Nueva Constitución y medioambiente: ¿Cómo trataremos nuestro hogar?



Por Carolina Morgado, directora ejecutiva de Tompkins Conservation Chile

Los contundentes resultados del plebiscito para la redacción de una nueva Constitución nos entregan la oportunidad para repensar los valores y principios que sustentan las normativas que nos rigen como sociedad y nos pueden asegurar, en un futuro próximo, una relación más armoniosa con nuestro entorno natural, impactando positivamente en nuestra calidad de vida.

Esta nueva Carta Magna nos da la posibilidad de incluir al medioambiente como un asunto de interés público, estipular un compromiso con la protección de la biodiversidad, establecer nuestra responsabilidad con las generaciones futuras y el cambio climático, entre otros aspectos de suma relevancia en el contexto de crisis climática que estamos viviendo.

Es significativo que los porcentajes más altos de Apruebo se registraron en “zonas de sacrificio” y en comunas con conflictos socioambientales. La mayoría más alta del país fue en  Freirina, Región de Atacama, donde el 91,77% de los votantes de esta comuna -afectada por la crisis sanitaria producto de la polémica instalación de una planta faenadora de cerdos- eligió Apruebo. Mientras que otros de los altos porcentajes a nivel nacional se registraron en Chañaral, Mejillones, Tocopilla, Huasco, Quintero, Puchuncaví, Petorca y Tiltil.

¿Qué nos dice esto? El resguardo y protección del medioambiente tiene repercusiones directas en nuestras vidas, en nuestra salud, en nuestras fuentes de trabajo, entre otros. Por décadas, los “temas” socioambientales han quedado relegados a un último plano. Pero, si entendemos que el medioambiente es donde habitamos y que la nueva Constitución contendrá los principios para relacionarnos, es necesario preguntarnos, ¿cómo trataremos nuestro hogar?

Tal como nos plantea Edward O.Wilson, “conservar la diversidad biológica es invertir en la inmortalidad”, es asegurar una permanencia de nuestro planeta donde las próximas generaciones también se puedan desarrollar en armonía con todas las especies que lo habitan. Establecer cimientos sólidos que permitan esta relación es una posibilidad que no podemos dejar pasar. Todas las formas de vidas en el planeta -nuestro hogar- están conectadas.

En un contexto mundial donde la crisis climática está teniendo repercusiones cada día más visibles -como ha quedado de manifiesto con la pandemia que estamos viviendo- este nuevo Chile nos invita a reflexionar. ¿De qué forma avanzamos hacia un país que permita una vida digna ahora y para las próximas generaciones? Creemos que las soluciones basadas en la naturaleza son el único camino posible, y vemos en esta nueva Constitución una oportunidad para avanzar en esa dirección. Proteger nuestro patrimonio natural es necesario no solo para que el mundo no humano florezca, sino que también es una forma de resguardo de nuestro propio bienestar.

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