Chile necesita una cuarentena nacional ya



Por Dra. Mary T. Kalin, investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad | Profesora titular de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias | Miembro de Número Academia Chilena de Ciencias

Esta semana hemos transitado desde un sueño malo hasta una pesadilla, debido al aumento estratosférico de casos del Covid-19 en el país y, particularmente, en la Región Metropolitana. ¿Por qué nos encontramos en esta lamentable situación sanitaria y qué podemos hacer? La respuesta a la primera pregunta, a mi juicio, es que en un país muy interconectado como Chile -y con grandes ciudades con sus particulares características estructurales y sociales-, las cuarentenas secuenciales y parciales no funcionan bien, sobre todo si duran poco tiempo.

Es más que evidente que mientras duraban las primeras cuarentenas en el barrio alto y otras tantas comunas de Santiago, el virus ya había penetrado en muchas otras comunas, replicándose silenciosamente.

El Ministro Mañalich reconoció públicamente el 20 de mayo que estamos entrando en la etapa más crítica. Los ciudadanos de muchos países han mostrado la voluntad de aguantar cuarentenas estrictas a nivel nacional desde muy temprano en la pandemia. En el hemisferio sur se puede citar Australia, Nueva Zelandia, Paraguay, Argentina y Sudáfrica. En todos estos países, el número de casos confirmados y personas fallecidas son muy inferiores con respecto a lo que tenemos en Chile actualmente. Para ilustrar, mientras en Chile (25 de Mayo), tuvimos 4.895 casos nuevos y 761 fallecidos acumulados, los países nombrados tenían 0 (Nueva Zelandia), 3 (Paraguay), 9 (Australia), 552 (Argentina) y 1.032 (Sudáfrica) casos nuevos, con un total de muertos en toda la pandemia que fluctúa entre 21 (Nueva Zelanda) y 481 (Sudáfrica). Para interpretar correctamente estas cifras, hay que recordar que Argentina tiene 27,1 millones habitantes adicionales que Chile, Sudáfrica 40,9 más y Australia 7,6 más. Felizmente, debido a sus buenos resultados hasta hora, algunos de estos países están iniciando la vuelta a la normalidad, mientras que aquí en Chile estamos en el centro del huracán con el virus compenetrando más ampliamente en el territorio nacional cada día.

Aquí viene la pregunta incómoda para muchas personas y un gobierno lógicamente preocupado por los efectos económicos. Como ciudadanos, ¿estamos dispuestos a entrar en una cuarentena obligatoria a escala nacional para evitar más muertos, un sufrimiento muy largo por parte de las familias, y daños aún más grandes en la economía? Sin duda, esto implicaría en muchos casos un gran sacrificio personal, pero tendríamos la satisfacción de decir más adelante que actuamos en el bien de nuestro país y nuestros vecinos. Si estamos dispuestos debemos decirlo al gobierno con voz fuerte, sin esperar más. Por supuesto, una cuarentena obligatoria nacional no significa que la mayoría de las personas no puedan salir a comprar comida y medicina, o que en el campo no puedan alimentar a sus animales y que los servicios esenciales no sigan funcionando. Si a lo largo del país, todos ponemos nuestro grano de arena en las próximas semanas, quedándonos en nuestras casas, tendríamos una posibilidad real de salir de la crisis sanitaria en mucho menos tiempo, evitando además un probable efecto exacerbado en la tasa de contagio y número de muertos durante los meses más fríos del invierno. Y la posibilidad de gozar la primavera con más libertad sería infinitamente mucho más alta.

Es tiempo de implementar acciones más efectivas en el país con la colaboración decidida de todo el mundo y aumentar la ayuda que el gobierno ha prometido desde principio.

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