Paulina Vodanovic: “Que Chile avance pasa por que tengamos entendimientos y acuerdos amplios, no 78 contra 77 votos”
La timonel raya la cancha respecto del tipo de relación que pretende establecer la oposición con el nuevo gobierno de José Antonio Kast y asegura estar dispuesta a llegar a “grandes entendimientos” que garanticen gobernabilidad en temas como seguridad, crecimiento económico y el sistema procesal penal. Además, defiende el acuerdo al que el Socialismo Democrático y la derecha llegaron en el Senado.

A la cabeza del Partido Socialista (PS), la senadora Paulina Vodanovic debutó esta semana como una de las principales voces de la oposición en el Congreso. Frente al gobierno de José Antonio Kast, ella tiene claro que su sector no puede repetir la actitud que se tuvo con Sebastián Piñera. Por eso, promueve que -en un escenario de debilidad en las fuerzas de izquierda-, en lo que respecta a seguridad y crecimiento económico, se llegue a entendimientos lo más amplios posibles.
Ya delineó una significativa línea en lo que respecta a la actitud de la oposición, al alcanzar un acuerdo con la derecha para encabezar la mesa del Senado. Pero eso también dejó heridas en su sector. Ella defiende los motivos que la hicieron empujar ese entendimiento.
Boric hizo duras autocríticas en las últimas semanas de gobierno. ¿Era deseable que esos diagnósticos se hicieran antes?
La autocrítica siempre es necesaria. El presidente hizo una autocrítica oportunamente. Ahora bien, hay otros temas que son más de fondo que van a merecer un análisis de más largo plazo dentro del progresismo.
¿Cuáles temas de fondo?
Me refiero, por ejemplo, a la primera mirada que había desde el gobierno, con el primer subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales (José Miguel Ahumada), en relación a los tratados internacionales. Ahí hubo cambios de eje. El mismo tema de seguridad, que el presidente lo señaló en el último cónclave, que la visita de Temucuicui había sido un error. No culpaba a Izkia Siches, sino a una mirada de su sector tal vez no tan acertada sobre la situación de La Araucanía.
¿Entonces es una reflexión que le compete al Frente Amplio (FA) más que al Socialismo Democrático?
El Socialismo Democrático entra (al gobierno) después del 4 de septiembre de 2022 con un papel un poco más decisivo. En lo político, en lo más contingente, entra con mayor fuerza con Carolina Tohá. El gobierno empieza con un programa y con una visión en los que el Socialismo Democrático no tuvo mayor intervención. Nos plegamos en la segunda vuelta y no tuvimos ninguna posibilidad de injerencia ni en el programa ni en lo que se implementó en un principio en el gobierno.
¿Cree que el FA ya renunció a ese programa?
Eso es parte de lo que, imagino, está haciendo el FA en su congreso programático. Nosotros vamos a hacer una reflexión también en nuestra conferencia de programa de lo que es la línea política del PS. Son reflexiones profundas que tienen que ver con cómo, desde la izquierda, podemos insertarnos en una realidad mundial compleja, donde la ultraderecha va ganando posiciones y donde los derechos que ha costado tanto conquistar pareciera ser que a la gente no le son suficientes.

¿Qué pasó con la izquierda? ¿Perdió conexión con la gente?
Cuando se habla de la unidad, tenemos -primero- que respetar la diversidad de los proyectos. La unidad no es uniformidad. En el caso del PS, representamos una lucha histórica por los trabajadores manuales e intelectuales. Pero también hay una izquierda woke que hizo énfasis en derechos que son importantes, pero que tal vez no son a los que la gente responde en primer lugar. Por tanto, toda esta amplitud de fuerzas políticas tiene que saber responder a esa necesidad que nos plantea la ciudadanía.
En el FA reclaman que ustedes muchas veces hablaban del gobierno en tercera persona, que no se hicieron cargo de las crisis que protagonizó el Socialismo Democrático. ¿Falta una autocrítica?
Aquí no se trata de empatar quién cometió más errores o quién lo hizo peor. Aquí hay temas bien de fondo. No se trata de buscar empatar situaciones, pero sí de sacar lecciones. Creo que la prolijidad en la gestión, por ejemplo, es algo que debiéramos buscar.
En enero, en el comité central del PS, usted hizo un llamado a los socialistas a ser la “izquierda responsable”. Ya en la oposición, ¿qué significa eso?
Para el PS es bien ilustrativo el ejemplo de Pedro Sánchez en España. Su preocupación por las clases medias, las familias, por temas tan importantes como terminar con la especulación de los precios son ejemplos que uno debería seguir. Por ahí va lo que es el PS chileno: una izquierda que va a buscar siempre la universalidad, afianzar los derechos de las personas.
A partir de su propia experiencia en el oficialismo, ¿cómo vivieron a la derecha como oposición?
Es evidente que hubo dos derechas, que son las mismas que vamos a seguir viendo. Como dijo Pepe Mujica, en la derecha se terminan uniendo por los intereses y la izquierda siempre se divide por las ideas. Tenemos la obligación de unirnos para defender a las personas, para ponerlas en el centro de la decisión. Si ya se avanzó a las 40 horas a través de un consenso, que se consagre y se mantenga. Es necesario que tengamos esa capacidad de analizar y de actuar en conjunto.
Dice que hubo dos derechas. Una no se prestó para acuerdos y la otra lo hizo en pensiones, seguridad. ¿Ve que esa dinámica se puede repetir en la nueva oposición?
La posibilidad de que Chile avance en forma decidida pasa por que tengamos entendimiento. Eso no significa acuerdos menores, significa tener un consenso en ciertos temas país que son urgentes de abordar con amplitud. No 78 contra 77 votos, para ponerlo en el número de la Cámara. Ni 27-23, en el Senado. Un tema país es la seguridad, otro tema país probablemente sea el crecimiento económico.
Usted, entonces, comulga con la idea de que es urgente trabajar en temas de seguridad y de crecimiento económico, igual que este gobierno.
En seguridad, el PS fue muy responsable y apoyó todos los proyectos de ley. Yo misma soy autora de la ley antiterrorista que se aprobó. En esto no tenemos dos lecturas: el PS está por que se apliquen todas las herramientas del Estado de Derecho para terminar con el poder de fuego en manos de los criminales, con el crimen organizado, y para vigilar la frontera, porque lo que está en juego es el ejercicio de todos los demás derechos. La seguridad es una condición habilitante para el ejercicio de todos los demás derechos.

¿Le preocupa que parte de la agenda del gobierno se saque adelante por dos o tres votos?
Eso es pan para hoy, hambre para mañana. Yo confío plenamente, y espero no equivocarme, en la experiencia del ministro García Ruminot. Es una persona que conoce de diálogo, del funcionamiento del Congreso. No tengo dudas de que va a tratar de buscar esas amplias conversaciones, mucho más que pasar la máquina.
La última vez que la izquierda fue oposición fue al gobierno de Sebastián Piñera. ¿Qué lección sacan de esa experiencia?
Yo no era parte de la directiva en esa época. Mi rol fue como dirigente del Colegio de Abogados.
Pero también le tocó ver de cerca cómo se comportaba en el Congreso el PS, que no se diferenció del FA ni el PC. Sin ir más lejos, fue un diputado socialista el que leyó una declaración por horas para que se pudiera votar la acusación constitucional contra Piñera.
Hay que sacar lecciones. Una de ellas es que se entienda que hay demandas legítimas de la ciudadanía en materia de educación, vivienda, pensiones, que se han logrado satisfacer, pero que otras todavía están pendientes. Pero otra lección muy importante es que la violencia no se puede avalar nunca.
¿Ve tentación por parte de la actual oposición de tener con Kast un tono parecido al que hubo con Piñera?
La verdad que no veo aquello. Al menos desde el PS no creo que exista ese ánimo. Sí un ánimo de ser muy vigilante respecto de todos los derechos, los avances.
Con Piñera fueron una oposición dura. Por lo mismo, llama la atención que digan estar dispuestos a dialogar con Kast, un gobernante más a la derecha que él. ¿Cómo explica esa flexibilidad?
El Presidente Kast es representativo de un amplio espectro de la derecha y de una importante cantidad de ciudadanos que confiaron en él, de manera tal que es importante que busquemos acuerdos en los grandes temas. Se trata de consensuar temas que permitan que el país dé un salto que vaya en beneficio de la gente. Para esas grandes reformas -incluyo acá seguridad, crecimiento económico y revisar cómo funciona nuestro sistema procesal penal- no se puede estar por uno o dos votos, sino que se tiene que buscar un consenso, tanto en el diagnóstico como en las posibles soluciones.
¿Y qué incentivo podría tener el gobierno para eso si en el Senado tiene los votos?
Para las leyes orgánicas no.
Las leyes orgánicas no, pero gran parte de su agenda la saca igual.
Tampoco habrían tenido, entonces, necesidad de llegar a un acuerdo para la gobernabilidad de la mesa del Senado. Y podrían haber puesto cuatro-cero. Los que critican el acuerdo parece que no entienden que 23 es menos que 27. El mismo incentivo que tuvieron para llegar a acuerdos por la gobernabilidad del Senado creo que es el que van a tener para buscar los acuerdos en distintas materias que son importantes para el país y poder avanzar.
El Presidente Kast ha mantenido una dualidad: ha sido muy duro respecto del estado en que encuentran el gobierno, pero, por otra parte, habla de unidad, de acuerdos. ¿Cómo se dialoga con esas dos actitudes?
El discurso de que este es un gobierno de emergencia tiene que buscar el sustento para aquello. De ahí todas estas aseveraciones más bien grandilocuentes y con mucho calificativo. En general, yo trato de usar más el sustantivo en la vida. No tenemos que buscar la cosa inmediata, sino más bien de largo plazo, porque el país, cuando tuvo mayor estabilidad y crecimiento, y mejor calidad de vida, fue cuando logró esa gobernabilidad entre todos los sectores políticos. Yo aspiraría a que busquemos aquello.
¿Ha hablado con Kast?
No he tenido la oportunidad.
Los diputados de su partido, sin excepción, respaldaron a Pamela Jiles para ser la presidenta de la Cámara. La diputada que trató de drogadicto a Boric, que hizo caer la reforma tributaria y que se ha dedicado a promover retiros. ¿No es un contrasentido con la izquierda responsable que el PS pretende ser?
Los diputados del PS estimaron que no era viable un acuerdo donde desde la derecha se excluyera a las fuerzas progresistas. Es decir, que se pusiera como condición dejar afuera al PC y el FA. Por eso optaron por este pacto con el PDG, sin vetos a ningún nombre, y el PDG propuso a Pamela Jiles. Aquí el PS no puso vetos. Se trató simplemente de buscar cómo los partidos del progresismo quedaban representados en un acuerdo.
¿Pamela Jiles era la mejor candidata para esto?
A juicio de los diputados, sí.
¿Y en su opinión?
Yo no tengo opinión. Yo soy presidenta de un partido que no está involucrada directamente en la negociación.
El acuerdo del Senado no cayó bien en el PC, el FA, tampoco en la DC. Iván Flores hablaba de que este acuerdo genera dos oposiciones. ¿Lo ve así?
Llegamos a un acuerdo general. Lo que logramos, y habiéndolo conversado con las senadoras Provoste, Pascual, Sepúlveda, en su momento con Diego Ibáñez, era que no quedaran todas las comisiones para ser presididas por la derecha. Y eso lo logramos. Por lo tanto, nadie ha pasado por arriba ni ha sido excluido. Al contrario, la negociación se hizo en beneficio de todos.
Usted ya lo ha dicho: le gustaría ser presidenta del Senado. ¿Está decidida a hacerlo o estaría dispuesta a que sea otro senador de su partido, como el senador De Urresti?
No es una conversación que hayamos hecho aún.
Por lo tanto, está abierto el escenario…
Así es. Y es un año, así es que ahí veremos.
En el último cónclave, Boric aludió a algunos parlamentarios del Socialismo Democrático que, según él, no representaron la mejor forma de hacer política dentro del oficialismo. Mencionó al senador Castro. ¿Faltó que los partidos estuvieran a la altura del desafío de ser gobierno?
Es desafortunado que se pongan ejemplos de nombres, sobre todo cuando los mencionados eran todos de un sector. Yo le señalé al presidente en ese momento que cabía la posibilidad de mencionar el ingrato episodio de Nain-Retamal, porque ahí fueron parlamentarios del otro sector quienes actuaron de una manera imprudente. Los mismos parlamentarios que él nombró apoyaron los proyectos, entonces no corresponde hacer este cherry picking, como dijo una vez el presidente.
En el FA pretenden que Boric sea un liderazgo central de la oposición, que vaya mucho más allá de su partido. ¿Eso es posible?
Boric va a tener un rol y tiene un liderazgo dentro del sector. Pero también me quedo con lo que él dijo, que él creía que no era prudente estar permanentemente en la primera línea.
Dentro de los presidentes de partidos, dejando fuera el FA, usted es quien tenía una mayor relación con el Presidente Boric. En lo personal, ¿cómo terminó esa relación?
Yo tuve una buena relación con él, de mucho respeto recíproco, y creo que más allá del impasse del tema provocado por la última discusión de la ley Nain-Retamal, terminó de buena manera. En el Congreso nos saludamos y nos despedimos con mucho respeto y afecto. Es una relación que espero permanezca.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE
















