Andrés Navarro: "Estos tres días en que Chile le rinde homenaje a un hombre honrado y serio, van a revalorizar la política, es un último favor que nos hace Aylwin"

“Tuve el privilegio, -recuerda el empresario Andrés Navarro-, de ser bastante cercano a Patricio Aylwin”.
Primero, previo al plebiscito, el accionista controlador de Sonda dirigía al grupo de “Empresarios por el NO”, mientras Aylwin era presidente de la DC. Luego, cuando Aylwin fue candidato, lo acompañó en su participación en la Enade donde lo esperaba un desconfiado público empresarial. Y una vez que fue elegido Presidente, Aylwin nombró a Navarro en el consejo de la Corfo por cuatro años.
“Un hombre bueno y justo. Y zorro también, políticamente nunca fue ingenuo”, lo recuerda Andrés Navarro, uno de los empresarios más cercanos al presidente Aylwin durante su Gobierno.
¿De cuándo lo conoce?
Tuve el privilegio de ser bastante cercano, de antes que fuera presidente. En la campaña del NO Aylwin era presidente de la DC y era súper humilde, en la sede del partido almorzaban unos sándwich, no había plata ni para comprar vino. Era de una gran austeridad. Yo tuve mucha cercanía con Boeninger y con Foxley. Y luego, en su campaña a la presidencia lo acompañé a la Enade, porque en ese entonces yo era vicepresidente de Icare, y fue un orgullo acompañarlo. Y cuando asume la presidencia, me nombró a mí como su representante en el Consejo de la Corfo. Estuve los cuatro años ahí, y casi siempre el día antes de la reunión hablaba con el Presidente para que me diera sus instrucciones. Y muchas veces, cuando estuve solo con el, me decía: 'yo no vengo de este mundo empresarial, de hecho yo me crié en San Bernardo y mis amigos y mis compañeros eran los hijos de los funcionarios de Ferrocarriles del Estado, que era lo natural en una empresa estatal'. Y me decía que las posiciones mías, más liberales en lo económico, tampoco las compartía.
¿Era más estatista que liberal?
Pero sin embargo, apoyaba las decisiones que se iban tomando en estos ámbitos. Hizo confianza en sus equipos, en Foxley y en Boeninger.
En un comienzo el mundo empresarial desconfiaba de Aylwin y la Concertación, ¿cómo fue su participación en esa Enade, como candidato?
En el ambiente empresarial había mucha gente sensata pero también algunos que no lo eran. De hecho, en esa Enade donde expuso Patricio Aylwin, también habló Alejandro Foxley como futuro ministro de Hacienda, y alguien en el auditorio insultó a Foxley, y le dijo: 'señor Foxley, muy interesante lo que ha dicho pero no le creemos nada'. Y algunos lo aplaudieron, yo lo encontré una tremenda desubicación.
¿Y cómo fue el discurso de Aylwin frente a los empresarios?
El tema que planteó en esa Enade fue "continuidad y cambio", donde planteó que su programa de Gobierno tendría ciertos asuntos importantes de continuidad en lo económico y de cambio en lo social. No se me va a olvidar nunca porque fue muy bueno.
¿Finalmente la percepción del mundo empresarial cambió o se mantuvo siempre esa desconfianza?
Se fue ganando la confianza, y ahí el trabajo de Boeninger y Foxley fue muy importante. Se ganó la confianza muy rápidamente, de hecho, en el tiempo de Aylwin, independiente de que hubo Reforma Laboral y Tributaria, fue un tiempo de máxima prosperidad en Chile. Tanto en crecimiento económico como en inversión, las variables de la economía funcionaron muy bien.
¿Qué destacaría de Aylwin?
Era un gran ser humano. Un hombre bueno y justo. Y zorro también, políticamente nunca fue ingenuo. Incluso en un minuto, después del plebiscito, Aylwin dio a entender que no sería candidato, que sólo sería presidente del partido. Y luego fue presidente del partido, y fue candidato.
¿Cómo cree que será recordado?
Estos tres días se ha sembrado lo que va a decir la historia de Aylwin. A mí me gusta algo que está pasando hoy, creo que estos tres días en que Chile le rinde homenaje a un hombre honrado, serio, va a revalorizar en el ambiente nacional a la política. Se va a producir una revalorización de la política, que viene a ser un último favor que nos está haciendo Aylwin al morir. Si la próxima semana medimos la percepción de la gente respecto al valor de la política va a haber una mejoría importante.
El Presidente Aylwin venía de la tradición tanto familiar como política de una típica austeridad chilena, y una familia muy republicana.
Hay personas que lo critican por haber sido un continuador del modelo instaurado por Pinochet, ¿qué le parece?
Esa crítica proviene de gente que no vivió y en consecuencia no ha comprendido bien el contexto en el cual se dio esta transición. Aylwin asume después de una dictadura muy fuerte y donde el dictador sigue de comandante en jefe del Ejército, y el valor principal era cuidar la democracia que recién comenzaba. Y la frase que la han sacado tanto, de 'justicia en la medida de lo posible', es una tautología. La justicia siempre es en la medida de lo posible. No había cómo saber si estarían todos los antecedentes para juzgar a los responsables de los atentados contra los derechos humanos, pero se dijo que se haría todo lo posible. Y la política por definición es el arte de lo posible. Así que creo que es injusta esa crítica, y además creo que viene de gente que no vivió en la época y no comprendieron el contexto en que se dio esta transición. Con Pinochet en el Ejército y haciendo intentos de demostrar su poder en forma ilegítima.
¿Qué característica de los tiempos de Aylwin echa de menos en la política de hoy?
Lo que más echo de menos es que después del triunfo del NO se dio una mística, un fervor, donde participar de ese equipo era siempre un honor. Fue toda una historia muy épica, ese contenido épico hoy se ha perdido. Hoy es todo muy pragmático, realista.
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