Por Juan Andrés QuezadaJara ante el 14/D: la amenaza de una derrota histórica tensiona al oficialismo
Mientras ronda el fantasma de una derrota ante Kast parecida a la del plebiscito constitucional de septiembre de 2022 (38%-61%), la candidata oficialista ha intentado mantener de pie al bloque de partidos que la apoyan y sumado apoyos importantes, como el de la expresidenta Michelle Bachelet.
El jueves, pasadas las 7.30 horas, la candidata presidencial oficialista y de la DC, Jeannette Jara, abandonó la casa de Michelle Bachelet, en La Reina, con la confianza de que tenía un buen golpe para responderle al propinado por Eduardo Frei a su campaña, al apoyar días antes al republicano José Antonio Kast.
Pero pidió mantener en reserva la reunión hasta la tarde, para que no opacara su performance en el primer debate de la segunda vuelta -organizado por el Hogar de Cristo y otras organizaciones sociales en conjunto con radio Cooperativa- que se realizó esa mañana.
Camino a la radio, la candidata repasó su estrategia: enfrentar con rudeza a su contrincante, contradecirlo con nuevos argumentos proporcionados por su equipo y ojalá sacarlo de sus casillas.
A ratos, Jara logró su objetivo, tensionando el primer round de tres que habrá de aquí al 14 de diciembre (el miércoles es el debate organizado por las radios y el martes 9, el de los canales de televisión). Pero, salvo en un par de ocasiones en que Kast picó el anzuelo -e inmediatamente su asesor, Cristián Valenzuela, al otro lado del cristal, le mandó mensajes a través del teléfono-, el candidato opositor no cayó en el juego. Es más, durante los comerciales hizo reír a la exministra, sacándola con habilidad de su lógica de confrontación.
Uno de ellos fue en el minuto nueve, cuando se abordaba el tema del agua potable en sectores rurales y Jara acusó a su competidor de no haber hecho nada por ese tema en los 16 años que fue diputado, además de volver a encararlo por rechazar varias invitaciones a debates y sólo dedicarse a criticar al gobierno.
Kast le respondió con ironía -“después de este corte comercial…”-, que la candidata aprovechó en el acto: “¿No te parece un poquito irrespetuoso tu trato?”, le dijo.
Pero en general Kast no se inquietó, manteniendo intacta su estrategia de convertir esta elección en un plebiscito al actuar del gobierno del Presidente Gabriel Boric, que hoy lo mantiene como favorito en las encuestas.
Lanzarse al cuello de Kast era una idea que defendía el exestratega de Jara, Darío Quiroga -quien dejó el comando el 21 de noviembre en medio de una polémica con el PDG-, y a la que se oponía el mundo más concertacionista. Estos últimos argumentaban que se corría el riesgo de que un sorpresivo endurecimiento de la candidata podría eclipsar su simpatía y capacidad de llegar a acuerdos, atributos que ella se había ganado durante la campaña.
Por ello, la performance de Jara en el debate radial produjo algunas especulaciones sobre la continuidad de la influencia de Quiroga en su campaña.
“Hay que proponer certezas, correcciones y propuestas que les hagan sentido a los chilenos y refutar propuestas falsas y equivocadas de la candidatura adversaria”, señala Ricardo Solari -miembro del equipo estratégico-, buscando resumir el actual plan para lo que resta de campaña.
Para muchos analistas, este primer cara a cara reflejó con claridad el actual momento de la campaña, restando poco más de dos semanas para la elección. Coincidían en que tras el insuficiente resultado (26,8%) obtenido en primera vuelta, Jara estaba apostando al “todo o nada”. El líder republicano, en tanto, estaba administrando su amplia ventaja -para muchos irremontable- con una campaña que fue planificada milimétricamente antes del 16 de noviembre, evitando cometer errores y caer en provocaciones y polémicas.
Tras el debate, el chofer de Jara tomó la autopista y partió al aeropuerto para que la abanderada de la centroizquierda tomara un avión rumbo a Antofagasta. Era su primera incursión en regiones en busca de los votos de Franco Parisi (PDG) -quien obtuvo la primera mayoría en esta región, con un 33,9%-.

Sin plan ni agenda para el balotaje
Tras los resultados de la primera vuelta, Jara saltó de una campaña a otra sin una estrategia definida y sin lograr sortear el fantasma de la continuidad, que diariamente le enrostran desde la derecha.
La decisión de Quiroga era que había que esperar el resultado de los comicios para definir el plan de acción. Hacerlo sin los números sobre la mesa sería como “hacer castillos en el aire”.
Mientras Kast anunciaba su jefe de campaña para el balotaje y partía de gira a La Araucanía y Arica, en la primera semana de Jara hubo mucha improvisación, junto con la inesperada salida de Quiroga.
Se instaló un ambiente de pesimismo que esta semana admitió con total franqueza el nuevo vocero, Francisco Vidal. “Kast tiene una reserva relativa (de votos) con Chile Vamos y con libertarios. Nosotros, no”, dijo en una entrevista. También lo advirtió el gobernador de Los Ríos, Luis Cuvertino (PS), en radio Biobío: “Es un escenario electoral muy complejo, muy difícil de superar. Pero siempre hay dosis de esperanza".
La semana pasada, fue la propia candidata quien tomó el teléfono para mantener de pie al bloque de partidos que la apoyan, reactivar su campaña y cortar de raíz cualquier atisbo de desintegración de la alianza que la apoya.
Llamó personalmente a los jefes de partidos que no habían logrado el mínimo de cuatro parlamentarios para mantenerse con vida, entre ellos, el presidente de Acción Humanista, Tomás Hirsch. También a candidatos derrotados, como el senador Tomás de Rementería (PS), quien postuló a la Cámara de Diputados y que el viernes estuvo presente en la foto de su nuevo equipo de campaña. Lo mismo hizo con el senador electo Vlado Mirosevic, cuyo partido -el Liberal- se había marginado de su anterior campaña.
Jara sabía que tenía que poner al frente de su campaña a un rostro potente con apoyo ciudadano y con la energía suficiente para motivar a las tropas oficialistas, sobre todo a las desmotivadas por el favoritismo de Kast. Su carta, y así lo habían conversado, era el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic (FA), pero una lesión se lo impidió.
La mañana del jueves 20, Jara llamó a la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, recién reelecta en el Maule, y la invitó a su casa, donde le ofreció ser su jefa de campaña y le pidió imprimir energía. La senadora rápidamente reunió a los principales directivos de la campaña, pero se quedó con una sensación: no había planificación ni estructura andando en un cuadro que al menos está cuesta arriba.
“Y aquí estamos nuevamente luchando contra quienes no respetan la democracia”, señaló la presidenta del PS, en una arenga ante la juventud de su partido.
Desde el comando afirman que todo el oficialismo y la mayoría del mundo DC están esforzándose para obtener un buen resultado, o en su defecto, una “derrota digna”, término que esta semana acuñó el experto en elecciones Pepe Auth.

Un mensaje para cada región
La primera definición de Vodanovic y Solari -quien por inconvenientes médicos no pudo asumir la dirección de la nueva campaña- fue mapear el terreno de juego en que se disputa esta batalla final. Su definición fue que no había que comenzar a disparar a la bandada, sino que a blancos claros (electores que no votaron por Jara) con alguna posibilidad real de persuadir.
Ellos eran hombres, mujeres y jóvenes del estrato social C3 (clase media baja) y D (sectores populares o vulnerables), alejados y desilusionados de la política y de todos los políticos.
Ya había un amplio trabajo de análisis electoral hecho en primera vuelta por la periodista Myriam Aravena (PC) -quien renunció a su cargo en el Segundo Piso de La Moneda en agosto- para integrar el equipo de datos electorales, al cual había que sumar los resultados de la reciente elección presidencial y parlamentaria. Al equipo se sumó la joven encargada electoral del PC, Martina Valenzuela, quien también dejó su puesto en La Moneda.
Con estos datos sobre la mesa, ahora había que definir rápidamente un plan, un mensaje específico y obras concretas para cada región, partiendo por Antofagasta, Arica, Iquique y luego Concepción. Y, en la medida de lo posible, también para 50 comunas en las que Jara había sacado una votación muy por debajo de la histórica obtenida por la izquierda.
En el comando 2.0 -como Jara bautizó a su nuevo equipo- estaba más que claro, que en temas programáticos, la promesa de que Kast reduciría el gasto fiscal -pudiendo afectar el pago de pensiones y otros beneficios- no había calado en este electorado poco informado. Y a él había que llegar con anuncios concretos que pudiesen atraer su atención y ojalá en encandilarlos, como la construcción del Arena Antofagasta para la realización de espectáculos y una nueva sede universitaria en Calama.
“Jara debe ofrecer medidas económicas audaces para el Chile que representa candidaturas como la de Parisi y, en cierta medida, Kaiser; un campo muy diverso llamado ‘clase media emergente’, es decir, gente que viene de abajo y que quiere surgir”, dice la socióloga Pierina Ferretti, directora de la Fundación Nodo XXI, ligada al Frente Amplio.
Hubo varios cruces -plasmados en power points- que inyectaron optimismo al comando, por ejemplo, uno que muestra el “delta” (diferencia) entre la suma de la votación obtenida -en diputados- de la lista de los Verdes, Regionalistas y Humanistas (6,9%) y la de los partidos oficialistas (30,6%). Ambas suman un 37,5%, es decir, casi 11 puntos menos del 26,8% que obtuvo Jara, y al cual se podría llegar con cierta facilidad.
Desde el cuartel general de Jara, en calle Londres 36, dirigentes de todos los partidos aseguran que la máquina electoral está en marcha, sobre todo en los grandes partidos -PS y PC- y en los más pequeños.
“Es muy difícil (ganar la elección), pero no imposible”, es la frase que todos repiten al ser consultados por la definición del próximo 14 de diciembre.
En privado, reconocen que existe el miedo a obtener el peor resultado presidencial histórico de la centroizquierda, e incluso, una derrota parecida al del plebiscito constitucional del 4 de septiembre de 2022 (38,1% para el Apruebo vs. 61,8% del Rechazo).
“Es un riesgo real, porque más de 20 puntos separan a la derecha de la izquierda en primera vuelta y el 70% votó por candidatos que pugnaban por quién era el opositor más furibundo al gobierno actual. Hasta ahora, la izquierda ha perdido la presidencial dos veces ante Sebastián Piñera, en 2010 y 2017, pero con 48,3% (Frei) y 45,4% (Alejandro Guillier), respectivamente”, dice Auth. “El éxito para Jara es que la distancia sea menos de 10 puntos”, agrega
Por ahora, las encuestas Criteria y Data Influye coinciden en un 59%-41% en favor del republicano.

Toda la carne a la parrilla
Ya tomadas contrarreloj -y con retraso- las principales definiciones, la candidata, su generalísima y su jefe del equipo estratégico, el senador Daniel Núñez (PC), siguen recibiendo ideas diariamente, de todo tipo, que puedan remover el tablero.
La paradoja, cuentan fuentes del comando, es que la mayoría de los consejos no incluye a voceros, mensajes ni figuras políticas.
“Hay que entender que las decisiones electorales las está tomando la mitad de los chilenos que no estaba participando ni interesado en la política y tenemos que acercamos a ellos”, dice Víctor Maldonado (DC), parte del nuevo equipo estratégico.
De ahí que ha habido una búsqueda frenética de embajadores o influencers, entre ellos, la activista animalista Eliana Albasetti, la escritora Francisca Solar, la astrónoma Teresa Paneque y la exfutbolista Iona Rothfeld.
El equipo de redes trabaja, además, con personalidades que sólo han expresado su apoyo a la exministra del Trabajo y Previsión Social, sin formar parte de ningún equipo, como el exministro Mario Marcel y los cantantes Mon Laferte y Young Cister. Y figuras que no le han entregado su apoyo, pero que han criticado a Kast, como la pareja de influencers Mike Milfort y Melany Contreras, más conocida como “Chichi”.
Tras el papelón que significó anunciar al trapero Balbi El Chamako -quien debió ser desvinculado a las pocas horas al aparecer que estaba vinculado a una causa por violencia intrafamiliar-, el comando optó por no ir a buscar a cantantes urbanos, pese al arrastre que hoy tienen en los jóvenes de todos los estratos sociales.
En todo caso, la idea es “tirar toda la carne a la parrilla”, señalan desde el comando. Incluso, se ha evaluado la posibilidad de que Jara presentara a figuras de peso -y respetadas transversalmente-, como sus ministros en Hacienda y Seguridad Pública, en la eventualidad de que llegue a La Moneda. Esta idea propuesta por Guido Girardi (PPD), entre otros, por ahora estaría descartada, ya que podría ser vista como una “descortesía” a los actuales miembros de su equipo, entre otras adversidades.
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