Por David TralmaLas razones por las que La Moneda aún no ha inscrito la candidatura de Bachelet a la ONU
En el entorno de la expresidenta dicen que ella sigue en competencia y que está a la espera de lo que decida la Cancillería.

Hasta hoy, la expresidenta Michelle Bachelet no tiene intenciones de deponer su candidatura a la Secretaría General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Aunque el presidente Gabriel Boric anunció su postulación y la Cancillería destinó recursos para su campaña, lo cierto es que, hasta ahora, no ha sido inscrita ante el organismo internacional que lidera el portugués António Guterres.
Por ahora, el único inscrito para competir por el cargo más importante de la entidad es el argentino y cercano de Javier Milei, Rafael Grossi, quien ha empujado su nominación desde el cargo de director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
En palacio y Cancillería existe coincidencia de que uno de los principales factores para aún no inscribir de manera formal la candidatura de Bachelet es la incierta definición del próximo presidente, José Antonio Kast, de respaldar o no a la dos veces exmandataria.
El líder republicano mantiene en suspenso su decisión incluso después de un encuentro bilateral que sostuvo con la propia Bachelet en su oficina de calle Capitán Fuentes en Ñuñoa, donde ambos compartieron por casi dos horas. Tras la cita, que se concretó el pasado 22 de diciembre, Kast enfatizó que tomará su decisión recién después del 11 de marzo, jornada en la que él ascenderá al poder.

Por razones evidentes, el respaldo de Kast a la nominación de Bachelet es importante para esta última, quien de todos modos sigue en modo campaña y proyecta reactivar su agenda de viajes a fines de enero. Esto, pese a que existe la posibilidad de que sea el gobierno de Boric quien se adelante e inscriba la candidatura en los días que restan de administración.
Esta opción, sin embargo, no termina de convencer en Palacio, donde apuestan a que Kast se incline en favor de Bachelet más allá de las presiones que pueda recibir desde los sectores más duros de su futura alianza de gobierno, como el mundo libertario.
Otra definición del republicano la que están atentos en el entorno de Bachelet es el nombramiento de su canciller, pues no es lo mismo un perfil político moderado que la instalación de un titular de Relaciones Exteriores que represente a los sectores más duros de su gobierno.
Hasta ahora, el elegido es el empresario Francisco Pérez-Mackenna.
En el gobierno también están sobre la mesa otros dos factores que pueden incidir en la inscripción de la candidatura de Bachelet a la ONU.
Uno de ellos es el desarrollo del escenario internacional -marcado por la ofensiva desatada por Donald Trump en la región- y el otro es la propia evaluación que pueda hacer Bachelet respecto de cuál es el mejor lugar desde el cual puede aportar en su cruzada contra el auge de la nueva derecha que se ha consolidado en distintos continentes.
En el entorno de la expresidenta, por otro lado, tienen otra visión: transmiten que Kast ya manifestó que su postura la tomará una vez que llegue a La Moneda, por lo que será la administración de Boric la que tenga que tomar una definición al respecto.
De hecho, aseguran que la exjefa de Estado así lo ha planteado en sus diálogos con personeros de la Cancillería, con quienes ha analizado cuál es la mejor estrategia para su postulación. Eso sí, recalcan que es una decisión que le compete al gobierno y no a ella.
A mediados de noviembre la ONU abrió el proceso de inscripción de candidaturas. Desde ese momento Bachelet se ha convertido en su mejor jefa de campaña y ha visitado distintos países; casi todos fue tras invitaciones de organismos internacionales y solo su visita a Beijing, China, fue costeada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, según lo que informó la cartera al Congreso.
El último periplo fue en Nueva York, con los países que integran el Consejo de Seguridad en la ONU, donde estuvo acompañada por la embajadora Paula Narváez, cercana a la exmandataria y quien dejará su cargo de manera anticipada el próximo 17 de enero para emprender nuevos desafíos internacionales como directora regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Su salida fue leída como una mala señal en algunos sectores del oficialismo, por el timing de la renuncia y debido a que ella es uno de los rostros que empuja la campaña de Bachelet. Desde el gobierno, en tanto, defienden que la renuncia de los representantes diplomáticos previo a un cambio de mando es algo habitual.
En el entorno de la exmandataria, en todo caso, transmiten que sabían de la postulación de Narváez a ese cargo, que la hizo hace tiempo y que fue conversada con Bachelet.
Las mismas fuentes agregan que la todavía embajadora, en todo caso, seguirá colaborando con la campaña de la exjefa de Estado, en la medida que se lo permita su nuevo cargo.
En caso de que se decida formalizar la inscripción de Bachelet, el Ejecutivo tendrá que plantear esto ante la ONU y adjuntar el vision statement que han estado trabajando en Cancillería tras el anuncio de Boric.
Se trata de un documento en el que se presenta el perfil de Bachelet y sus principales propuestas para encabezar el organismo internacional, donde ya lideró ONU Mujeres y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
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