Por Iancu CordescuIdentidad y comunidades

Por Iancu Cordescu, consultor en Derechos Sexuales y Reproductivos
El proceso constituyente ha demostrado que la incidencia de organizaciones y movimientos sociales en el aparato institucional es completamente posible para grupos que habitualmente están excluidos de los espacios de poder en nuestro país. Rescato dos experiencias de las diversidades y disidencias sexogenéricas que presentaron dos iniciativas populares de norma: una respecto al derecho a la identidad, y otra sobre las familias y comunidades para que sean reconocidas constitucionalmente. Sin embargo, el camino hasta lograr que algo de ello quede escrito en la nueva Constitución no ha estado exento de complejidades.
En la Comisión de Principios Constitucionales se desarrolló la deliberación respecto del reconocimiento de las comunidades y las diversas formas de familia, y en el camino se fusionó con otras redacciones que ahondaron específicamente en el concepto de familia. Esto provocó que el contenido relacionado a comunidades se perdiera de la redacción final del artículo, el que fue rechazado por el Pleno para volver a comisión a ser revisado y presentar una nueva propuesta.
El concepto de comunidades es más amplio que el de familia, pues se hace referencia a aquellos grupos de personas que tienen en común diversos elementos que trascienden de lo consanguineo. Por ejemplo, una comunidad educativa actúa por la enseñanza de niños, niñas y adolescentes, o una comunidad vecinal se organiza para representar las necesidades barriales, pero también para responder ante el abandono familiar de alguna vecina o vecino adulto mayor que vive en el mismo pasaje. A esto nos referimos con comunidad, a aquellas personas que no les unen lazos filiativos o de sangre, sino la colaboración, apoyo, reciprocidad, entre otros valores.
Es así mismo como las comunidades de las diversidades y disidencias sexogenéricas han actuado, por ejemplo, en los años 90, cuando se expandió el VIH en nuestro país, dando soporte, cuidados y dignidad a quienes recibían el diagnóstico; ante las golpizas y asesinatos de Daniel Zamudio y Nicole Saavedra, o frente a la necesidad de una ley integral trans, entre otras. Es muy claro que las comunidades, en nuestro caso, son las que generan prevención y respuesta ante la violencia, discriminación o maltrato, las que pueden darse incluso en el núcleo familiar.
Nuestro país ha entendido que las redes y la cohesión social son importantísimas para enfrentar la pobreza y la vulnerabilidad, por eso es cuestionable la decisión de esta comisión de no abordar la importancia de las comunidades, al menos desde otro prisma que no sea únicamente la familia.
Distinta suerte ha tenido la norma de derecho a la identidad que, si bien fue rechazada por el Pleno de la Convención para realizar apenas algunos ajustes a su redacción y contenidos, ha sido ampliamente apoyada tanto dentro como fuera de la Comisión. En este sentido, es importante destacar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de su opinión consultiva número 24 de 2017, viene a reconocer las dimensiones de la identidad que son fundamentales para el pleno ejercicio de los derechos humanos de las personas de las diversidades y disidencias sexogenéricas.
Este reconocimiento de la Corte ha generado los fundamentos para la elaboración de distintas leyes y políticas de identidad de género, pero su incorporación a la normativa constitucional reafirmaría la importancia y valor de la identidad y sus dimensiones expresadas en el artículo trabajado por la comisión. Cualquier intento de reducción a lo debatido en torno a este artículo será una afronta hacia aquellas comunidades excluidas históricamente. No hay artículos sustitutos, y queda una sola oportunidad para llegar al texto constitucional.
La Convención puede corregir y mejorar lo necesario en ambas propuestas de artículos que provienen desde la sociedad civil, sin embargo, la discusión que tienda a esas mejoras debe incorporar las voces del activismo para que realmente estemos presentes en esta nueva Constitución. La discusión se dará en los espacios institucionales, y esperamos estar presentes.
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