Estancamiento en avances contra la corrupción

Si bien el país sigue estando entre los menos corruptos de la región, el hecho de que Chile no haya mejorado su posición en el ranking elaborado por Transparencia Internacional durante los últimos cinco años, constituye un llamado de atención.



El Índice de Percepción de la Corrupción 2021 dado a conocer por Transparencia Internacional no entrega un panorama especialmente auspicioso a nivel global -son pocos los países que muestran avances importantes en esta materia-, y para el caso de las Américas los resultados muestran algunas tendencias preocupantes, marcando un promedio de 43 puntos (de un total de 100), lejos de las 66 unidades que exhibe Europa Occidental. Particularmente desolador son los resultados que se exhiben en Centroamérica, donde Nicaragua y Venezuela están entre las naciones que a nivel mundial muestran los puntajes más bajos, coincidiendo con gobiernos que han derivado en dictaduras y con severas violaciones a los derechos humanos.

Para el caso de Chile, los resultados no son del todo alentadores, pues se observa que el país enteró cinco años de estancamiento. Visto desde el punto de vista de la realidad regional, Chile figura en el tercer lugar junto a Estados Unidos (ambos con 67 puntos) -en la primera posición se encuentra Canadá, seguido de Uruguay- entre las naciones menos corruptas, ubicando a nuestro país en el lugar 27 de un total de 180 países o territorios considerados en el estudio. Es ciertamente una posición razonable, que marca un claro contraste con la realidad que vive la mayoría de la región, donde el grueso de los países registra menos de 40 puntos. Pero al comparar con las economías más desarrolladas, los resultados aparecen más matizados, pues a nivel OCDE Chile ocupa el lugar 20, de un total de 37 países.

Desde el año 2017 que el país viene registrando 67 puntos, lo que indica que los esfuerzos por controlar la corrupción, si bien han existido y han sido relevantes, claramente no están resultado suficientes. Hay consenso en que Chile no presenta niveles de corrupción estructurales, que las instituciones siguen presentando importantes niveles de solvencia, y que no parece existir ningún problema asociado a la corrupción que no pueda ser abordado. Sin embargo, es un hecho que los casos de corrupción en el sector público se han ido multiplicando, los que han abarcado a algunas de las instituciones más relevantes.

En 2021 la opinión pública fue sacudida por varios escándalos que afectaron a municipios -allí está, por ejemplo, el caso de la licitación de luminarias, o los líos en que se han visto envueltas corporaciones municipales-, o los escándalos en la comuna de San Ramón por vínculos con grupos narco, donde su exalcalde está procesado y en prisión preventiva. También han proliferado escándalos relativos a gastos reservados, donde ex altos mandos de Carabineros y la PDI también enfrentan causas judiciales por ello, además de excomandantes en Jefe del Ejército, por la misma causal. Un exsenador fue condenado a pena de cárcel en el marco del caso Corpesca.

Esta proliferación de casos -ciertamente muy preocupantes y que deben constituir un poderoso llamado de atención- incrementan la percepción de corrupción y naturalmente resienten la confianza de la ciudadanía en las instituciones, lo que ha quedado de manifiesto en diversos estudios de opinión, generando un indeseable efecto contagio. Los resultados del informe de Transparencia Internacional deben servir para que en la agenda del siguiente gobierno, del nuevo Congreso así como de la Convención Constitucional se persevere en reforzar las capacidades para investigar estos hechos, así como perfeccionar los mecanismos para prevenir la corrupción, particularmente cuando el narcotráfico empieza a emerger como una amenaza creciente.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.