Trump y Xi prometen avances comerciales y coinciden en torno a Ormuz, pero China advierte sobre el manejo de Taiwán
En una reunión con Xi Jinping, el presidente estadounidense buscó avances comerciales y respaldo diplomático, mientras el líder chino hizo una clara advertencia sobre el asunto más sensible entre ambos países: Taiwán. Los mandatarios coincidieron además, según la Casa Blanca, en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto.

Los líderes de las potencias económicas mundiales se vieron de frente y hablaron durante dos horas y cuarto.
Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Estados Unidos, Donald Trump, concluyeron este jueves hacia el mediodía, en el Gran Palacio del Pueblo, la primera de sus reuniones en Beijing, que tuvo formato ampliado, con las delegaciones de ambos países presentes.
Trump fue recibido con saludos protocolarios, honores, estruendosos cañonazos y una banda que interpretó The Star-Spangled Banner y el himno nacional chino, mientras un grupo de niños llevaba flores y agitaba las banderas de ambos países en el Palacio del Pueblo, corazón político de China, situado a un costado de la plaza de Tiananmén.

Los mandatarios pasaron revista a las tropas antes de visitar el Templo del Cielo, un complejo religioso que data del siglo XV, declarado patrimonio mundial de la Unesco y uno de los principales lugares históricos de la capital china. Posteriormente, estaba previsto un banquete de Estado ofrecido por Xi en el Gran Palacio del Pueblo.
Esta es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que Donald Trump realizó en 2017. Sin embargo, el equilibrio de fuerzas ha cambiado desde su última visita, señaló Ali Wyne, asesor sénior sobre relaciones sino-estadounidenses en el centro de análisis International Crisis Group.
Wyne señala que, a diferencia de 2017 cuando Beijing buscaba el visto bueno de Washington con compras masivas, hoy es Donald Trump quien admite el poderío chino al usar el término G2 para describir a ambas naciones como un dúo de superpotencias.

Trump adoptó un tono conciliador durante el encuentro. El mandatario habló de un “futuro fantástico juntos”, elogió a su anfitrión como “un gran líder” y afirmó que esta podría ser la mayor cumbre de la historia.
El presidente estadounidense evitó referirse directamente a algunas de las disputas actuales y se enfocó en los acuerdos que busca concretar en el sector agrícola, un posible pedido masivo de aviones a Boeing e inversiones chinas en Estados Unidos.
Xi dijo que “la cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas... Los dos países deberían ser socios y no rivales, lograr el éxito juntos, buscar la prosperidad común y trazar un camino correcto para las relaciones entre grandes potencias en la nueva era”. Sin embargo, también puso sobre la mesa uno de los temas más delicados entre ambos países: Taiwán.
Taiwán, el tema más sensible
“La cuestión de Taiwán es la más importante en las relaciones sino-estadounidenses. Si se trata bien, las relaciones entre ambos países podrán mantenerse globalmente estables. Si se trata mal, los dos países chocarán, e incluso entrarán en conflicto”, declaró Xi, según un resumen publicado en la red social X por la portavoz del ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, mientras las conversaciones con Donald Trump seguían en curso.

China considera a Taiwán como una de sus provincias, que no ha logrado unificar con el resto de su territorio desde el final de la guerra civil china, en 1949.
Estados Unidos no reconoce formalmente la soberanía china sobre la isla y mantiene vínculos de defensa con Taiwán, aunque no respalda abiertamente sus aspiraciones independentistas.
Una de las prioridades de China en este frente es persuadir a Estados Unidos para que reduzca sus ventas de armas a Taiwán.
En respuesta a los comentarios del presidente chino sobre la cuestión taiwanesa, el Gobierno de Taiwán aseguró este jueves que las amenazas militares de China constituyen la “única fuente de inestabilidad” en el estrecho de Taiwán y el Indopacífico.
“Las amenazas militares de Beijing son el principal factor de inseguridad regional”, dijo la portavoz del Ejecutivo taiwanés, Michelle Lee, en una rueda de prensa posterior a la reunión del gabinete, y defendió el fortalecimiento de las capacidades de defensa y de disuasión para preservar la estabilidad, según la agencia de noticias CNA.

Según Lee, Washington ha reiterado en varias ocasiones su “firme apoyo” a Taiwán, por lo que el Ejecutivo isleño expresó su agradecimiento.
Sin embargo, Taiwán no fue mencionado en el resumen de la reunión difundido por la Casa Blanca.
El carácter económico y comercial de la visita
El presidente estadounidense estuvo acompañado por su secretario de Estado, Marco Rubio, y por el jefe del Pentágono, Pete Hegseth.
Además, de manera inusual, en la sala de la reunión bilateral estuvieron representantes de empresas estadounidenses que se sumaron a la comitiva de Trump: el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang; el de Apple, Tim Cook; y el de Tesla, Elon Musk. Aunque se sabe que entraron a la reunión, se desconoce si participaron activamente.
El medio estatal chino Diario del Pueblo registró que Trump había llevado a miembros “destacados” del sector empresarial estadounidense y resaltó la presencia de ejecutivos de primer nivel como una señal de “respeto” hacia China y Xi.

En tanto, en la delegación china figuraban, entre otros, Cai Qi, miembro del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China, el máximo órgano de poder del partido gobernante; el ministro de Exteriores, Wang Yi; y el titular de Comercio, Wang Wentao.
El presidente chino prometió al grupo de empresarios estadounidenses, según la agencia estatal Xinhua, que la puerta de su país al mundo “seguirá abriéndose cada vez más”.
El consejero delegado de Nvidia aseguró que las reuniones “estuvieron bien” y que “Xi y el presidente Trump fueron increíbles”. Tim Cook se limitó a hacer con los dedos de la mano un símbolo de paz, seguido de un pulgar en alto.
Datos aduaneros chinos publicados el jueves mostraron que el Gobierno aprobó licencias de exportación de carne de res para varios cientos de mataderos estadounidenses, cuyas autorizaciones habían expirado en 2025, en medio de las tensiones comerciales entre ambos países.
¿La paz comercial a la vista?
A pesar de concesiones puntuales, el mandatario chino mantuvo su postura crítica. Xi le reiteró a Trump que “no hay ganadores en una guerra comercial”, en referencia a la disputa comercial desatada en 2025, que tuvo repercusiones mundiales por los elevados aranceles y las múltiples restricciones impuestas poco después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Estados Unidos y China alcanzaron en 2025 una tregua comercial, y la Casa Blanca afirma que ha habido conversaciones en curso e interés mutuo en extender el acuerdo de octubre pasado, cuando Donald Trump suspendió los aranceles superiores al 100% impuestos sobre productos chinos y Xi Jinping dio marcha atrás en las estrictas medidas de control a las exportaciones de tierras raras.
Se espera que discutan la creación de foros para favorecer los intercambios comerciales e inversiones bilaterales, así como el diálogo sobre inteligencia artificial.
El gobierno de Washington pretende exportar aviones Boeing, energía y productos agrícolas para recortar el déficit comercial. China, por su parte, busca levantar los vetos estadounidenses a la compra de semiconductores y tecnología para fabricar chips.
El asunto del petróleo e Irán
A estas exigencias comerciales se suma la tensión por el crudo. China es el mayor comprador de petróleo iraní por lo que el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo en una entrevista de Fox News, que Trump plantearía a Beijing la necesidad de ejercer su influencia sobre Irán, socio estratégico y económico de China.
La guerra y la situación en torno al estrecho de Ormuz, una vía determinante para el comercio energético global, en especial para Asia, han añadido presión internacional sobre la urgencia de resolver el conflicto. Sin embargo, Trump ha afirmado que la presión sobre la economía estadounidense no comprometerá las exigencias de Estados Unidos mientras negocia con Irán.
En la reunión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping, coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía, según confirmó la Casa Blanca.
Además de la estabilidad marítima, los mandatarios abordaron otros focos de conflicto global como la guerra en Ucrania. Washington acusa a Beijing de respaldar indirectamente a Rusia mediante apoyo económico y tecnológico, algo que el Gobierno chino rechaza.
La situación en la península coreana también estuvo entre los temas habituales de discusión, dado el papel de China como principal aliado político y socioeconómico de Corea del Norte.
Además, los dos líderes acordaron, según el medio Xinhua, apoyarse en la organización de la reunión informal de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, APEC, prevista para noviembre en la ciudad china de Shenzhen, y de la cumbre del G20, que se celebrará en diciembre en Miami, Estados Unidos.
Este viaje de Trump, sobre todo centrado en comercio e inversión, concluirá el viernes.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE

















