Histórico

Los héroes que dejaron los primeros Parasudamericanos

Hoy es el último día de los primeros Juegos de este tipo. Santiago fue testigo de grandes historias de sacrificio y superación, que demostraron que el amor por el deporte puede superar hasta los más difíciles obstáculos.

El "profesor" del tenis de mesa

Con 39 años, Christian Dettoni llega todos los días a impartir clases al colegio Barrie Montessori en Peñalolén. Sus alumnos los escuchan atentamente y sus colegas lo apoyan en todo lo que hace. No sólo por su labor como profesor o por la atrofia muscular congénita en las piernas, si no que también porque se dedica al tenis de mesa paralímpico.

Su mayor logro fue el oro en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011 y en Londres 2012 fue el abanderado chileno. Fanático de la lectura -sus favoritos son García Márquez, Foucault y Saramago- Dettoni asegura que el hecho de que nunca lo trataran como a alguien con discapacidad fue esencial: "Mi familia nunca hizo alguna diferencia. A ellos les daba lo mismo si tenía que bajar los pisos del departamento, me decían que si quería subir tenía que aprender".

Sus próximos desafíos están en el Mundial de China, en septiembre, y los Parapanamericanos de Toronto 2015, en los que espera poder lograr oro. Por eso asegura que "no hay límites, los límites se los pone uno mismo".

La tenista que se volvió pesista

María Antonieta Ortiz jamás pensó que iba a ganar una medalla en unos Juegos Parasuramericanos. Y menos en pesas. "Para mí fue muy raro, porque llevo tres meses compitiendo en esto y la medalla fue sorpresiva, ya que yo solo venía a competir y pasarlo bien", asegura entre risas Ortiz, quien antes de la halterofilia se dedicó durante mucho tiempo al tenis.

Padece de artrogriposis múltiple congénita, una malformación en las extremidades inferiores. A los 16 años empezó en el tenis, llegando a ser top 20 en el ranking de la ITF. Pero el alto costo de este deporte la hizo buscar nuevos horizontes. "Al principio las pesas era un hobby, pero ya cuando vi que tenía aptitudes me metí en el cuento", recuerda Ortiz.

La pesista no tiene muy claro su futuro. Lo único que sabe es que representará a Chile en los Parapanamericanos de Toronto, y tampoco descarta volver al tenis.

De gimnasta a bochista

Abogado de profesión, el colombiano Jesús Romero Montoya representó a su país en la disciplina de las bochas en Santiago 2014. Pero su pasado era muy distinto. A los 17 años ya le había dado a Colombia dos medallas de oro en los Suramericanos de gimnasia y dos más en los Panamericanos de Winnipeg. Su especialidad era la barra fija, pero también ganó en las paralelas. En 2002, entrenando para los Sudamericanos de Brasil, y apuntando también a Atenas 2004, sufrió una grave caída en su práctica de suelo. El fuerte impacto al caer de cabeza le significó la fracturó la cuarta vértebra, lo dejó con una tetraplejia.

"Después de mi lesión pensé en que no iba a hacer más deporte, pero hace dos años conocí las bochas y me pareció muy interesante. Empecé a entrenar y luego de unos meses logré cuatro torneos nacionales consecutivos. Esto me permitió la entrada a la selección de Colombia y representar a mi país internacionalmente", cuenta Romero.

Como abogado, es consejero de discapacidad del departamento de Santander. El nacido en Cúcuta tiene como próximo objetivo llegar a Toronto 2015 y buscar un cupo para Río 2016, siempre volviendo con una medalla para Colombia.

El arquero de las bochas

El viernes 24 de marzo de 1989 es un día imposible de olvidar para Leonel Arellano. Con siete años, era un niño que disfrutaba de correr y jugar al fútbol, principalmente al arco. Un atropello lo dejó tetrapléjico debido a una lesión medular.

"Es como si tuviese dos vidas: una antes y otra después del accidente". En 1999 conoció las bochas. "Fui a la oficina de discapacidad en Los Espejo para hacer los trámites de la pensión por invalidez y ahí Patricio Cancino, quien esta ligado al deporte, me vio condiciones, me dijo que lo intentara y comencé a practicarlo", recuerda. Los logros no tardarían en llegar. En 2003, en los Parapanamericanos de Mar del Plata, ganó en individuales y fue plata en parejas. En estos Juegos no logró los que esperaba, pero asegura que tiene como objetivo poder participar en algún Mundial o Juegos Olímpicos.

El basquetbolista de River

El chileno Héctor Marambio, de 55 años, es el integrante más longevo de la delegación nacional en los Parasudamericanos. Antes de estos Juegos tenía pronosticado retirarse del áasquetbol en silla de ruedas, pero su motivación de traspasar sus experiencias a los jóvenes seleccionados lo hizo cambiar de parecer.

Héctor no tiene recuerdo de haber caminado jamás. "Estoy imposibilitado de caminar desde los dos años por la poliomielitis", explica.

Su carrera bajo los aros comenzó hace más de 25 años, en Quinta Normal, en un club llamado Munich. Su buen rendimiento le permitió recibir ofertas de clubes argentinos. "Acá se me cerraron muchas puertas, así es que no me quedo otra que viajar", explica Marambio.

Es una de las estrella de su club en Buenos Aires: River Plate. En los últimos cinco años ha dicho presente en todas las finales y únicamente ha perdido dos.  Le ofrecieron defender los colores de la selección argentina, pero por problemas de federaciones no lo logró, pero hoy está absolutamente satisfecho como jugador de la "Roja".

"Quiero decir que mi vida es plena. Mi discapacidad no es impedimento para mi felicidad. Hago esto que me fascina y tengo mi familia hermosa, con cuatro hijos y dos nietos", apunta.

Ahora sus metas están en la de ayudar a la selección de basquetbol a llegar a los Parapanamericanos de Toronto y poder retirarse definitivamente representando a Chile en el extranjero.

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