¿Ahora la reacción?



Por Alfredo Jocelyn-Holt, historiador

¿Ahora que han aparecido los amarillos? No es del todo descartable, con alcances, sí.

Hasta hace poco se pretendía manejar una geografía política sin brújula ni hitos orientadores. Derecha e izquierda eran referentes que se creían superados. Hablaba uno de revolución y había quienes se reían algo nerviosos, puesto que ésta siempre genera su contracara, igual o más temida: la contrarrevolución. Citaba uno algún capítulo histórico a fin de poner lo que hemos estado viviendo en perspectiva (1973, y la caída del Muro el 89), y era como si se tratara de arqueología, tiempos y sucesos enterrados.

Debiéramos volver e insistir en lo que sabemos de sobra. Un par de meses atrás (nada de arqueológico), una suerte de reacción se produjo cuando votos de derecha y centroizquierda impidieron que a Oliva la eligieran para la gobernación de la RM. Otro tanto sucedió cuando a Boric, también en segunda vuelta, debió maquillársele como “moderado” con la secreta esperanza de que fuera él, en la medida de lo posible, el amarillo. La amenaza que entraña no despeja. ¿Por eso ahora el amarillismo se desata, sin que dicha izquierda concertacionista deba esperar a que se la denuncie de amarilla, ella misma calificándose de tal? Es que recién se han percatado, parece, que la Constitución que se nos viene no tendrá contrapesos, y seguir haciendo de comparsa no los librará de que se les culpe. Leí una vez a un detractor del conservadurismo -a Corey Robin-, quien recalca que se deviene conservador (no se es per se) luego de haber tenido poder, haberlo visto amenazado y tratado de recuperarlo. En cuyo caso, los amarillos serían lo que dicen ser, progresistas que se han contradicho, estando su propia sobrevivencia en juego.

Si nos atenemos a una larga historia iconográfica se podría ser más duro. Como color político no tiene sino connotaciones negativas. “Nunca ha habido un partido cuyos miembros se llamaran ‘los amarillos’. Porque… el amarillo es el color de los traidores”, lo de traidor remontándose a Judas Iscariote (Eva Heller, Psicología del color. Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón, 2000, véase también la obra de Michel Pastoureau). De hecho, uno revisa las listas de firmantes iniciales, y figuran Mapus con largo historial de renegado detrás; otros que podrían haber sido del CODE y apoyado el golpe, y no pocos que asistieron a gobernar, o se les ha retribuido su apoyo, ninguno de ellos no advertido de lo que se hizo y no se hizo durante tres décadas “consensuadas”. Ahora que lo que denuncian sea válido, lo es, y ello no tiene nada de amarillo. Otra cosa es que lo sean muchos con nombre y apellido, fingiendo no tener responsabilidad alguna en llevarnos al actual desastre que izquierdas (no solo derechas) han convertido el país. Además, recién votaron Apruebo, ¿y se quejan?

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