Una propuesta equivocada

01 Abril 2020 Gente con mascarillas por precaucion de Coronavirus, espera para tramitar su seguro de cesantia en la AFC de calle Miraflores. Foto : Andres Perez



La principal medida que están optando los países en el mundo para contener esta pandemia es que la población se quede en sus hogares, situación que está provocando una paralización creciente en la actividad productiva. No cabe duda que esta paralización implicará fuertes caídas en la actividad de casi la totalidad de las economías y la chilena no será la excepción. La consecuencia directa de esta situación es la fuerte caída en los flujos de ingresos que han comenzado a experimentar empresas y familias y es aquí donde la acción de la autoridad con un plan de ayuda oportuno será crucial para aminorar los costos de esta crisis. Ciertamente, la magnitud de estas medidas es importante no solo para contener los efectos inmediatos, sino que será determinante para definir la fortaleza de la recuperación, por cuanto mientras más dañadas salgan empresas y familias más difícil será el proceso de recuperación.

En el contexto de cómo ayudar a familias y empresas es que el gobierno anunció un plan fiscal que va en la dirección correcta, pero claramente estaría siendo insuficiente, ante lo cual algunos han propuesto permitir el retiro del 5% de los fondos de pensiones para complementar esta ayuda. De mi punto de vista, esta propuesta es equivocada por al menos tres razones. Primero, no soluciona ni complementa la principal falencia que tiene hasta ahora el plan fiscal anunciado por el gobierno, que es la acotada ayuda hacia el sector informal. En efecto, la Ley de Protección al Empleo que utilizará el fondo de cesantía para pagar las remuneraciones es una gran ayuda y en una magnitud que parece adecuada, pero que se enfoca en los trabajadores que tienen contrato y no en los trabajadores informales. Son estos mismos trabajadores formales que acceden al seguro de cesantía los que en su gran mayoría cuentan con recursos en los fondos de pensiones. Luego, esta propuesta de retirar un porcentaje de los ahorros previsionales no soluciona la insuficiencia del actual plan fiscal. Las familias que accederán al subsidio de cesantía solucionarán en forma importante su caída de ingresos, aunque ciertamente dado que recibirán un porcentaje de sus sueldos deberán hacer un esfuerzo. El problema más grande está en aquellos trabajadores informales que no accederán al subsidio y que ciertamente, en el agregado, tampoco debiesen tener recursos en sus cuentas individuales de ahorro previsional, por ende esta propuesta de retirar el 5% de los fondos no les ayuda en nada. Respecto de estas familias, el gobierno todavía tiene un desafío de cómo ayudarlas oportunamente y en el monto suficiente y ciertamente alguna ayuda específica deberá ser anunciada en lo inmediato.

Segundo, esta propuesta es equivocada, por cuanto la herramienta que posee la institucionalidad laboral chilena para enfrentar situaciones de desempleo es contar con un seguro de cesantía. La utilización de parte de los fondos destinados a jubilación que han optado países como Perú se debe a que ellos no cuentan con un seguro de desempleo con recursos suficientes como el que exhibe Chile, con más de US$ 12.000 millones en sus fondos. Finalmente, esta propuesta es equivocada, porque apunta en la dirección contraria respecto de los esfuerzos que están haciendo todos los sectores para solucionar uno de los problemas más importantes que exhibe la sociedad chilena que es el bajo nivel de las pensiones. El retiro de estos fondos solo profundizará uno de los problemas que enfrenta nuestro sistema previsional que es el bajo monto ahorrado individualmente por los trabajadores, aspecto donde afortunadamente hay un acuerdo transversal en elevarlo a través de aumentar la tasa de cotización con cargo al empleador.

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