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Especialistas destacan las ventajas y desventajas del cibersexo

Internet es uno de los canales más usados y permanentemente disponibles para seducir.

Internet es para muchos hombres y mujeres una herramienta más que útil para encontrar pareja o disfrutar de una sexualidad más lúdica e imaginativa. Es la hora del cibersexo.

La autora española Elisabeth G. Iborra, escribe en su libro "EnRedadas", que internet ya es "uno de los canales más socorridos y permanentemente disponibles al alcance de la mayoría para seducir", y pone en bandeja "la libertad de decir o practicar aquello que fantaseas con llevar a cabo pero no te atreves por culpa de miedos, pudores, complejos, timidez, temor al juicio ajeno, represiones, prejuicios o creencias inculcadas".

Sin olvidar, advierte, la parte negativa que supone "la tentación de caer en el abuso y convertirse en un adicto que recurra al cibersexo de modo compulsivo e incontrolado, hasta perder el contacto con su entorno real y relegar facetas imprescindibles para el desarrollo personal (familia, amigos, pareja...)".

Según Ana Díaz, directora de Comunicación y Marketing del portal para encontrar pareja Match.com, más hombres que mujeres -60% frente a 40%- acuden a día de hoy a este "bar gigante en el que es posible conocer a muchísima gente", como lo define Ana Díaz. "No nos sentimos identificados con la palabra cibersexo, pero sí es cierto que el objetivo final de cualquier persona que recurre a nuestro portal es tener un encuentro físico".

"Somos un país todavía tradicional en el cortejo. El hombre tiene que acercarse a la mujer para conocerla, lo contrario que ocurre en internet, pero las cosas están cambiando a pasos agigantados", afirma la directiva de Match.com.

Sus clientes tienen mayoritariamente estudios universitarios, un poder adquisitivo medio o alto, son urbanos, de entre 30 y 45 años, solteros (el 70% nunca ha estado casado), sin hijos (74%) y con un único deseo en el 80% de los casos: encontrar "una relación seria" a largo plazo.

CIBERSEXO
La autora de "EnRedadas" asegura que, en cuestiones de sexo los hombres buscan "ante todo pornografía", mientras que las mujeres "navegan" en busca de "relaciones, citas,... y también sexo". "Hay -dice en su libro- tantas posibilidades como ciber-usuarios, y servicios para satisfacer todas las necesidades y deseos".

Pero nunca, advierte, el cibersexo debería convertirse en un sustituto de la realidad, "sino en un complemento para lograr una sexualidad mejor y más placentera. Un ser humano -continúa- nunca puede ser sustituido por una máquina, en este caso el computador, por algo virtual. Nada supera al contacto piel con piel".

Iván Rotella, portavoz de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología de España, es partidario "sin dudas" del cibersexo, "una herramienta más para lograr una sexualidad satisfactoria y placentera. Estimula la imaginación y puede ser un complemento más en las relaciones de pareja".

En opinión de Rotella, sentarse ante un computador a la búsqueda de sensaciones y conocimientos nuevos en materia de sexo "invita a romper la soledad y a muchas personas -dice- les permite salvar trámites que en la calle, en la vida real, pueden costar toda una vida. Facilita la comunicación, conocer a personas afines de forma mucho más rápida".

Vega Arranz, sicóloga y sexóloga española, también encuentra "positivo" el cibersexo. "Como todo en la vida, es una cuestión de medida, ya que un uso desmedido puede crear adicción. En materia de sexualidad, internet -continúa- ha abierto muchas posibilidades, por su accesibilidad. Permite desarrollar fantasías, explorar otros mundos de manera placentera....Se ha convertido en un juguete erótico más que ayuda a desinhibirse, a llevar nuestra sexualidad más allá".

Por su consulta, asegura, no han pasado todavía muchos adictos al sexo en la red, ya que se trata de un fenómeno "aún reciente", si bien advierte que hay casos que lo que esconden "pura y simplemente es un sentimiento de culpa, no una adicción propiamente dicha". "Ese sentimiento, en éste y otros muchos placeres de la vida, nos hace mucho mal", recalca.

LADO B
Julio Bobes, catedrático de Siquiatría en la Universidad de Oviedo (España), además de presidente de la Sociedad Española de Siquiatría Biológica, aprecia "claros y sombras" en la red, aspectos, muchos, que "pueden facilitarnos la vida y otros que pueden complicárnoslas, ¡y de qué manera!".

"Internet -insiste este siquiatra- facilita la comunicación entre personas con fines afectivos, es útil especialmente para personas inhibidas socialmente, tímidas, pero también tiene una cara B, y en este caso del cibersexo estaríamos hablando de adicción, de peligros para la infancia y la juventud, de pornografía infantil, de pederastia.... El acceso de los menores a la Red es el problema". Vega Arranz habla del cibersexo "llevado al punto más dañino".

Francisco Alonso-Fernández, catedrático de Siquiatría y Sicología Médica DE la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro "Las nuevas adicciones", habla del cibersexo como de "una de las grandes manifestaciones del narcisismo del hombre moderno", y considera que contribuye al aislamiento, "a la soledad".

"No seré yo -dice- quien ponga en tela de juicio las ventajas de la red, que son muchas e importantes, pero esas ventajas llegan acompañadas siempre de ciertos riesgos. Y en el caso del cibersexo, de una más que posible adicción".

Según sus estimaciones, más del 50% de los adictos a internet "son adictos al cibersexo", un mundo "que engancha". "Es una realidad -continúa- no auténtica, virtual, que provoca gran atracción en personas que frente al ordenador se sienten más libres. Su potencialidad adictiva es grande, de ahí la necesidad de la prevención en su uso".

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