Mitos y verdades de la piel

Ilustración: César Mejías

¿Debo hidratar mi piel si es grasa? ¿El sol le hace bien a la piel? ¿Si me afeito, el pelo crecerá más grueso? Existen muchos mitos y verdades inexactas en relación al cuidado de este órgano externo Y en Práctico, dilucidamos las dudas más frecuentes conversando con dos expertas en el tema.




La piel es el órgano humano más extenso de nuestro cuerpo. A pesar de ello, en muchas ocasiones la pasamos por alto, especialmente cuando está sana. Hay varias “verdades” que se dan por hechas que parecen permanecer en el imaginario colectivo a pesar de su carencia de apoyo científico. Además, con los consejos de influencers que abundan en TiTok o los reels de Instagram, es muy fácil dejarse convencer sin saber si lo que nos dicen es correcto o no.

Empecemos a desmitificar ... o no tanto:

La piel grasa debe hidratarse menos que otros tipos de piel: FALSO

Es común que personas con piel grasa crean que deben alejarse de las cremas o todo aquello que la hidrate, confundiendo conceptos y finalmente deshidratando la piel al aplicar productos antiacné sin sumar otros que ayuden a mantener el equilibrio hídrico.

Toda piel debe mantenerse hidratada, usando los productos adecuados para cada tipo. De hecho, el no hacerlo incluso puede incitar a que se genere más grasitud.

La Dra. Lorna Velázquez, dermatóloga de la Clínica Alemana, explica: “Es un mito pensar que la piel grasa no necesita hidratación. Sí la necesita, y de forma diaria.

Si la piel grasa está deshidratada, intentará compensar su función de barrera generando más sebo, empeorando la situación”.

“En la piel grasa hay que aplicar emulsiones hidratantes libres de aceite”, agrega la cosmiatra Mª Olga Estrada, directora de la clínica cosmética que lleva su nombre.

La Dra. Velázquez recomienda: “También son muy útiles los sérums con ácido hialurónico, que hidratan bien sin aportar más grasa. Es importante también usar maquillaje y protector solar oil free”.

El sol puede ayudar a secar las espinillas: VERDADERO Y FALSO

Los rayos del sol tienen un efecto antibacteriano en la piel, lo que hace que inicialmente sequen las espinillas, pero esto puede tener un efecto rebote, empeorando el acné. Lorna Velázquez explica: “La radiación ultravioleta del sol provoca la producción de peróxido de escualeno, que produce condiciones favorables para la formación de comedones nuevos. Además, deshidrata la piel”. La doctora agrega: “Cuando la piel sufre sequedad se cornifica, es decir, se acumulan las células de la superficie. Esto interfiere en el proceso de renovación celular e impide que se pueda eliminar el sebo a través de los poros, formándose los comedones”.

Efectivamente las espinillas pueden disminuir temporalmente, pero el acné puede volver a surgir. “Además, la exposición al sol puede hacer que los granos terminen como cicatrices oscuras”, puntualiza la profesional. Ella entrega otro dato relevante: “Es importante prestar atención si se está utilizando tratamientos para el acné al exponerse al sol, ya que muchos de esos medicamentos y cremas tópicas hacen que la piel sea más sensible a la luz solar y provocan que se queme más rápido”.

La ducha caliente hace mal a la piel: VERDADERO

El agua caliente no sólo deshidrata la piel, sino que además tiene un efecto vasodilatador, lo que puede agudizar cuadros de rosácea, por ejemplo. La Dra. Velázquez comenta: “El agua en la ducha nunca debería estar por encima de la temperatura corporal, es decir aproximadamente 37 grados”. Ella aconseja: “Es muy importante bañarse a temperatura media y aplicar posteriormente una crema hidratante que ayude a cuidar la barrera lipídica que frena la pérdida de agua”. Mª Olga Estrada agrega: “La ducha con agua muy caliente barre el aceite de la piel y también produce vasodilatación periférica, provocando arañitas vasculares en pieles muy sensibles”.

Las personas de piel clara tienen más posibilidad de desarrollar cáncer de piel: VERDADERO (PERO OJO)

La mayoría de los(as) pacientes que padecen cáncer de piel son de fototipos claros y quienes tienen muchos lunares, además de parientes directos de personas que han padecido melanoma.

La dermatóloga Lorna Velázquez profundiza: “Las personas con color de piel más claro tienen mayor riesgo, pero todos los tonos pueden desarrollar cáncer de piel”. Ella detalla: “El fototipo se refiere a la capacidad que posee la piel para asimilar la radiación solar y varía dependiendo de su tonalidad. Existen seis fototipos, pasando de claro a oscuro. Las personas con piel tipo I y II tienen mayor riesgo a desarrollar cáncer de piel, mientras que los tipos V y VI se encuentran entre los de riesgo más bajo. Esto se debe a que los que tienen más pigmentación tienen más protección natural al sol”. Pero esto no quita que las personas con piel más oscura puedan desarrollar este cáncer, por lo que también es imprescindible que mantengan el uso de protección solar y consultar habitualmente a un dermatólogo(a).

Al afeitarse, el vello crece más y más grueso: FALSO

La Dra. Velázquez es categórica en esto: “Afeitar el vello no cambia su grosor, no cambia su color ni cambia la velocidad de crecimiento”. Ella explica: “Al afeitar el vello facial o corporal, la punta del pelo queda roma, y puede sentirse gruesa hasta que termina de crecer. En ese período, el vello podría ser más notorio y quizás parecer más oscuro o grueso, pero no lo es”.

Si se usa protector solar es posible exponerse al sol sin riesgos: FALSO

No hay que olvidar que los protectores solares no bloquean la radiación ultravioleta en un 100%. La profesional de la Clínica Alemana señala: “Es precisamente por eso que la piel toma color. E incluso usando protector solar, la piel se inflama y responde con pigmento al daño ocasionado por el sol, que es acumulativo y es el causante del fotoenvejecimiento y del cáncer de piel”.

María Olga Estrada sentencia: “El producto cosmético más importante para exponerse al sol es y seguirá siendo siempre el bloqueador solar”.

Junto a ello, es importante mantener medidas físicas, como usar sombrero, polera manga larga y estar bajo un quitasol. “Nuestra relación con el sol debe ser saludable”, señala Velázquez: “y para esto una exposición de entre 10 a 15 minutos al día es suficiente”, afirma.

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