Histórico

Políticas para la ciencia

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Señor director:

El domingo pasado, Jorge Babul escribió en su diario acerca de los problemas que aquejan a la ciencia y a los científicos nacionales. Cualquier científico sólo podría sumarse a la solicitud de tener más fondos para investigar y mejores mecanismos de inserción académica o laboral en la industria. Incluso, la creación de un ministerio de ciencia y tecnología (CyT) parece ser la cúspide de estas demandas.

Sin embargo, ¿cambiaría algo si se mantienen las lógicas que operan hasta ahora? Me refiero a financiar la investigación en función de la competitividad y no de la curiosidad científica; utilizar los indicadores de productividad -tan criticados en el mundo- como criterios de calidad (número de publicaciones, factor de impacto, etc.); financiar proyectos centralistas, dejando atrás a regiones; dejar los desafíos del país a la vorágine de la competencia entre investigadores; poner a las "ciencias duras" por encima de las ciencias sociales y humanas; dejar la cooperación y la interacción con el entorno como elementos decorativos en los proyectos de investigación; exigir productividad a los científicos sin fortalecer a las universidades que los acogen, o fomentar la privatización del conocimiento (patentes) en lugar de socializar el conocimiento.

Mientras no cambiemos -o al menos discutamos- las políticas de fondo en la CyT, querer más recursos, mejores mecanismos de inserción o un ministerio dedicado al tema, es caer en el peligroso riesgo de profundizar estas lógicas. La comunidad académica y científica debiera  responder a estas interrogantes, elaborando un diagnóstico y proponiendo un proyecto científico país, ligado a las necesidades y desafíos de Chile.

Felipe Villanelo Lizana
Presidente Centro de
Investigadores de Postgrado, U. de Chile

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