismo Kim Il Sung la vivió en su casa, donde la falta de recursos era tan extrema, que ni siquiera tenían reloj.
EL NACIONALISMO
Pero la ocupación japonesa generó sobre todo un fuerte nacionalismo, el cual fue reforzado por la guerra que protagonizó su país con Corea del Sur, tras la formación de ambos estados con el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Es este episodio el que marca también la segunda tendencia, el "antiimperialismo", ya que Kim Il Sung, quien luchó contra la ocupación japonesa, y luego su hijo, Kim Jong Il, han convencido a la población norcoreana que no fue su régimen el que comenzó el ataque a Corea del Sur, sino que la guerra se desató por Estados Unidos. Es por ello que los norcoreanos han desarrollado un fuerte desprecio hacia ese país, figura principal del capitalismo.
Ese odio es alimentado por el hecho de que Estados Unidos tiene actualmente tropas tanto en Japón (33 mil) como en Corea del Sur (26 mil). En vista de todo esto, los norcoreanos subsisten con la idea que serán invadidos. Es esta razón la que ha llevado al país a destacar la necesidad de tener un Ejército desarrollado y poseer un programa nuclear, el cual lo ha enfrentado con la comunidad internacional y lo ha aislado aún más del resto del mundo.
La Constitución norcoreana llama a "armar a toda la población (y) transformar todo el país en una fortaleza". De los 23 millones de personas que forma la población de Corea del Norte, un millón está en el Ejército, seis millones son reservas, y casi todos los hombres y mujeres adultos tienen significante experiencia militar.
De esa forma, la idea que predomina dentro del Juche es la "independencia", la cual está íntimamente ligada con la tercera tendencia: el socialismo, la cual es más que una ideología para los norcoreanos.
AMOR AL LÍDER
Otra tendencia que marca el diario vivir de los norcoreanos es el Confucianismo. Esta se basa en la idea de un partido único en el poder y el gobierno de una administración "hereditaria". El Confucionismo, unido con el Juche, establece un amor infinito hacia el líder, el cual es más que una figura política en Corea del Norte. Los norcoreanos ven a Kim Jong Il, así como lo hicieron con Kim Il Sung, como un referente paternal.
De acuerdo con el Confucionismo, el líder incluso tiene un carácter divino y su mandato viene directamente desde el cielo. He allí la razón de por qué ante la muerte de Kim Il Sung, nadie se cuestionó que el candidato a sucederlo fuera inmediatamente su hijo. Y así como el líder es el padre del pueblo, el Partido de los Trabajadores de Corea es la madre.
Esta adoración que existe entre los norcoreanos hacia los Kim se deriva también de la participación que tuvo Kim Il Sung en la guerrilla para liberarlos de la ocupación japonesa. Los mitos que existen respecto de las proezas que habría llevado a cabo durante los enfrentamientos son relatados día a día en Corea del Norte. De allí adquirió el título de "Gran Líder", mientras Kim Jong Il el de "Querido Líder".
Es esta filosofía política y moral –el Juche y el Confucionismo- la que mantiene unidos a los norcoreanos en contra del mundo, bajo el regazo del liderazgo de Kim.
EL CONTROL
Sin embargo, la fe ciega de los norcoreanos en su sistema y liderazgo no se basa sólo en la fe, sino que también en el hecho de que no tienen acceso a ningún tipo de información fuera de su país, por lo que no pueden hacer comparaciones de lo que viven con lo que ocurre en el resto del mundo. Esto se deriva de un estricto control social, ejercido por los Kim a través de la policía.
Ya en 1973, cuando Kim Il Sung aún estaba en el poder, se encargó de la "disciplina organizacional", es decir, adoctrinar ideológicamente a la sociedad. Así, como explica Bradley K. Martin en su libro "Under the loving care of the Fatherly Leader", "1984 de George Orwell no es una fantasía literaria. Si usted fuera norcoreano, el Gran Hermano lo vigilaría. Los espías internos de Pyongyang y en la policía están en todas partes".
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