Día D: los detalles del plan de rescate de los 33 mineros
La operación final que sacará a los mineros desde el fondo de San José se extendería entre uno y dos días durante la segunda quincena de octubre. El enfermero de la Armada y el rescatista minero que bajarán a las profundidades sólo serán notificados con 24 horas de antelación. Los ministros Mañalich y Golborne recibirán a los trabajadores junto al equipo de emergencia.

El primero en bajar en la cápsula Fénix hasta el fondo de la mina para el rescate de los 33 mineros será un enfermero de la Armada, quien sólo será informado con 24 horas de anticipación de entre un grupo de cuatro personas especialmente preparadas. El profesional descenderá a los 700 metros de profundidad y asegurará con el arnés de seguridad a un primer minero, quien será llevado a la superficie en un trayecto que tardará entre 15 y 25 minutos como máximo, izado por una grúa con capacidad de levantar hasta 400 toneladas y por medio de un cable de acero antirrotación importado expresamente desde Alemania. Una vez en la superficie, la cápsula será abierta por un rescatista y el pasajero será examinado por el médico. Luego se revisará la cápsula y bajará un rescatista, completando el personal de seguridad en el fondo de la mina.
La cápsula será revisada exhaustivamente, por lo que sólo saldrá un minero por hora, tardando la operación completa, -de no existir contratiempos-, un día y medio. El orden será el siguiente: primero los hábiles, luego los débiles y, finalmente, los fuertes. Los líderes, como Luis Urzúa, están contemplados en este último grupo.
Yonni Barrios, el "oficial médico" nombrado por el Ministerio de Salud por sus conocimientos de enfermería y primeros auxilios, ha medido diariamente desde fines de agosto el ancho de hombros y perímetro abdominal de sus compañeros. En el primer caso, la cápsula de rescate, el Fénix permite hasta 53 cm. y el minero más ancho alcanza el medio metro. A nivel de abdómenes, la cápsula permite hasta 160 cm., registrándose hasta esta semana un máximo de 105 cm. para el trabajador más grueso.
El diseño del Fénix es ajustadísimo y tiene sólo dos centímetros de holgura respecto de un posible encamisado de la perforación. También es posible, si existe estabilidad, que se haga a roca viva. En el ascenso, la máxima preocupación han sido posibles desmayos por el ascenso, la falta de aire y la eventualidad de que alguno vomite en la máscara, porque la concentración de oxígeno no es constante.
El grupo de rescate ha contemplado todos los riesgos eventuales. El primero de ellos, que el Fénix se tranque. Para ello, el diseño de Asmar -a sugerencia de la Nasa- incluyó un dispositivo interno de tres palancas, las cuales al ser activadas por el minero, sueltan la carcasa superior, permitiendo que la cápsula pueda ser descolgada nuevamente hasta el fondo de la mina. En ese caso, se rompería el Fénix, se sacarían las partes que obstruyen el ducto y se enviaría una nueva cápsula hasta el húmedo y destemplado encierro que confina a los mineros desde el jueves 5 de agosto.
Setecientos metros más arriba y a un costado de la salida de la mina, en un cubículo de emergencias médicas con capacidad para cuatro pacientes denominado "triage", sólo estarán tres rescatistas, dos enfermeros, el jefe médico de la Armada y los dos ministros clave en esta larga y extraordinaria aventura: el titular de Minería, Laurence Golborne y el de Salud, Jaime Mañalich.
A continuación, los mineros serán llevados en camillas por un túnel en subida de unos 50 metros que conecta el "triage" con el hospital de campaña, donde se les practicarán exámenes sicológicos, dentales y se les administrarán suero y vitamina D para compensar la prolongada permanencia en espacios sin luz natural (ver infografía, página 6). Este sería el lugar escogido para el encuentro con el Presidente Piñera.
Si alguno de los trabajadores llega con cualquier complicación de mediana cuantía, será subido de inmediato a uno de los tres helicópteros Bell 412 y trasladados al Hospital Regional de Copiapó, donde se ha habilitado el ala completa del cuarto piso para recibir a los 33 mineros y, en caso de ser necesario, cuatro camas en la UCI y tres en la UTI dispuestas en el tercer piso.
En San José también se levantará un lugar de reencuentro, una especie de casino de empresas con sillas, mesas, baños y servicio de cafetería, donde los mineros podrán verse con sus familiares. Inicialmente estaba prevista para recibir a los 33, pero ahora se decidió achicarla a un máximo de ocho, por cuanto -entre los traslados al hospital- el grupo completo nunca coincidirá en la superficie.
El Día D del rescate de los 33 mineros, como ha sido bautizado el momento cero en que se iniciará la evacuación de los trabajadores desde el fondo del yacimiento, comenzó a pergeñarse el viernes 24 de septiembre. Fue por la noche, en una cita en el aeropuerto Desierto de Atacama.
Aquel día se establecieron dos certezas. La primera, que el rescate era inminente y el operativo debía estar preparado, a todo evento, antes del 15 de octubre, por cuanto la salida de los mineros podría ser a partir de la segunda o tercera semana del mes. La segunda, que las proyecciones eran concluyentes: los mineros saldrán a través del ducto perforado por el Plan C -la petrolera RIG 421- o, en segunda instancia, por el Plan B, la perforadora Schramm T-130. El Plan A, la Raisebore Strata 950, ya había perdido demasiado trecho.
De esta forma, se decidió comenzar la instalación de las plataformas y los contenedores a contar del viernes pasado en un punto aledaño a la perforación realizada por la petrolera. En caso de que sea el Plan B el que arribe antes, apuntará a ésta.
En la reunión, la conclusión de los presentes también fue unánime: tan imposible como acelerar el rescate era retrasarlo artificialmente. Una vez que se llegara al refugio o a la galería y se encamisara el ducto -lo que puede tardar hasta tres días-, el rescate comenzaría inmediatamente y no se detendría hasta que saliera el último minero. Ello, en referencia a la gira por Europa que hará el Presidente Sebastián Piñera entre el 15 y el 23 de este mes.
Los nombres claves en estas reuniones han vuelto a ser los viejos conocidos de siempre: los ministros Golborne y Mañalich, el representante del Ministerio del Interior, Cristián Barra; los ingenieros de Codelco André Sougarret -quien llevó a cabo los sondajes que permitieron encontrar a los mineros con vida- y René Aguilar, el doctor Jorge Díaz, de la Asociación Chilena de Seguridad; la intendenta regional Ximena Matas, y el director de la Escuela de Submarinistas de la Armada, Renato Navarro.
Piñera también ha estado encima de todos los detalles. Debe ser, comentan en La Moneda, el broche de la operación iniciada hace exactos 59 días, y que involucrará a 200 personas el Día D. El Presidente ha instalado el tema como prioridad en la agenda de La Moneda. Se ha preocupado personalmente de recalcar que no puede haber fisuras. Por ello, revisa a diario los detalles que le envían por mail Sougarret, Barra y Golborne, insistiendo siempre en minimizar al máximo los riesgos que implica la operación. Quiere estar presente incluso aunque ello signifique acortar o postergar su gira por Europa.
Por estos días, cierta inquietud ha vuelto a acosar a Mañalich, quien reza porque en este tramo final no surja una enfermedad emergente -como apendicitis, por ejemplo- o una fractura expuesta con salida de hueso e infección que obligue a una cirugía imposible.
EDICION DE IMAGENES
Cuentan en San José que cuando los familiares de los mineros, con marcada ansiedad, le preguntan al ministro Golborne por cuándo estará lista la operación para el rescate final, éste sólo esboza una sonrisa y lanza una misteriosa respuesta: "Cuando termine", dice, apelando a una ingeniosa respuesta de Miguel Angel al Papa Julio II, cuando el religioso lo apuraba con los trabajos de la Capilla Sixtina.
La expectación es mayúscula. Más de 250 medios de comunicación nacionales e internacionales se han acreditado, por lo que se decidió instalar una plataforma para la prensa, desde la cual -en rigor- no se verá absolutamente nada de lo que ocurra en el "triage" y en el hospital de campaña. Las imágenes sólo mostrarían a distancia la subida al helicóptero. La Secretaría de Comunicaciones (Secom) documentará el rescate por dentro de los contenedores y entregará imágenes editadas a los medios de comunicación.
En privado han chocado dos visiones sobre el carácter mediático que tendrá el rescate. Algunos apuestan por documentar la salida de los mineros y su encuentro con Piñera con una gran puesta en escena. Otros, como Golborne, han dado a conocer su molestia por el peligro de convertir el suceso en una suerte de reality show.
Tras 48 horas de observación, los trabajadores podrán abandonar el recinto médico. La Asociación Chilena de Seguridad pondrá a su disposición apoyo sicológico voluntario durante, al menos, los seis meses que sigan al rescate.
Para los días venideros se prepara un gran homenaje en La Moneda para los mineros y los rescatistas. Todos ellos serán condecorados y ungidos como los "Héroes del Bicentenario".
La pesadilla del subsuelo, entonces, habrá terminado. Habrá comenzado la quimera de un futuro que alcance, Dios mediante, algún destello de esplendor.
Pero esa ya es otra historia.
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