Felipe Ward, ministro de la Segpres: "Por primera vez en mucho tiempo hay un gobierno que se hace cargo de los problemas de la ciudadanía"

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"Los políticos, entre cuatro paredes, se han sentado durante mucho tiempo a preocuparse de sus prioridades. El ejemplo más nítido es el del proceso constituyente que impulsó Bachelet", dice. Así, pese a las críticas de la oposición, destaca la agenda social del Ejecutivo y agrega que hay espacio para "nuevas ideas".




Estuvo ad portas de ser ministro del Interior, pero el Presidente Sebastián Piñera, a último momento, lo designó como el nuevo titular de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres). Así, Felipe Ward (UDI) saltó de la cartera de Bienes Nacionales al comité político del Mandatario. Y su primera misión será sacar adelante la agenda social en medio de la crisis.

En este contexto, en su primera entrevista como titular de la Segpres, Ward recalca la disposición al diálogo del gobierno para llegar a acuerdos con la oposición.

¿Le hubiese gustado ser el ministro del Interior?

Recibí una llamada del Presidente postulándome la idea de trabajar en la Segpres. Me pareció notable en materia de responsabilidad y dije, automáticamente, que sí.

¿Cuál es el sello que busca darle a la cartera?

El Presidente me pidió desde el primer día poner el énfasis en la agenda social. Nos damos cuenta como gobierno que lo que ocurre debe ser atendido por la clase política.

¿El Presidente le pidió algún plazo para despachar del Congreso esta agenda?

Esta semana logramos aprobar en primer trámite el seguro catastrófico, y en tiempo récord pudimos despachar el proyecto de tarifas eléctricas, gracias al gran trabajo que realizó el ministro de Energía. Es decir, la agenda social está avanzando, y eso nos tiene contentos. En los próximos días vamos a presentar nuevos proyectos, junto con la urgencia que les vamos a poner a otras iniciativas que están actualmente en trámite y que sintonizan con esta agenda. Plazos es muy difícil autoimponerse, porque tenemos que legislar y presentar estas solicitudes en ambas cámaras.

Y de lo que hoy está en el Congreso, ¿qué es lo más urgente?

Todos los proyectos que forman parte de la agenda social son prioritarios, y creo que responden en gran parte a lo que está ocurriendo en la calle; me refiero a las manifestaciones pacíficas.

¿Hay algún orden?

Nos interesa presentar y priorizar lo antes posible el que tiene que ver con la defensoría de las víctimas; vamos a trabajar con mucha urgencia lo que tiene que ver con pensiones; el ingreso mínimo garantizado también es algo que vamos a priorizar de forma cronológica. Y esperamos también que el resto de los proyectos que forman parte de la agenda social estén presentados prontamente en el Congreso.

Por primera vez, el gobierno se abrió oficialmente a revisar la reintegración tributaria y a incluir componentes de solidaridad en la reforma de pensiones...

El ministro Briones fue preciso en expresar la voluntad del gobierno de revisar la reintegración. Eso se les planteó a los presidentes de los partidos de Chile Vamos y de la oposición. Es la revisión profunda de la reintegración en la reforma tributaria.

La DC está pidiendo un 2% de solidaridad en pensiones. ¿Hay margen para eso?

No quiero emitir un juicio de valor respecto del proyecto de pensiones en particular, pero sí el Presidente nos ha pedido que conversemos, que abramos un cauce institucional para avanzar en la agenda social y en los proyectos que están en el Congreso. Y eso no tiene ningún tipo de exclusión ni en temas ni en colores políticos.

Finalmente, el gobierno termina cediendo en sus reformas más emblemáticas. ¿Les duele haber renunciado a eso?

Lo importante es avanzar. Hay que comprender que lo que nos está pidiendo la ciudadanía es dialogar. Y en ese diálogo, necesariamente, hay posiciones que en algún momento pueden cambiar.

¿A cuánto de ese programa inicial tiene que renunciar el gobierno?

No hablaría de renunciar, sí de priorizar. Hay que comprender que este es un país que cambió. El gobierno debe comprender eso también, y creo que lo estamos mostrando y demostrando a través de la agenda legislativa. Y si somos capaces de avanzar en esa agenda, vamos a ser capaces de cumplir con el programa de gobierno. Y estoy seguro de que va a ocurrir de esa manera.

¿Fracasó ese programa?

Bajo ningún punto de vista. Es un programa exitoso desde el punto de vista que nos permitió ganar la elección. Si uno lo compara con la propuesta que se hacía desde otros sectores políticos, sintonizamos de mejor manera con la ciudadanía, pero ese programa requiere una actualización. Y eso es lo que estamos haciendo con esta agenda social.

Luego de la reunión del jueves en La Moneda, la oposición calificó de "insuficiente" la apertura del Ejecutivo en la reintegración tributaria y, también, los resultados de la reunión...

Prefiero ver el vaso medio lleno. Decidieron venir a La Moneda a dialogar. Y hay apertura en torno a todos los temas. Entonces, si bien vamos a tener diferencias, creo que vamos a ser capaces de sacar proyectos adelante. Existe un espacio para que ellos participen formalmente mediante indicaciones o nuevas ideas en la agenda social.

Otro de los temas con que no quedaron conformes es con la negativa del gobierno para avanzar en materia de nueva Constitución...

El proceso de participación ciudadana que encabezó la expresidenta Bachelet fue muy criticado, porque tuvo poca acogida por parte de la ciudadanía. Hubo pocas personas que participaron de ese proceso, y nunca se habló de contenido. Entonces, es necesario hacer las cosas ordenadas. Es imposible poder trabajar en una nueva Constitución si primero no se desarrolla un proceso de diálogo ciudadano. Entonces, lo que ha planteado el Presidente Piñera es que hay apertura a conversar, pero debe ocurrir primero el diálogo ciudadano. Y si de ese proceso surgen reformas profundas que hay que, eventualmente, llevar al Congreso, veamos si ocurre.

Hoy el gobierno no tiene el mismo margen que hace un mes para negociar sus reformas en el Congreso...

He visto durante estos días, en que me ha tocado tener reuniones en el Parlamento, una disponibilidad realmente muy notable de parte de los parlamentarios. Comprenden que tenemos que hacer gestos, tener apertura al diálogo... Yo soy optimista.

¿Qué pasa con los otros proyectos de la agenda social que anunció el Presidente: el límite a la reelección, la reducción de la dieta parlamentaria y altos cargos del Estado? ¿Cuál va a ser su propuesta?

Eso es algo que se está estudiando en el Ejecutivo. Nosotros entendemos que desde la política tiene que darse una señal distinta.

Respecto de la agenda legislativa y esta agenda social, ¿por qué cree que hasta ahora no la ha sentido la gente?

No hay una agenda o un proyecto de ley perfecto, pero entendemos que este es un avance importante. Por primera vez en mucho tiempo hay un gobierno que se hace cargo de los problemas de la ciudadanía y no de los problemas de los políticos. Esta agenda social responde a lo que está ocurriendo en relación con las preocupaciones de las personas. Y siento que la distancia que existe entre la ciudadanía y los políticos obedece a que los políticos, entre cuatro paredes, se han sentado durante mucho tiempo a preocuparse de sus prioridades. El ejemplo más nítido es el del proceso constituyente que impulsó la expresidenta Bachelet, donde se nos planteaba la necesidad y la urgencia de una nueva Constitución sin decirnos cuál era el contenido.

Usted fue un acérrimo opositor al gobierno de Michelle Bachelet. Y hoy le toca asumir un rol dialogante con quienes integraron ese gobierno. ¿Cómo lo va a hacer?

Ya lo estoy haciendo. Ha tenido una buena recepción la solicitud que nos hizo el Presidente de la República y el mensaje que nos ha hecho transmitir al Congreso.

¿Cuánto le pesan sus declaraciones del pasado?

Todos tenemos que comprender que hoy se exige más de las autoridades políticas. Las palabras deben ser empleadas con la prudencia necesaria y, desde ese punto de vista, estamos todos dispuestos a hacer un esfuerzo diferente.

¿No hay una autocrítica por una desconexión por parte de su sector en torno a algunas de las demandas que hoy nuevamente surgen desde la ciudadanía?

Me pareció muy adecuado escuchar declaraciones y leer declaraciones de personas que pertenecen a distintos sectores políticos en las que se realiza una autocrítica, en las que se comprende que lo que está ocurriendo no tiene que ver con un gobierno en particular, con una administración ni con un proceso que lleve semanas o meses.

¿Cuál va a ser su estrategia en el Congreso? Muchas veces se cuestionó el pirquineo de votos o que se marginara al PC y al FA de reuniones prelegislativas. ¿Va a seguir con ese diseño?

Vamos a continuar con la buena dinámica de relación con los parlamentarios que encabezó el ministro Blumel.

¿Pero se dialogará con todos o se seguirán buscando los votos de ciertos sectores, como la DC y el PR?

El diálogo, desde el día uno, ha sido con todos. Eso se demuestra con la invitación que hizo el Presidente a todos los sectores políticos a participar de una conversación en La Moneda. Si se restan, los vamos a volver a invitar.

Pero en la oposición acusan que esta voluntad de diálogo del Ejecutivo ha sido estéril y que, de hecho, el Presidente ya tenía definidos los anuncios antes de escuchar a los partidos. Entonces, ¿no hay una autocrítica ahí también que hacer y modificar de parte del gobierno?

La disponibilidad no es solo protocolar, no es solo formal, sino que es profunda. Si bien hay una agenda social presentada, por supuesto que podemos seguir avanzando en otros proyectos de ley si hay consenso en torno a ello.

¿Qué le parece que esos sectores estén impulsando la acusación a Chadwick y al propio Presidente?

Es injusto, es una medida incorrecta. Lo que el Congreso debe hacer es avanzar en medidas que ayuden a la ciudadanía. No veo que eso ocurra con esta medida fiscalizadora. El Congreso pierde tiempo y va a perder tiempo en las acusaciones constitucionales que podría dedicar a la agenda social.

Entonces, ¿quién responde por los excesos y abusos que se han denunciado? Porque se están investigando muertes a manos de las FF.AA. en un estado de emergencia decretado por este Presidente, no otro...

Esos hechos ocurrieron, fueron denunciados y están siendo investigados. Es decir, están encauzados adecuadamente, y eso debe seguir avanzando. Pero, en paralelo a eso, iniciar una acción de ese tipo le hace perder tiempo a un Congreso que no tiene tiempo que perder, ya que debe sacar adelante una agenda social que sintonice con la ciudadanía. El gobierno ha mostrado y demostrado su compromiso con los DD.HH.

Entonces, ¿no hay responsabilidad política del Presidente ni de Chadwick?

Ya habrá tiempo para analizar las responsabilidades políticas de lo ocurrido. Seguimos en la crisis, eso es importante recalcarlo.

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