Ex colegio del Zafrada es mayor puntaje nacional en Prueba Simce de Escritura

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Según la directora del establecimiento, Mirta Rojas, el éxito alcanzado por un colegio que tiene 82% de niños con vulnerabilidad, "viene a coronar un proceso largo que estamos instaurando, de prácticas pedagógicas atractivas".




Días antes de que comenzara el año escolar, en febrero de 2010, tres colegios de la comuna de Licantén fueron totalmente destruidos por el terremoto y posterior tsunami que azotó la zona centro-sur del país. Tres años después, fusionando los establecimientos afectados se levantó el colegio Dr. Manuel Avilés, que tuvo en sus aulas a Víctor Díaz, el popular "Zafrada", y que ayer recibió un importante reconocimiento: sus alumnos de séptimo básico obtuvieron el máximo puntaje nacional (65) en la prueba Simce de Escritura 2016.

Según la directora del establecimiento, Mirta Rojas, el éxito alcanzado por un colegio que tiene 82% de niños con vulnerabilidad, "viene a coronar un proceso largo que estamos instaurando, de prácticas pedagógicas atractivas".

En su mayoría, los alumnos son hijos de pescadores locales, que no cuentan con demasiados recursos.

Entre las metodologías empleadas, estuvo desechar la lectura de fotocopias de libros para reemplazarla por imágenes más atractivas, y el permitir que los alumnos eligieran qué leer. Para la directora, es muy importante que "los niños sepan que no existen solo textos literarios, también hay científicos, informativos, etc, entonces hay que mostrarles toda esa gama de opciones".

Y añadió que "Esperamos que muchos niños de colegios públicos como el nuestro tengan la capacidad de equipararse con establecimientos particulares pagados. Nosotros creemos en la igualdad para los niños más vulnerables de este país".

Gran mérito en este logro recae en la profesora de lenguaje de los 17 alumnos que el año pasado rindieron el Simce de sexto año, Marcela Gajardo, quien es nacida y criada en la zona, y trabaja en el establecimiento desde su inauguración.

"El proceso no fue tan tecnológico, sino más bien sencillo. Siempre inculqué a mis alumnos que eran los mejores, hice que se auto-convencieran de eso", dijo Gajardo. Entre las prácticas utilizadas, explicó que "ponía comentarios en los cuadernos de los niños y ellos debían fundamentar, primero con cuatro líneas, luego con seis, con ocho, y así aprendieron a argumentar, redactar y vimos también el tema de la ortografía".

Como consejo a otros docentes que aún mantienen métodos de enseñanza tradicionales y –tal vez- menos efectivos, sostuvo que "el consejo sería que motiven a sus niños, que logren incentivarlos y hacer que ellos crean en sí mismos. Gran parte de la tarea es hacerles ver que hay un futuro más allá, y que ellos tienen virtudes y habilidades que explotar".

Por su parte, el alcalde de Licantén, Marcelo Fernández, sostuvo que el resultado "es una motivación y un compromiso para seguir trabajando. Este curso es un ejemplo para los otros de la comuna".

En esa línea, la autoridad comunal también destacó las alianzas de la comuna con distintas instituciones que han ayudado en el levantamiento del establecimiento. "Yo creo en el trabajo en comunidad, aquí han participado fundaciones como Viento Sur, el matrimonio Walton-Avilés, la fundación Alejandro Rojas Sierra, entre otras".

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