
4 de septiembre

Estamos próximos al inicio del mes de septiembre asociado a las festividades propias de las Fiestas Patrias y al inicio de la primavera. Sin embargo, el mes de septiembre llega también con el recuerdo de algunos importantes hitos históricos de los cuales conviene extraer lecciones para el presente.
Entre ellos, debe recordarse que un 4 de septiembre se realizaron las elecciones presidenciales de 1970, en que tres candidatos disputaron el acceso a la Presidencia de la República. En primera vuelta, los resultados fueron de un 36,2% de los votos para Salvador Allende y un 34,9% para Jorge Alessandri Allende quedando mucho más atrás el candidato Radomiro Tomic.
Como en aquellos tiempos, la Constitución no preveía la “segunda vuelta” en caso de que ningún candidato obtuviera la mayoría absoluta de los votos, el Congreso Pleno debió dirimir el acceso a la Presidencia entre los dos candidatos con las más altas mayorías relativas. Y lo hizo después del pacto entre las fuerzas de la Democracia Cristiana y las de la Unidad Popular que posibilitó el triunfo de Salvador Allende, una vez que se aprobara un Estatuto de Garantías Constitucionales que de nada sirvió frente al firme propósito de consolidar el poder popular y pasar por sobre el Estado de Derecho para consolidarlo.
Hoy el escenario electoral no es muy diferente. Según las encuestas de opinión, los dos candidatos que registran las más altas preferencias de la opinión pública están separados por un margen que no supera los 10 puntos, por lo que se espera una reñida segunda vuelta electoral donde la gran pregunta es hacia qué lado se inclinarán los otros candidatos con menor votación como Franco Parisi y Marco Enríquez-Ominami. Lo cierto es que cuando se trata de una elección tan trascendente cada voto cuenta y ya sabemos de qué lado de la historia vuelve a estar la Democracia Cristiana.
Un 4 de septiembre de 2022 se produce, por su parte, otro hito de significativa relevancia en la vida nacional. Ese día un 61,8% de los votantes rechazó, en las urnas, el proyecto de Constitución de la Convención Constitucional.
Se trataba de la propuesta más disruptiva de la identidad nacional de la que Chile tenga memoria y de un intento de desmantelar instituciones fundamentales del Estado como el Senado y el Poder Judicial que no tenía precedentes. Políticamente mostró que las candidaturas independientes poco tienen de tales, porque, a corto plazo, se constituyeron en colectivos inorgánicos que pretendían hacer el peso a los tradicionales partidos políticos.
El 4 de septiembre de 1970 y el 4 de septiembre de 2022 constituyen hitos que no debemos olvidar, pues la estabilidad y solidez del sistema institucional chileno, así como las proyecciones sociales y de su economía, estuvieron abiertamente en peligro. La historia debe ser un referente para las decisiones del presente. Ojalá lo tengamos en cuenta cuando nos encontremos frente a la cédula electoral este próximo 16 de noviembre.
Por Marisol Peña, Centro de Justicia Constitucional UDD
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