El valor de la diversidad

En los últimos años, la consigna feminista ha acaparado la agenda pública y se ha situado en el centro del debate de la sociedad chilena, una que sigue marcada por la tensión entre las visiones que sitúan a un género por sobre otros, con aquellas que promueven la equidad para todos y todas.
La persistencia de sesgos culturales que determinan roles –como el hecho que las mujeres estemos confinadas al cuidado de los hijos, mientras los hombres solo deben salir al espacio público para ser proveedores del hogar-, se suma a datos concretos que demuestran, por ejemplo, cómo las mujeres percibimos hasta un 32% menos que nuestros pares masculinos, o que casi el doble de mujeres gana bajo el sueldo mínimo versus los hombres.
Esto, junto con otros factores, acentúa las brechas que han llevado a las mujeres a alzar la voz: de oportunidades académicas y laborales, de progreso económico, de realización personal. Y, más aún, genera una grieta que nos impide avanzar igualitariamente como habitantes de un mismo territorio, al que también quisiéramos ver progresar.
Si bien la historia remarca las grandes diferencias entre hombres y mujeres, ricos y pobres, poderosos y ciudadanos comunes; creemos que es tiempo de cambiar el paradigma, para relevar las diferentes virtudes de cada persona como foco de desarrollo y así acabar con esas disparidades.
El valor de la diversidad –de género, cultural, de lugar de origen, etc.- radica en la posibilidad de generar un círculo virtuoso de desarrollo, donde la multiplicidad de visiones que se conjugan sobre la base del respeto, pueden aportan a la construcción de una mejor sociedad.
Pero no podemos quedarnos en el sueño, pues hay mucho camino que recorrer. Si queremos aprovechar la diversidad, es necesario emparejar la cancha desde nuestros quehaceres para apoyar a quienes han resultado menos favorecidos.
En Fondo Esperanza ponemos foco en el emprendimiento femenino como herramienta para la superación de brechas y trabajamos cada día con esta realidad, donde son más de 100 mil las mujeres de esfuerzo que se unen a nuestro servicio en busca de una oportunidad que les ha sido negada.
Si bien más de 780 mil mujeres han decidido emprender en Chile, sus negocios suelen tener menores ganancias cuando se las compara con los hombres. Esto no se da porque pongan menos esfuerzo o tengan menos necesidades de desarrollo, sino por barreras como la multiplicidad de roles que las obligan a emprender desde la casa o a desarrollar solo cierto tipo de emprendimiento, con menos posibilidades de hacer crecer esas fuentes de ingreso.
Ellas tienen las mismas capacidades que los emprendedores y nuestro desafío es apoyarlas para incrementar sus productividades, favorecer su acceso a las redes comerciales y fomentar su crecimiento y empoderamiento personal. Porque el lugar de cada una no es el que nosotros creamos que sea el adecuado, sino el que las mismas emprendedoras quieran para sus vidas.
Este 8 de marzo, celebramos cada uno de sus pasos en el difícil camino de emprender y conmemoramos la lucha por un mundo equitativo, donde esperamos que la diversidad se convierta en un valor central de nuestra sociedad.
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