Nuevamente el mercado habló: la próxima vez escúchelo de cerca

Al día de hoy un inversionista con un portafolio global 60/40 que fue capaz de rebalancear en marzo lleva cerca de un 16% de rentabilidad versus un 12% del que no lo hizo: en términos absolutos, el primero está rentando más de un 30% adicional sólo por ser disciplinado!!



Este 2020 ha estado lejos de ser un año fácil en todo sentido, marcado principalmente por la pandemia global, pero también por otros sucesos como el conflicto entre EE.UU. e Irán, el colapso del precio del petróleo, elecciones agitadas en EE.UU. y los problemas internos de nuestro país, entre otros.

En materia de manejo de las inversiones, el tema tampoco ha estado exento de complicaciones; pero mirando hacia atrás vemos que este año se volvió a cumplir lo que ha pasado en varias oportunidades anteriores, por lo cual no debiésemos sentirnos tan sorprendidos: las crisis ocurren, pero luego de un tiempo se superan.

Como sabemos, los mercados son cíclicos y muy difíciles de predecir, y cada cierto tiempo tienen caídas importantes que generan mucha especulación y pánico, y tienden a dejar varios heridos en el camino. Con el paso del tiempo, en general estas caídas tienden a ser olvidadas producto de recuperaciones que cumplen con la tendencia al alza de los mercados en el largo plazo, aunque muchos inversionistas no logran capturarlas debido a una falta de disciplina financiera concreta y un pobre manejo de las emociones.

Hay dos puntos fundamentales que los inversionistas debiesen seguir siempre, de manera de mitigar los riesgos y aprovechar los repuntes de los mercados: Mantenerse siempre invertidos, y al mismo tiempo rebalancear los portafolios, que no es más que volver a la asignación de activos definida inicialmente de acuerdo a la tolerancia al riesgo y objetivos de largo plazo. Si uno sigue disciplinadamente estos dos principios, va a sortear con éxito las crisis, y generar rentabilidades atractivas en el largo plazo.

Este año vimos cómo los principales índices accionarios del mundo se cayeron entre un 25% y un 35% en marzo, lo cual llevó a muchos inversionistas a entrar en pánico y liquidar sus inversiones, olvidando que generalmente los mercados tienden a reponerse. Sólo como ejemplo, el índice S&P 500 este año ha subido un 63% luego de la caída en marzo, y muchos se lo perdieron o no lo aprovecharon del todo por el hecho de haber estado desinvertidos!!!

Adicionalmente, es importante monitorear que la proporción renta fija/renta variable de nuestras carteras (definidas inicialmente según nuestro perfil de riesgo) se mantengan más o menos en línea con el paso del tiempo, rebalanceando cada vez que hay un desvío importante, de manera de volver al posicionamiento objetivo. Un inversionista con un portafolio global de 60% renta variable y 40% renta fija - lo que debió haber hecho en marzo luego de la abrupta caída de los mercados (que provocó que su portafolio pasara a ser 50/50)- fue vender renta fija y comprar renta variable, para así volver a un 60/40: y si el mercado hubiese continuado cayendo tendría que haber continuado rebalanceando. Lo anterior, lo hubiese ayudado a mantener el riesgo del portafolio acorde a su perfil, y posicionado hacia una recuperación más fuerte de sus inversiones. Así, al día de hoy un inversionista con un portafolio global 60/40 que fue capaz de rebalancear en marzo lleva cerca de un 16% de rentabilidad versus un 12% del que no lo hizo: en términos absolutos, el primero está rentando más de un 30% adicional sólo por ser disciplinado!!

Lo que pasó este 2020 no es algo nuevo que nos debiese sorprender; es cierto que la fuerza y rapidez de los movimientos no lo habíamos visto anteriormente, pero la dirección sigue siendo la misma: un alza en el largo plazo. El mercado al igual que siempre nos vuelve a hablar, la próxima vez tenemos que ser capaces de escuchar más atentamente, de manera de no cometer los mismos errores.

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