Educadores multifuncionales



SEÑOR DIRECTOR

En el actual contexto de pandemia y confinamiento se han compartido datos que muestran una realidad preocupante respecto de la salud mental de niños, niñas y jóvenes y de las dificultades de las escuelas y familias para enfrentar esta situación. Según registros generales, más de un tercio de la población infanto juvenil en Chile presenta algún trastorno psiquiátrico. Las consultas por este motivo han aumentado en 300%, y el suicidio se presenta como la segunda causa de muerte en adolescentes.

Una compleja realidad arrastrada por mucho tiempo y agudizada con la pandemia y el encierro. Eso sí, podría ser mucho peor si no contáramos con la importante y silenciosa contención de tantos adultos educadores, entre padres, madres, abuelos, hermanos mayores docentes, etc. Porque ya no se trata solo de buscar soluciones expertas, como de potenciar las herramientas que surgen de la propia experiencia para brindar un andamiaje afectivo, favorable tanto para la salud como para los procesos de aprendizaje.

Una atención que, desde los espacios compartidos como Vicaría para la Educación, confirma la belleza y potencia sanadora de la escucha, canalizar las emociones a través del arte, el ejercicio físico, la pedagogía del juego y la espiritualidad; cuando sea posible, pero con cierta frecuencia y de acuerdo al ritmo de cada persona. Esta crisis nos ha exigido abrirnos paso hacia competencias multifuncionales, arreglando la carga en el camino, sin otros recursos más que la propia creatividad, la resiliencia y la colaboración.

Es tiempo de no solo diagnosticar, sino proponer y crear redes, espacios y ambientes de contención psicoemocional en nuestras casas y en nuestras comunidades educativas.

Andrés Moro Vargas

Vicario para la Educación

Arzobispado de Santiago

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