Adhesión al Escudo de las Américas de Trump se toma gira de Kast por posibles alcances en coordinación militar
Una semana antes del viaje a Nueva York, el canciller reunió a los exministros de Relaciones Exteriores para pedirles su opinión sobre el ingreso a la iniciativa de Trump. Varios le plantearon reparos, pero el gobierno terminó suscribiendo el acuerdo durante la visita del Mandatario a la ONU.

“Será difícil restarse”. La frase cayó sobre la mesa. No era una advertencia menor ni una consideración diplomática más. Francisco Pérez Mackenna estaba hablando de la adhesión de Chile al Escudo de las Américas (Shield of the Americas), la iniciativa impulsada por Donald Trump que, días después, terminaría instalándose en el centro de la gira de José Antonio Kast por Nueva York.
La escena ocurrió seis días antes de que el Presidente aterrizara en Estados Unidos. Hace poco más de una semana, en el Edificio Carrera de Teatinos, Pérez Mackenna reunió al grupo de excancilleres para escuchar sus opiniones sobre algunos de los asuntos que comenzaban a tensionar la política exterior del gobierno, incluso el desempeño de él mismo. Entre los asuntos que se abordaron estaba precisamente la relación con Estados Unidos.
Sin embargo, hasta ahora se desconocía que ese día se abordó el ingreso formal de Chile al Shield of the Americas.
Según tres asistentes a ese encuentro, el canciller planteó que sería difícil que Chile se restara de la iniciativa. La frase abrió una conversación que, de acuerdo con quienes estuvieron presentes, terminó con la mayoría de los exministros manifestando derechamente su oposición.
“Nos pidió opinión y la mayoría expresamos oposición al ingreso, pues se trata de una alianza militar con brazo operativo”, relata uno de los asistentes.
Otro de los presentes matiza que el canciller pidió opiniones, pero que “no se comprometió con nada”. Un tercero coincide en que Pérez Mackenna señaló que sería difícil negarse.
El episodio fue relatado este miércoles por el excanciller Mariano Fernández en entrevista con Desde La Redacción de La Tercera. “Entonces, él lo que nos dijo, yo estaba sentado a la mano izquierda del canciller, que era muy difícil para Chile no suscribir el tratado del Escudo de las Américas”, relató.
Fernández ratificó que, junto a la mayoría de los presentes, hizo ver que estaban “completamente en desacuerdo”. La diferencia, explicó, no estaba en la cooperación internacional para combatir el crimen organizado, sino en los alcances que podía adquirir la iniciativa.
Consultado por el argumento entregado por el canciller para sostener que era difícil no adherir, Fernández fue directo: “Que Estados Unidos estaba presionando”.
La decisión finalmente se concretó este martes, en plena gira de Kast por Nueva York. El Mandatario participó de la reunión del Shield of the Americas encabezada por Trump y Chile pasó de su condición de observador a adherente de la instancia. La definición se adoptó antes del viaje, zanjada por el Presidente y su comité político.
Un dato que a la luz de los hechos resulta relevante pues entre los parlamentarios que acompañan a Kast en Estados Unidos, algunos habían recibido previamente la señal de que Chile no suscribiría el acuerdo durante la gira. Entre ellos, los diputados Raúl Soto (PPD) y Álvaro Ortiz (DC), quienes habían expresado reparos a la incorporación.
La presión sobre la decisión
En el entorno de los excancilleres quedó la impresión de que el margen para rechazar la invitación estadounidense estaba condicionado por el estado de la relación bilateral. En los últimos meses, el vínculo con Washington había acumulado episodios complejos, entre ellos la política arancelaria de la administración Trump y declaraciones de integrantes del propio gobierno chileno que habían generado fricciones.
Uno de los episodios más recordados ocurrió después de que el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, cuestionara la pertenencia de los países a la Corte Penal Internacional. El ministro de Defensa, Fernando Barros, respondió entonces: “Chile no es el patio trasero de nadie”.
A eso se sumaba otro elemento: el delicado equilibrio que Chile ha buscado mantener entre Estados Unidos y China. El Shield of the Americas se presenta formalmente como una plataforma de coordinación contra el narcotráfico y el crimen organizado, pero su declaración incorpora también materias económicas, de seguridad -con intervenciones militares- y coordinación multilateral.
Como sea, después de confirmarse el ingreso, Kast fue enfático en marcar distancia con una eventual dimensión militar. “Aquí no estamos hablando de operaciones militares en contra del crimen organizado o del terrorismo”, dijo. También sostuvo que la iniciativa no afecta la soberanía de los países y que cada Estado actúa conforme a sus propias legislaciones.
Entre ellos está la intención de solicitar al Consejo Permanente de la OEA la convocatoria de una reunión de consulta para evaluar el establecimiento de un Órgano de Consulta en virtud de los artículos 6 y 13 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), además de promover una acción colectiva contra organizaciones narcoterroristas en el marco de ese tratado.
El documento estadounidense, además, explicita que el Shield of the Americas se articula sobre tres pilares: económico, seguridad y coordinación multilateral. Esa definición amplía el margen respecto de la comunicación chilena, que puso el acento únicamente en la coordinación para combatir el crimen organizado.
La diferencia entre ambos textos es uno de los elementos que ahora tensiona la explicación oficial.
Fuentes de Cancillería sostienen que la referencia al TIAR debe leerse con cautela. Primero, remarcan que el documento no activa el tratado ni establece una obligación inmediata para los países adherentes: lo que plantea es la intención de solicitar al Presidente del Consejo Permanente de la OEA la convocatoria de una reunión de consulta para evaluar el establecimiento de un órgano de consulta. Es decir, se trata de una convocatoria que eventualmente tendría que materializarse y no de la aplicación automática de alguna de las disposiciones del tratado.
También apuntan a que la declaración estadounidense cita específicamente los artículos 6 y 13 del TIAR, y que ninguno de ellos establece por sí mismo una acción militar ni supone el uso de la fuerza armada.
Así, explican, el artículo 6 contempla la reunión del órgano de consulta frente a situaciones que puedan poner en peligro la paz del continente, mientras que el 13 regula aspectos relativos a la convocatoria de ese órgano.
En esa lectura, agregan, el sentido del TIAR es precisamente contar con un mecanismo de consulta entre los países frente a amenazas que puedan afectar su soberanía. Y ahí es donde el gobierno y quienes adhieren a la iniciativa estadounidense sitúan el problema del crimen organizado: una amenaza que, por su capacidad de penetrar instituciones, controlar territorios y afectar la seguridad de los ciudadanos, puede constituir también un desafío a la soberanía de los Estados.
Además, añaden que cualquier medida que eventualmente se adopte bajo el marco del TIAR debe ser compatible con la Carta de Naciones Unidas. Desde el Ejecutivo enfatizan además que el texto reafirma el respeto por las legislaciones nacionales, la voluntad de cada Estado soberano y sus respectivas obligaciones jurídicas.
Por lo mismo, defienden que la adhesión de Chile al Shield of the Americas no supone haber aceptado de antemano una operación militar ni compromete al país a emplear sus Fuerzas Armadas en acciones contra organizaciones criminales.
Sin embargo, los críticos de la decisión tienen otra aproximación a esa lectura. Fernández sostuvo que no hay dobles lecturas y el TIAR “es un tratado militar” y advirtió que la referencia incorporada por Estados Unidos puede abrir discusiones posteriores sobre cooperación en esa materia.
El excanciller Heraldo Muñoz, por su parte, cuestionó la falta de claridad sobre el instrumento suscrito y planteó que, si se trata de un acuerdo que fija obligaciones para el Estado, corresponde discutir sus implicancias jurídicas y el papel del Congreso.
“La Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados es clara en cuanto a que un tratado es cualquier acuerdo internacional por escrito, independientemente de su denominación. Y en este caso la adhesión de Chile al Escudo de las Americas puede ser considerada un tratado, además, porque fija obligaciones al Estado y eso solo se puede hacer por ley y, en consecuencia, por el pronunciamiento del Congreso. Nos hemos enterado del acuerdo suscrito, por vía del texto difundido por el Departamento de Estado de EEUU, donde hay referencia al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Estamos ante un asunto muy sensible, que requiere debate y transparencia porque está en juego la autonomía de la política exterior y de defensa de nuestro país”, puntualizó a este medio.
En paralelo, existe otro elemento que explica por qué la controversia no termina en la dimensión de seguridad.
La declaración estadounidense también contempla fortalecer la cooperación económica, explorar mecanismos de revisión de inversiones, proteger cadenas de suministro de minerales críticos y promover regulaciones para proveedores de infraestructura digital. Ninguno de esos elementos fue desarrollado en el comunicado con que Cancillería informó la adhesión.
La explicación del gobierno es que ese comunicado tenía como objetivo informar el ingreso de Chile a la instancia y que los alcances adicionales corresponden al texto conjunto suscrito por los países participantes.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE
















