Björk y el valor de no parecerse a nadie




Si tengo que elegir el concierto que más me ha marcado en la vida, definitivamente fue la primera vez que vi a Björk en vivo. Fue en 1998, en el Luna Park de Buenos Aires. Yo tenía 16 años, desde hace tiempo había estado encandilada por la islandesa y verla cantando y bailando sin zapatos fue impactante.

Fui a otros dos conciertos años después, en el Estadio San Carlos de Apoquindo y en Lollapalooza, pero la primera fue única; por cursi que suene, Björk es como medio mágica. Me acuerdo perfectamente de la primera vez vi un video de ella, el de Venus as a Boy. Preciosa con su nariz tan respingada como un resbalín, ojos verdes-grisáceos de esquimal y con un peinado que sólo ella puede llevar con tanta gracia. Igual me pareció “rara”, porque Björk, como suelen ser los genios, es inusual.

El video era tan lindo como absurdo. Ella cocinando mientras sueña -o viceversa-, jugando con su iguana, quemando la mantequilla y desafiando a un huevo mientras lo fríe, terminando con brillos y luces que la envuelven, ya lista para comer. La canción apareció en su disco Debut, que hasta hoy me vuela la cabeza, igual que el siguiente, Post. Años después me enamoré profundamente de Vespertine. Obviamente no son los únicos que me gustan, pero con seguridad esos son mis preferidos.

A mis ojos, lo que tiene Björk es que es capaz de conmover de maneras que nadie más puede: con canciones felices como el cover de It’s Oh So Quiet, entre arpas y sonidos literalmente congelados como en Pagan Poetry, haciendo que videos espectaculares se transformen en sólo detalles cuando acompañan a canciones tan increíbles como Jóga, actuando de la forma en que lo hizo en Bailarina en la Oscuridad (llegando a ganar el premio a Mejor Actriz en Cannes y en los Goya), rodeada de las ninfas que la acompañan en los coros de algunos de sus shows o simplemente creando maravillas absolutas como Possibly Maybe: mi favorita personal, si me viera obligada a elegir.

Björk no se parece a nadie y lo que ella hace no se parece a nada, y aunque pasen los años, cada vez que pongo su música me suena adelantada, con esa voz inigualable, su acento marcado y una visión que podría parecer difícil de descifrar pero que siempre logra emocionar.

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