Opinión

Sala cuna, el consenso que no avanza

Sala cuna, el consenso que no avanza

Si revisamos la prensa de los primeros días del nuevo gobierno, lo que aparece no es solo una acumulación de declaraciones sobre sala cuna universal, sino una evolución del discurso.

Primero, de la mano de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, se instala con fuerza la idea de urgencia política. Plantea que el proyecto debe aprobarse en 90 días y se compromete a ponerlo como prioridad hasta su despacho.

Segundo, desde el Ejecutivo también se reconoce la necesidad de avanzar, pero con un matiz. El ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, advierte que hay un plazo de indicaciones en curso, por lo que la iniciativa debe revisarse, pero no indica tiempos cerrados. Al mismo tiempo, reconoce que el actual diseño del artículo 203 del Código del Trabajo afecta el empleo femenino.

Tercero, el foco se desplaza decididamente hacia el financiamiento. El ministro Secretario General de la Presidencia, José García Ruminot, instala que este es el principal obstáculo del proyecto: el gobierno quiere avanzar, pero con un diseño “debidamente financiado”, y deja claro que nunca han estado de acuerdo con el mecanismo actualmente propuesto. Abre la puerta a revisar el proyecto, bajo la premisa de que revisar no implicaría retroceder.

Cuarto, esta tensión se hace explícita al más alto nivel. El Presidente de la República, José Antonio Kast, reafirma que la iniciativa es fundamental, pero condiciona su avance al estado de las finanzas públicas y a la prioridad de generar empleo. Ya no estamos hablando solo de urgencia, sino de una urgencia condicionada.

Quinto, desde el Congreso se responde reforzando la presión. La presidenta del Senado advierte que, si hay proyectos prioritarios para los primeros 90 días, sala cuna no puede quedar fuera. Además, se insiste en que puede haber transitorios, implementación progresiva y ajustes, pero que lo que no es aceptable es seguir postergando una reforma que lleva años en evaluación.

Sexto, desde el Ejecutivo se reafirma que el problema no es político, sino financiero. Se repite que hay interés en avanzar, pero que existen fallas de financiamiento, que el costo debe revisarse y que el proyecto debe asegurar viabilidad presupuestaria.

Séptimo, y hacia el final de esta secuencia, el mensaje se vuelve aún más explícito. El Presidente de la República señala que el proyecto saldrá cuando exista mayor estabilidad económica y sin generar más costos al trabajo.

Esta secuencia deja algo claro: hay acuerdo en que la sala cuna universal es necesaria y que hay que avanzar. Pero también muestra cómo, una vez más, el debate se detiene en el financiamiento.

Y ahí es donde se juega la discusión. Porque el financiamiento es un problema a resolver, no una excusa para seguir postergando. Se necesita darle prioridad y comprometerse con plazos claros. Existen alternativas y, sobre todo, existe evidencia de que integrar a más mujeres al mercado laboral impulsa el crecimiento. No las sigamos dejando fuera.

Por Cristina Vio, directora ejecutiva de ComunidadMujer

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