Cuatro alternativas para desestresar a tu perro

Ilustración: César Mejías

No solo se trata de mantenerlos activos en el pasillo del departamento: también de controlar el estrés de estar tanto tiempo encerrados y sin salir a correr. Acá algunas técnicas y consejos para calmarlos y prepararlos para cuando se acabe el encierro.



Las cuarentenas van y vienen, una comuna sí y otra no, pero la recomendación sigue siendo quedarse guardado y salir solo cuando no exista otra opción.

Esto implica seguir restringiendo las salidas con tu perro, lo que probablemente significa que su energía —y su peso, como el tuyo— se sigue acumulando día tras día. Para las mascotas más flojas o viejas este es el mundo que siempre soñaron, quedarse acostadas todo el día y sin separarse de su dueño, pero las acostumbradas a salir a pasear varias veces, o correr seguido en el parque, se deben sentir como un animal salvaje en cautiverio.

Ya mencionamos algunos consejos y actividades para mantener activo a tu perro estos días que no parecen acabar. Pero para algunos estas pueden no ser suficientes, y el encierro largo los tiene estresados, angustiados o irritables.

Daniela Reyes (instagram.com/dareto_vet), veterinaria y diplomada en etología clínica, también es entrenadora canina profesional y especialista en terapias complementarias. Estas son sus opciones para relajar a sus perros y prepararlos, también, para cuando la cuarentena acabe, la vida normal se retome y la rutina vuelva a cambiar.

Aromaterapia

Al igual que para las personas, los aceites esenciales de ciertas plantas también tienen efectos en los animales. La más popular para los problemas emocionales es la lavanda: ayuda a reducir los niveles de ansiedad, atenúa los comportamientos agitados y además funciona como inductor del sueño.

Se puede aplicar a la antigua, con una vela que propague el aroma del aceite, “pero con este método corres el riesgo de que se queme la esencia”, explica Daniela Reyes. “Recomiendo mucho más el difusor, que es eléctrico y se puede dejar prendido sin necesidad de supervisarlo. Eso lo hace más efectivo y seguro”.

Otra modalidad son las lociones ya preparadas para aplicarlas directamente sobre los perros. “Con un masaje en las orejas, o en las zonas donde tengan menos pelo”, sugiere la veterinaria.

“Los resultados de la aromaterapia, como en todas las terapias complementarias, son relativos”, explica Reyes. “En algunos perros puedes ver que se calman a la media hora y en otros puede tomar más tiempo, o que necesites otras terapias. Siempre lo más importante es consultar con un especialista que te indique la terapia más apropiada, si es que no es necesario un psicofármaco”.

Terapias florales

Están las de Bach, las de Bush y también las de California: podríamos ocupar el cliché de que la popularidad de estas terapias ha florecido, pero no se preocupen, no lo haremos. Solo diremos que su masificación ha sido tanta que también se las ocupa en animales.

“Estas terapias se basan en un intercambio de energía entre la esencia de ciertas flores, que crecieron bajo determinado nivel vibracional, y la nuestra, con el objetivo de equilibrar las emociones”, dice Daniela Reyes.

Eso sí, cada perro, según sus síntomas y su historia, requiere de una preparación, una dosis y un tratamiento diferente. “Un especialista lo revisa y entrevista al dueño o dueña, y con esos antecedentes hace una mezcla específica para el paciente”, explica la etóloga.

Existen, para casos de emergencia, más relacionados con eventos traumáticos como accidentes o enfermedades, unos rescue remedies, o remedios florales de rescate. “Son estándares y para casos críticos, no para tratamientos largos”.

Reiki

Esta técnica japonesa, inventada en 1922 por Mikao Usui, un monje budista zen, se trata de transferir a través de las manos una “energía universal”, o reiki, y así promover una sanación física y emocional.

En las memorias de Usui se lee que “el principal objetivo no es sanar las enfermedades físicas. Su propósito último está en cultivar el corazón para mantener el cuerpo sano a través del poder misterioso del universo”.

Mediante la “imposición de manos”, un reikista eventualmente reequilibra o desbloquea los problemas energéticos o emocionales de los pacientes. “Se ha descubierto que también tiene resultados en animales”, dice Daniela Reyes. “Si uno sabe de reiki perfectamente lo puede aplicar en su perro. Lo importante es no forzar ni obligarlo, ya que es muy posible que se resista en algún momento. Si uno lo hace contra su voluntad, no solo no funciona sino que además se puede provocar el efecto contrario”.

Musicoterapia

Está comprobado es que, para muchos perros, escuchar música o sonidos con frecuencias adaptadas a sus oídos les ayuda a bajar las revoluciones y calmar la ansiedad. “Pero cada uno tiene que probar”, dice la veterinaria Reyes.

En YouTube y Spotify, de todas maneras, abundan las listas de reproducciones con horas y horas de una música somnífera, la banda sonora de algún sueño aburrido, pero muy efectivo según los comentarios que dejan los usuarios.

“Acabo de adoptar a un cachorro que estaba muy ansioso, siempre corriendo para todos lados. Estaba a punto de rendirme hasta que encontré esta música que lo calmó”, escribió una persona en el video “La MEJOR música para perros ansiosos y cachorros”, del canal Relax My Dog.

“No es bueno ponerlo todo el tiempo”, recomienda Daniela Reyes. “Pero sí en sesiones de media o una hora, generarle una especie de rutina”. La musicoterapia se usa justamente para regular situaciones de estrés, ayudar a superar miedos o traumas y también para trabajar la sensación de soledad, algo que muchas mascotas volverán a experimentar cuando se acabe la cuarentena.

“Es importante seguir trabajando la autonomía durante los días que sigamos encerrados. Fomentarles la independencia, para que luego, cuando volvamos a cambiar de rutina, no se estresen por quedarse solos”, dice Reyes.

Un ejercicio puede ser dejarlos solos en el living con un juguete, ocuparlos con algo sin que uno tenga que estar ahí presente o a su lado siempre. “También premiarlos cuando estén tranquilos y relajados, apoyando la cadera de lado. No es un premio efusivo ni con mucha celebración, solo dárselo. Esto puede ayudar a generar un buen equilibrio entre estímulo y relajo”.

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