Holanda busca su revancha histórica
En 1974, Holanda se presentó al mundo como una selección que llegaba para cambiar el modo de ver el fútbol. En dos mundiales sucesivos y pese al talento individual y colectivo, quedó a las puertas de la corona. En 2010, la maldición está a un paso del fin.

Este domingo, la selección holandesa disputará por tercera vez una final de la Copa del Mundo. Y la tentación de comparar la versión 2010 de la "Oranje" con la edición 1974 es una obligación que, revisando los números, no arroja resultados tan predecibles.
Se trata, por cierto, de dos equipos en diferentes momentos del desarrollo futbolístico internacional y con menos espacio y posibilidades de lograr innovaciones o revoluciones, quizás el término más adecuado para la propuesta táctica presentada por Rinus Michels. Hoy, Bert van Marwijk apela a una estructura archiaprendida por su equipo y, en muchos casos, por sus rivales. No sorprende, pero es igualmente eficaz que la "Naranja Mecánica".
Las diferencias, además, están en el origen: el concepto de fútbol total, con jugadores polifuncionales que permitían intercambiar constantemente posiciones, había sido experimentado en cancha por el exitoso Ajax desde 1969 hasta 1973, con su "ariete" Johan Cruyff como máximo referente individual (entre los mejores cinco futbolistas de la historia, con absoluta seguridad). Lo de Van Marwijk, en cambio, es un esquema más y que no corresponde a la versión específica de un club, más aún si se considera que los 23 miembros del plantel provienen de 17 equipos distintos, contra los siete que figuran en la delegación del '74 (se debe considerar que Ajax, Feyenoord y PSV aportaban, por formación, el 90% de los mundialistas).
Incluso, en la estructuración del esquema, Van Marwijk pareciera renunciar a la línea de tres delanteros, pero es una situación nominal, pues Arjen Robben y Dirk Kuyt pasan constantemente desde el mediocampo a la posición de aleros para meter centros o intentar diagonales que, en muchos casos, son tan predecibles como letales.
En el caso de 1974, nadie esperaba, por ejemplo, la aparición de un lateral izquierdo, como Ruud Krol, en el área para anotar como el mejor de los "9", mientras que el centrodelantero Cruyff evolucionaba como volante o alero derecho. De paso, Krol podía jugar en cualquier puesto de la zaga y, de hecho, en Argentina 1978 las ofició de líbero.
Respecto de los talentos individuales, en 1974, la abundancia era absoluta y parece difícil comparar a Neeskens, Rep o Rensenbrink con los finalistas en Sudáfrica, aunque las cifras indican que la versión 2010 tiene una eficiencia impactante, tanto en cantidad de partidos invicta como en triunfos sucesivos.
Además, es un grupo compacto, que confía a ciegas en Van Marwijk y que está motivado por un objetivo: romper la maldición de 1974 y 1978 para alcanzar, al fin, lo que la calidad del fútbol holandés merece.
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