Cómo ayudar al otro en tiempos de crisis




De una ventana a otra. O desde el balcón del departamento al patio compartido. En estos tiempos de crisis, alrededor del mundo nos hemos vuelto a conectar con nuestro entorno inmediato. En Italia condominios enteros se han puesto de acuerdo para cantar canciones al unísono desde sus terrazas o azoteas. En Polonia han surgido iniciativas comunales para alimentar a los adultos mayores que viven solos. Y en Chile, muchos edificios tienen un cartel pegado en el ascensor en el que vecinos jóvenes dejan sus números de teléfono y ponen sus servicios a disposición para ayudar a aquellos que forman parte de las poblaciones en riesgo. "Si eres adulto mayor y no puedes ir al supermercado o a la farmacia, quédate en casa. Nosotros vamos por ti". Las imágenes de esta solidaridad espontánea han dado la vuelta al mundo. Tanto así, que incluso en un estado de excepción constitucional de catástrofe, como el que vivimos ahora, el pronóstico no es del todo desalentador.

Aunque también existe la mirada pesimista, algunos especialistas aseguran que en tiempos de crisis y desastres naturales surge lo mejor de la humanidad. El psicólogo francés Jacques Lecomte, quien además de dirigir la Asociación Francesa de Psicología Positiva se dedicó a estudiar los comportamientos humanos frente a situaciones adversas, planteó en su ensayo ¡El mundo va mucho mejor de lo que piensas! que la tendencia natural del ser humano, contrario a lo que se cree, es la de ayudar más que competir en momentos de alto riesgo. Uno de sus ejemplos fue la situación que vivió Estados Unidos en 2005 durante el huracán Katrina, en el que los medios de comunicación divulgaron imágenes trágicas –que ciertamente fueron fundamentales para dar cuenta de la magnitud del desastre natural– pero no dieron a conocer las iniciativas colaborativas que, en definitiva, fueron las que permitieron una rápida recuperación. "Generalmente le damos más importancia a los aspectos negativos de la existencia. Nosotros los psicólogos lo definimos como el sesgo de negatividad", explica. "Notamos el dolor, pero no su ausencia". Y, en lo concreto, ocurre que cuando se está pasando por una desgracia compartida, el ser humano no quiere sobrevivir solo.

Como explica el psicólogo y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Claudio Araya: "Necesitamos del cuidado de otros para sobrevivir, porque biológicamente somos una especie muy frágil e interdependiente. Si bien hay animales que alcanzan la autonomía en etapas muy tempranas de la vida, nosotros no. Y por eso, en momentos de crisis, tendemos a ser colaborativos y ayudar a otros más que a sobrevivir por nuestra cuenta". Y es que esta pandemia ha evidenciado nuestras vulnerabilidades: somos co-dependientes y necesitamos cooperación mutua. Porque de nada sirve salvarse solo si el resto no puede hacerlo. "Somos altruistas y pro sociales, y con más riesgo de deshumanizarnos, emergen gestos de mayor humanidad", concluye Araya.

Por eso, en estos días en los que hay que acatarse a las medidas de distancia social y tomar todas las precauciones planteadas por la Organización Mundial de la Salud, es fundamental recordar que los vínculos son importantes.

Mantente conectado a través del celular y las redes sociales

La distancia social implica una alteración en las prácticas sociales con tal de reducir al mínimo las instancias de interacción. Y si bien esto puede parecer abrumador a primeras, es clave entender que es lo único que puede detener la propagación del virus. Para remediar esta medida de aislamiento, se puede asumir una rutina de comunicación virtual. "Hay que cuidar los vínculos más que nunca, sobre todo porque estamos en una situación de estrés que es mayor", explica Araya. "En este caso es clave hacerles un seguimiento a nuestras personas queridas, especialmente si sabemos que viven solas. En otras palabras, estar atentos y conscientes de que no estamos solos en esto".

Por su lado, el psicólogo de la Universidad Adolfo Ibáñez Cristóbal Hernández plantea que la importancia de mantener nuestras relaciones tiene que ver con sentirnos seguros y viables dentro del colectivo y ser parte de una comunidad que nos cuida y a la que nosotros también cuidamos, lo que disminuye nuestra sensación de alerta y eventual estrés. "Habitualmente buscamos el contacto porque nos hace sentir mejor, pero en este minuto se nos está pidiendo reducir ese contacto físico, por lo que otras maneras de interacción a la distancia, tales como los llamados por teléfono y las redes sociales, juegan un rol clave", explica.

Ofrecer asistencia a los vecinos que estén en riesgo

Según los Centros para el control y la prevención de enfermedades, los ancianos, las personas con enfermedades crónicas tales como el diabetes y aquellos con enfermedades cardíacas y pulmonares, constituyen la población en riesgo. Si no eres parte de ese grupo, en este momento es clave ayudar a aquellos que estén más expuestos, preguntarles en qué necesitan ayuda y hacerlos sentir acompañados, especialmente si se trata de adultos mayores que están solos. Una manera concreta, según explica Araya, es mediante un seguimiento diario y compartiendo nuestro contacto en carteles o en grupos de WhatsApp con nuestros vecinos.

Pon en práctica medidas de higiene en áreas compartidas

Lavarse las manos con agua y jabón durante 20 segundos es clave, pero este es un buen momento para pensar en los espacios comunes: desinfectar los botones del ascensor y las manijas de las puertas puede ser una buena medida para llevar a cabo con frecuencia.

Comparte solo información verídica

En momentos de crisis las noticias falsas abundan. Si bien las redes sociales son un espacio personal en el que cada uno es libre de compartir lo que quiera, no hay que olvidar que se trata de plataformas interactivas que crean comunidad. Desinformar puede contribuir a una mayor sensación de pánico colectivo, por lo que es importante que tomemos decisiones responsables y ayudemos a reducir los miedos innecesarios.

Mantente disponible para una conversación

No hay que olvidar que hay personas que viven solas que puedan estar pasando por un momento difícil. Pueden ser nuestros vecinos y este es el momento para acercarnos y conocerlos. Como explica Cristóbal Hernández: "vale la pena recordar que aun cuando estamos aislados, es necesario que todos nos sintamos parte de un grupo, porque si no, las secuelas a nivel psicológico pueden ser fuertes. Estemos disponibles para hablar y preguntemos si necesitan algo de nosotros".

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