El más grande

Autor: Chomsky

¿Por qué Elías Figueroa es el mejor futbolista chileno de todos los tiempos? La argumentación brota espontánea: fue adquirido por un club campeón del mundo, Peñarol, dio vueltas olímpicas el primer año (1967) y el segundo (1968) y conquistó la Supercopa de Campeones Intercontinentales frente al Santos de Pelé el tercero (1969). Con Figueroa como baluarte, el arquero Ladislao Mazurkiewicz logró el récord de más minutos sin recibir goles: 987 (11 cotejos). 

Después de triunfar en un fútbol dos veces campeón del mundo, repitió en otro que era triple campeón del mundo: Brasil. Allí le brindó la primera estrella de su historia a Internacional de Porto Alegre con el Gol Iluminado de su autoría (1975) y luego el primer bicampeonato (1976). Fue elegido tres años sucesivos como el Mejor de América: 1974, 1975 y 1976. Todas las semanas se medía con astros como Pelé, Gerson, Tostão, Jairzinho, Rivelino, Clodoaldo, Zico…

Regresó a Chile y con un gol suyo en tiempo suplementario le dio al Palestino de Fernando Riera la Copa Chile 1977 contra Unión Española. Resultó fundamental en el registro árabe de 44 partidos invictos entre julio de 1977 y septiembre de 1978. Con el Palestino de Caupolicán Peña conquistó el campeonato de 1978 ante Colo Colo y nuevamente convirtió un gol en la final.

Fue decisivo en la clasificación a la Copa del Mundo Alemania Federal 1974, con el 0-0 frente a Unión Soviética en Moscú 1973, y a la Copa del Mundo España 1982, con el encuentro ante Paraguay en Asunción 1981 (gol de Patricio Yáñez). Y si Chile solo fue vicecampeón en la Copa América 1979 se debió a que por una expulsión Figueroa no estuvo en el primer encuentro con Paraguay que se perdió 3-0 en Asunción, pese a que Luis Santibáñez utilizó tres zagueros centrales: René Valenzuela, Alberto Quintano y Mario Soto. En los dos partidos siguientes, con Elías en la cancha, Paraguay no le anotó goles a Chile en 210 minutos.

En YouTube.com se pueden ver sus actuaciones en el Mundial 1974, en especial frente a las dos Alemanias, que la revista argentina El Gráfico, la biblia del fútbol en aquellos años, calificó con nueve puntos cada una sobre un máximo de 10. ¡No existe un jugador chileno con tal rendimiento en una Copa del Mundo! 

En diciembre de 1976, la dimensión de Figueroa se reflejó en que El Gráfico le dedicó cinco páginas color, un honor inédito para quien no jugó en el torneo argentino. 

La supremacía de Elías Figueroa radica en que compite de igual a igual con los más grandes zagueros de todas las épocas. Alguno puede aventajarlo en ciertos aspectos del juego, por ejemplo, el argentino Roberto Perfumo tenía más velocidad; el alemán Franz Beckenbauer le dio otra jerarquía a la función de líbero e impresionaba por su sentido del fútbol; el inglés Bobby Moore, por su solvencia; el italiano Franco Baresi manejaba a la perfección el instante en que dejaba de ser último hombre para marcar en zona. Otros nombres destacados: el peruano Julio Meléndez, el brasileño Luis Pereira, el italiano Fabio Cannavaro. Ninguno de los mencionados defendía como Elías Figueroa ni ganaba casi sin excepción en el juego aéreo, en los duelos mano a mano y en la barrida al piso.

¿Y la declaración de César Menotti en mayo de 1978? “Elías Figueroa es un crack que trasciende la nacionalidad, es como un cantante que es capaz de interpretar con similar capacidad el folclore de toda América. Por lo que le vi, considero que fue uno de los mejores tres últimos hombres que hubo en el mundo… Tenía potencia, velocidad, gran juego de alto, inteligencia, virtudes técnicas y por sobre todo una sagacidad para utilizar sus recursos cuando más le convenían al equipo. Creo que fue superior a Beckenbauer, y con eso está todo dicho”.

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